Agata, era hija de una distinguida familia y notable por su belleza a quien el Senador Quintianus le tenia un amor desordenado. Como sus propuestas amorosas fueron resueltamente rechazadas por la Cristiana, el se dedicó de acusarla de ser una mujer malvada, le hizo brujerias y busco toda forma de poseerla, como no pudo con la cristiana, Quintianus la condenó a un burdel para que todos abusaran de ella, pero milagrosamente ninguno pudo, luego la condenó a crueles torturas, al ordenar que sus pechos fueran cortados.
Según la tradición San Pedro se apareció milagrosamente en su celda y la sanó, bajo la acción del Espíritu Santo, Santa Águeda enfrentó la crueldad obscena de los paganos y la injusticia de los perseguidores, y, rodeada de la doble corona de la virginidad y el martirio, llegó a convertirse en protectora de su ciudad natal, y también de toda la Iglesia.
Dijo a su perseguidor «Cruel tirano ¿no te da vergüenza torturar en una mujer el mismo seno con el que de niño te alimentaste?»
Eventualmente, ella sucumbió a las repetidas crueldades practicadas contra ella, cuando la lanzaron sobre carbones encendidos.
Su martirio figura en las actas Latinas, está autentificado y su veneración como santa tiene una antigüedad mas allá de su lugar de origen, el volcán Etna hizo erupción un año después de la muerte de la Santa en el 252 y los pobladores de Catania pidieron su intervención logrando detener la lava a las puertas de la ciudad.
Se le han dedicado mas de 300 templos, el más famoso es el que se encuentra en Trastevere, en frente de la Basílica de San Crisógono, y que fue erigido por el Papa Gregorio II en la casa de su propio padre.


