Ya los sumerios, 3.300 años antes de cristo, creían que todas las enfermedades del cuerpo y de la mente eran causadas por «demonios de la enfermedad», practicaban exorcismos, esto se repite en todas las culturas, pues los demonios habitan la tierra.
«Miguel y sus ángeles lucharon contra el Dragón. El Dragón y sus ángeles combatieron, pero no pudieron prevalecer y no hubo puesto para ellos en el cielo. Y fue precipitado el gran Dragón, la serpiente antigua, que se llama “Diablo” y “Satanás”, el seductor del mundo entero, y sus ángeles fueron precipitados con él» (Apoc 12)
«Yo te he derribado en tierra y te he presentado como espectáculo a los reyes» (Eze 28)
En el Nuevo Testamento hay múltiples menciones a posesiones y exorcismos:
Mateo 4:23-25: Personas poseídas curadas por Jesús (también en Lucas 6:17-19).
Mateo 7:21-23: Muchos expulsarán demonios en el nombre de Jesús (también en Marcos 16:17; Lucas 10:17; Hechos 5:16; 8:7).
Mateo 8:14-17: Jesús cura a muchos que están poseídos por demonios (también en Marcos 1:29-39; Lucas 4:33-41).
Mateo 8:28-34: Jesús expulsa una horda de demonios acabando una piara de aproximadamente 2000 cerdos (también en Marcos 5:1-20 y Lucas 8:26-39, pero refiriéndose a un único hombre. Parece que, o Marcos y Lucas hablan solo del portavoz de los dos endemoniados, o su jefe, o que no mencionan sino a uno, porque no dictan que solo había un endemoniado).[5]
Mateo 9:32-34: Jesús hace hablar a un hombre mudo poseído por demonios. Los fariseos dicen que lo hace por el poder de Belcebú (también en Marcos 3:20-22).
Mateo 10:1-8: Jesús da a los doce apóstoles la autoridad para expulsar espíritus malignos (también en Marcos 3:15; 6:7; 6:13; Lucas 9:1; 10:17).
Mateo 11:16-19: «Esta generación» dice que Juan el Bautista está poseído por un demonio (también en Lucas 7:31-35).
Mateo 12:22-32: Jesús cura a un hombre poseído ciego y mudo (también en Lucas 11:14-23; 12:10; Marcos 3:20-30).
Mateo 12:43-45: Jesús cuenta una alegoría de cómo los espíritus vuelven a casa, es decir, de cómo vuelven al cuerpo de un ser humano en el que habían vivido antes (también en Lucas 11:24-26).
Mateo 15:21-28: Jesús expulsa un demonio del cuerpo de la hija de una mujer cananita (también en Marcos 7:24-30).
Mateo 17:14-21: Jesús cura a un loco expulsando a un demonio fuera de él (también en Marcos 9:14-29; Lucas 9:37-49).
Marcos 1:21-28: Jesús expulsa a un espíritu maligno de un hombre (también en Lucas 4:31-37).
Marcos 9:38-40: Una persona no cristiana es vista expulsando demonios en el nombre de Jesús (también en Lucas 9:49-50).
Marcos 16:9: Jesús expulsa siete demonios del cuerpo de María Magdalena (también en Lucas 8:2).
Lucas 7:21: Jesús libera a mucha gente de posesiones por espíritus malignos.
Lucas 13:10-17: Jesús expulsa en Sabbat a un espíritu que causa enfermedades en el cuerpo de una mujer.
Lucas 13:31-32: Jesús continua expulsando demonios aún cuando Herodes Antipas está buscándole para matarle.
Lucas 22:3: Satanás entra en Judas Iscariote (también en Juan 13:27).
Juan 7:20: Una «turba de judíos» que querían matar a Jesús decían que estaba poseído por demonios.
Juan 8:48-52: Los judíos dicen que Jesús es un Samaritano poseído por demonios.
Juan 10:20-21: Muchos judíos dicen que Jesús delira y está poseído por demonios, otros dicen lo contrario.
Hechos 5:3: Satanás ocupa el corazón de Ananías.
Hechos 5:16: Los Apóstoles expulsan espíritus malignos de personas poseídas.
Hechos 8:6-8: Durante las enseñanzas de Felipe el Evangelista en Samaria, los espíritus malignos abandonan el cuerpo de muchos presentes.
Hechos 8:18-19: Simón el Mago se ofrece a comprar el poder de la Imposición de las manos.
Hechos 10:38: Pedro dice que Jesús expulsa a todo aquel que se encuentra bajo el poder del Diablo.
Hechos 16:16-24: Pablo y Silas son encarcelados por expulsar un espíritu adivinatorio de una esclava.
Hechos 19:11-12: Los pañuelos y los delantales tocados por Pablo curan enfermedades y expulsan espíritus malignos.
Hechos 19:13-20: Siete hijos de Esceva intentan expulsar malos espíritus, diciendo: «En el nombre de Jesús, a quien Pablo predica, yo te ordeno salir». Pero no tienen éxito porque los demonios no les reconocieron ninguna autoridad ni verdadera Fe, respondiendo «A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?».
Como se es poseido?
Un método que se utiliza es la entrega de un objeto cotidiano a una persona que queda así «endemoniada», poseída por el Demonio de forma física.
Los demonios pueden entrar en una persona de varias maneras, principalmente la práctica del espiritismo en sus diversas formas: invocación de espíritus de personas difuntas, pactos con Satán, la astrología, la cartomancia, la Ouija, etc.
También puede ser provocado en otra persona a través de prácticas satánicas, como misas negras, maleficios, mal de ojo, etc. En este caso, tanto la víctima, como los invocadores del maleficio pueden quedar infectados por uno o varios demonios. Por eso hay que estar en gracia de Dios para que el demonio no pueda obrar.
El demonio se puede manifestar sobre un plano puramente psicológico: lo hace a través de la obsesión o de las tentaciones obsesivas, por ciertas visiones inexplicables o/y alucinaciones y del vicio.
Si toma la forma de desvaríos psicológicos o sobrenaturales, entonces se tratará de una posesión. En este caso, se pone en evidencia la presencia del demonio.
El Exorcismo (literalmente: «conjurar»), es la acción sobrenatural de expulsión, realizada contra una fuerza maligna, utilizando un método religioso para expulsar, sacar o apartar a dicho ente de la persona u objeto que se encuentra poseído por la entidad maligna.
Catecismo de la Iglesia Cátolica #1673:
Cuando la Iglesia pide públicamente y con autoridad, en nombre de Jesucristo, que una persona o un objeto sea protegido contra las asechanzas del maligno y sustraída a su dominio, se habla de exorcismo.
Jesús lo practicó (cf. Mc 1:25s), de El tiene la Iglesia el poder y el oficio de exorcizar. (cf. Mc 3:15; 6:7,13; 16:17). En forma simple, el exorcismo tiene lugar en la celebración del Bautismo.
El exorcismo solemne sólo puede ser practicado por un obispo o un sacerdote con el permiso del obispo. En estos casos es preciso proceder con prudencia, observando estrictamente las reglas establecidas por la Iglesia. El exorcismo intenta expulsar a los demonios o liberar del dominio demoníaco gracias a la autoridad espiritual que Jesús ha confiado a su Iglesia. (…) Muy distinto es el caso de las enfermedades, sobre todo psíquicas, cuyo cuidado pertenece a la ciencia médica. Por tanto, es importante asegurarse, antes de celebrar el exorcismo, de que se trata de una presencia del Maligno y no de una enfermedad. (cf. CIC can. 1172).

