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Arte Sacro

El Papa tiene el Poder de Cambiar los Mandatos de Dios

arbol torcido

NO

Ni Los mandamientos
Ni los Sacramentos
Ni los dogmas de la iglesia.

«Si alguno dijere que el vínculo del matrimonio puede ser disuelto por el cónyuge a causa de herejía, de la coha­bitación molesta o del abandono del ho­gar: sea anatema»
(Concilio de Trento, Denzinger-Schoenmetzer, «Enchiridion Symbolorum», 1805).

«Si alguno dijere que la Iglesia yerra cuando enseñó y enseña, según la doc­trina evangélica y apostólica (Mc 10; 1 Cor 7), que el vínculo del matri­monio no puede ser disuelto a causa del adulterio de uno de los cónyuges y que, ninguno de los dos, ni tan siquiera el inocente que no dio motivo al adulterio, puede contraer otro matrimonio en vida del otro cónyuge, y que comete adulte­rio tanto aquel que, abandonando el marido, se casa con otro: sea anatema»
(Concilio de Trento, lbíd., 1807).

«El vínculo del sacramento del matrimonio es indisolu­ble, aunque por adulterio, herejía u otras causas puedan los cónyuges proceder a la separación de los cuerpos, no les es lícito contraer otro matrimonio» (Benedic­to XIV, Ibíd., p. 2.536).

El caso del cónyuge que ha tenido que sufrir el divorcio, pero que —conociendo bien la indisolubilidad del vínculo matrimonial válido— no se deja implicar en una nueva unión, empeñándose en cambio en el cumplimiento prioritario de sus deberes familiares y de las responsabilidades de la vida cristiana. En tal caso su ejemplo de fidelidad y de coherencia cristiana asume un particular valor de testimonio frente al mundo y a la Iglesia, haciendo todavía más necesaria, por parte de ésta, una acción continua de amor y de ayuda, sin que exista obstáculo alguno para la admisión a los sacramentos.
La Iglesia, no obstante, fundándose en la Sagrada Escritura reafirma su práxis de no admitir a la comunión eucarística a los divorciados que se casan otra vez. Son ellos los que no pueden ser admitidos, dado que su estado y situación de vida contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristía. Hay además otro motivo pastoral: si se admitieran estas personas a la Eucaristía, los fieles serían inducidos a error y confusión acerca de la doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio.
«Familiaris Consortio» San juan Pablo II

«Toda ofensa a los valores fundamentales de la familia —se trate de erotismo o de violencia, de apología del divorcio o de actitudes antisociales por parte de los jóvenes— es una ofensa al verdadero bien del hombre»
Pablo VI

Cierta vez había un joven dilacerado por una situación afectiva crítica. Quería con toda su alma a su esposa. Y tributaba afecto y respeto profundos a su propia madre. Ahora bien, las relaciones entre nuera y suegra eran tensas y, por celos, la joven encantadora pero mala concibió un odio infundado contra la anciana y venerada matrona.
En cierto momento, la joven colocó al marido entre la espada y la pared: o él iría a la casa de su madre, la mataría y le traería el corazón de la víctima, o la esposa abandonaría el hogar.
Después de mil vacilaciones el joven accedió. Mató a aquella que le diera la vida, le arrancó del pecho el corazón, lo envolvió en un paño, y se dirigió de vuelta hacia su casa.
En el camino, el joven tropezó y cayó. Oyó entonces una voz que, partiendo del corazón materno, le preguntó llena de desvelo y cariño: «¿Te golpeaste, hijo mío?».
Émile Faguet

Porque el Señor, a quien ama le reprende, y azota a todo el que recibe por hijo.” Soportad la corrección. Como con hijos se porta Dios con vosotros. ¿Pues qué hijo hay a quien su padre no corrija? Pero si no os alcanzase la corrección de la cual todos han participado, argumento sería de que erais bastardos y no legítimos.
Por otra parte, hemos tenido a nuestros padres carnales que nos corregían y nosotros los respetábamos; ¿no hemos de someternos mucho más al Padre de los espíritus para alcanzar la vida?»
En efecto, aquéllos, según bien les parecía, nos corregían para proporcionarnos una felicidad de pocos días; pero éste, mirando a nuestro provecho, nos corrige, para hacernos participantes de su santidad.» Ninguna corrección parece por el momento agradable, sino dolorosa; pero al fin ofrece frutos apacibles de justicia a los ejercitados por ella.»…
Procurad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá a Dios;» mirando bien que ninguno sea privado de la gracia de Dios, que ninguna raíz amarga, brotando, la impida y corrompa la fe e inficione a muchos.

Mirad que ninguno incurra en fornicación, impureza o impiedad, como Esaú, que vendió su primogenitura por una comida. Heb 12:6-16

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De #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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