Espíritu Santo Bendito, penetra profundamente en mí, para hacer una nueva creación. (3 veces)
Dios mío: Limpia mi corazón para que hoy
día haga tu voluntad y esté contigo. Amén.
Madre Mía: Adoro en Ti, al Salvador que
está en Ti. Amén.
Madre Mía: Te ruego humildemente
que intercedas por mí ante
Tu Santísimo Hijo, como lo hiciste
en Canaá de Galilea.
Ruégale Señora y Madre mía,
para que el Salvador me convierta.
Yo pongo en tus manos mi voluntad,
mi libertad, todo lo que tengo
y todo lo que soy, para
que Tú ofreciéndole
todo esto, como
tuyo, le ruegues
de tu parte, que
me limpie y me
sane del pecado,
que es mi
mayor miseria.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Madre Mía:
Descanso en la esperanza de
Tu intercesión.
Ayúdame a ver claro mis maldades; a sentir
horror de ellas y a arrepentirme.
Consígueme, con la ayuda del Espíritu Santo,
un propósito firme de enmienda y la gracia de
mi conversión definitiva.
Vuelve tus ojos también sobre los míos, en
particular sobre los que están más alejados del
Señor, para interceder por ellos ante Tu Divino
Hijo y para alcanzarles: Disposición al
arrepentimiento y a la conversión, el perdón
de sus pecados y salvación definitiva.
También te suplico, en igual forma, por
………, para que sea (n) merecedor (es) de misericordia
y de la vida eterna. Amén.
Nuestra Señora y Madre de la Conversión.
Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén
ORACIÓN PARA LA RECONCILIACIÓN
Misericordia Señor hemos pecado.
Misericordia Señor hemos pecado contra
Ti. Dios mío en tus manos pongo mi
espíritu. Dios mío en tus manos pongo mi
corazón. Dios mío en tus manos pongo
mis pensamientos. Dios mío en tus manos
coloco mis pecados, mi falta de amor, de
humildad, de paciencia, de tolerancia.
Dios mío en tus manos coloco mi orgullo
propio. Dios mío en tus manos pongo mi
falta de amor y compromiso hacia Dios.
Dios Padre Celestial, yo os amo y os
entrego todas mis enfermedades espiri-
tuales y físicas y os digo: Yo os amo y le
entrego todo lo que fui, todo lo que soy
y todas mis intenciones.
Dios Espíritu Santo, yo os amo y me
abandono, y le entrego mi cuerpo al Padre,
al Hijo y al Espíritu Santo, para que nos
lave de nuestras culpas,
de nuestras injurias,
de nuestras soberbias,
de nuestras malezas y de todos
nuestros pecados; para que nos libere de
toda atadura y maldición que haya podido
recaer sobre mí, sobre mi familia y sobre
mi generación, por los pecados de nuestros
antepasados. Para que en el Corazón
Sacratísimo de Jesús y en el Corazón
Inmaculado de María tengan su sanación
y rompimiento. Amén.
Sangre y Espíritu del Uno y Trino:
Sananos lávanos, libéranos confórtanos.
Amén. ( 3 veces)
Yo confieso ante Dios todo poderoso…
NOTA: Estas oraciones de la conversión,
fueron dadas por la Santísima Virgen María para la
reconciliación con Dios uno y trino.
Procurar confesarse al rezar esta novena
La imagen representa a Nuestra Señora y Madre de la Conversión Reconciliadora de los Pueblos y Gentes, la Sierva de la Hostia Santa y la Madre del Sagrario que sale a través de la puerta del Cielo portando en su mano derecha una copa que se está derramando sobre el mundo entero y en la otra mano una paloma blanca que expresa la reconciliación y la paz para todas las naciones.
En su pecho sobresale un hermoso corazón radiante pero traspasado y sangrante que muestra la tristeza de la Madre por los millones de personas que son desgarradas por el dolor, encadenadas a los vicios y al pecado que son causa de división y guerra. Su corazón está coronado por una llama que representa el fuego del amor de Dios que quiere encender en los corazones de sus hijos que se encuentran envueltos en la frialdad del pecado. Ella, desde el Monte Santo está mirando con ojos de misericordia al mundo entero que se muestra a sus pies, y en el cual están representados sus hijos, que cuida con maternal solicitud y que bendice con amor. En su cintura porta una hermosa camándula dorada que nos invita a la piadosa oración del santo rosario, arma poderosísima contra el mal, a través de la meditación de los veinte misterios, en toda su riqueza y profundidad. Oración constante que nos llevará a una verdadera y completa conversión de nuestras vidas, de nuestras familias, de nuestra sociedad, pero cuya invitación no ha sido acogida por muchos de sus hijos, aún. Por la blancura del vestido, y el color azul con borde dorado brillante del cinto, nos recuerda que debemos conservar nuestras almas puras, con el pensamiento en el Cielo.
Alrededor de la Madre se encuentran un grupo de ángeles que revolotean graciosamente y representan a los niños que son abortados diariamente en el mundo, y esta es la causa del desgarramiento del corazón de la Madre y hace una llamada a toda la humanidad a una pronta Conversión y a la Reparación por tantas vidas inocentes que se pierden por el egoísmo del hombre día tras día. En su cabeza lleva una corona de rosas y en su falda varias de éstas mismas flores, que significan que en medio del dolor también existe la felicidad del consuelo.
Nos pide usar los sacramentales, LAS MEDALLAS BENDITAS, los escapularios, el agua bendita, la cruz en la casa, son armas de Dios.
«Volved al camino de Dios, convertíos a través de la oración, penitencia, sacrificio, ayuno, visitad el santísimo, asistid a misa, rezad el rosario, consagrad vuestros hogares al Sagrado Corazón, no seáis indiferentes a mi llamado, es para que os defendáis de los ataques del maligno»

