Rothenburg ob der Tauber es una ciudad del distrito de Ansbach en el Estado federado de Baviera, Alemania, es una atracción turística de fama mundial por su bien conservado centro medieval.Sus paisajes naturales y su clima relativamente suave, que le permite ser una región vinícola.
Los duques del Palatinado renano se unieron desde fecha temprana a la Reforma luterana, que se extendió por sus dominios sobre todo en época de Otón Enrique (1556-1559), El duque Federico III Pío, que introdujo el calvinismo en sus estados, consiguió reunificar las antiguas posesiones palatinas (a excepción del Alto Palatinado) y transformó la universidad de Heidelberg en un activo centro de propaganda calvinista, en el marco de su lucha religiosa contra el Imperio de los Habsburgo y sus principales valedores en el Imperio, los Wittelsbach católicos de Baviera. Su nieto, Federico IV fundó en 1608 la Unión Evangélica, formada por los príncipes protestantes alemanes en contra del poder de los Habsburgo. Su sucesor, Federico V, casado con una hija de Jacobo I de Inglaterra, se hizo proclamar rey de Bohemia en 1619, al iniciarse la primera fase de la Guerra de los Treinta Años, que tendría como escenario principal los dominios palatinos. Vencido por su pariente Maximiliano I de Baviera en la batalla de la Montaña Blanca (1620), Federico fue despojado de sus estados patrimoniales y de la dignidad electoral en la dieta de Ratisbona de 1623. Su herencia regresó entonces a la rama católica de los Wittelsbach de Baviera.
El conde de Tilly fue uno de los dos comandantes en jefe de las fuerzas del Sacro Imperio Romano Germánico. Es considerado uno de los estrategas más notables de la historia. Tenía un carácter imperturbable que ninguna circunstancia molesta podía alterar, cuando, como siempre peleando por el catolicismo, encabeza el ejército de la Liga Católica en guerra contra los protestantes.
El monje con armadura, como le decían, estaba un día asistiendo a misa, cuando le avisaron que estaban siendo atacados. Tilly, que tenía un carácter imperturbable que ninguna circunstancia molesta podía alterar, ordenó disponer todo para la defensa, diciendo que él asumiría el control, una vez terminada la misa.
Al terminar la misa las fuerzas enemigas ya habían sido rechazadas. Al preguntar quién había dirigido la defensa, le dijeron que él mismo había sido. El mariscal respondió: “Yo he estado en la Iglesia, asistiendo a la misa y acabo de llegar. No he tomado parte en la batalla”. Entonces, le dijeron “Habrá sido entonces su ángel quien ha tomado vuestro puesto y figura. Todos los oficiales y soldados le hemos visto a usted en persona, dirigiendo la batalla”.

