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Historia

Rusia esparcirá sus errores por el mundo

“Rusia esparcirá sus errores por el mundo, propagando guerras y persecuciones contra la Iglesia“. Virgen de Fatima 1917.

Decia el socialista Hitler que La Revolución es la explicación del mundo, de su movimiento, de su ritmo. Ella le da sentido, le da objetivo. Ella es la esperanza y será el final de la obra… La Revolución es redentora; es también creación, la Nueva Creación del mundo… La Revolución engendra también un Hombre Nuevo” el nuevo Dios.

 Lo esencial del marxismo es la voluntad de construcción revolucionaria, que ya no necesita apoyarse sobre muletas ideológicas.  Sabemos que no hay estado definitivo, que no hay nada durable, que solamente hay una evolución perpetua. Lo que no se transforma es lo que está muerto. El presente ya es pasado. La Cristiandad nace de la Verdad. La Revolución nace de la Acción.

Para el cristiano, Al principio era el Verbo (Jn., I, 1).

Para el marxista, la Acción en dios.

Para el marxismo, el hombre es un animal al que, sólo interesa lo económico, y nosotros sabemos que nada aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde el alma (Mt. XVI, 26).

https://fundacionspeiro.org/revista-verbo/1962/9-10/documento-173

¿Por qué el proletariado ruso era la clase ideal para servir de instrumento a la Revolución? Esta es la respuesta de un comunista ruso de fines del siglo pasado: “Nosotros, proletarios rusos, carecemos de todas las riquezas de Occidente, de toda herencia. En nuestros recuerdos nada hay de romano, nada de antiguo, nada de católico, nada de feudal, nada de caballeresco, casi nada de burgués. Así, pues, ningún remordimiento, ninguna consideración, ninguna reliquia del pasado podría frenarnos.”

La primera utopia comunista fue la “Comuna” de París (1871), un siniestro cortejo de sacerdotes martirizados, de iglesias profanadas, de palacios quemados, de crímenes y blasfemias perpetrados en nombre de la utopía igualitaria. la instauración del igualitarismo más completo y la supresión de la propiedad privada; el divorcio y el amor libre; el aborto y el control de la natalidad; los “derechos” de los homosexuales; la “liberación” de las mujeres; la eutanasia; la omnipresencia del Estado; la hiperplanificación de la vida; la tortura psiquiátrica a los disidentes; el exterminio de clases sociales.

Ocurre con el comunismo lo que ocurre con Satanás. En el día en que los hombres viesen su verdadera faz lo abominarían.

Pío XI, en la Encíclica Divini Redemptoris sobre el “comunismo ateo” destaca que el bolchevismo, enseña que sólo existe una realidad, la materia, con sus fuerzas ciegas, la cual, por evolución, llega a ser planta, animal, hombre. La sociedad humana, por su parte, no es más que una apariencia y una forma de la materia que evoluciona y que tiende, en un perpetuo conflicto de fuerzas, hacia la síntesis final: una sociedad sin clases. no queda lugar alguno para la idea de Dios, no existe diferencia entre el espíritu y la materia ni entre el cuerpo y el alma; no existe una vida del alma posterior a la muerte, ni hay, por consiguiente, esperanza alguna en una vida futura. Insistiendo en el aspecto dialéctico de su materialismo, los comunistas afirman que el conflicto que impulsa al mundo hacia su síntesis final puede ser acelerado por el hombre. Por esto procuran exacerbar las diferencias existentes entre las diversas clases sociales y se esfuerzan para que la lucha de clases, con sus odios y destrucciones, adquiera el aspecto de una cruzada para el progreso de la Humanidad.

Enseña el evolucionismo materialista: en el Universo sólo existe la materia. Al pasar de mono a hombre no fue preciso recibir un alma espiritual e inmortal.

Para el marxista no hay verdades abstractas universales.

Nada existe de estable en el Universo. Sólo existe materia, pero la materia está en continua mudanza, en continuo movimiento.

Dentro de cada ser hay una contradicción inmanente. En cada ser hay él y lo contrario de él. La Historia materialista es la única ciencia que interesa respecto del hombre. Todo lo que la filosofía y a teología enseñan son quimeras. No existe Verdad. Sólo existe la Historia materialista.

No existe mal moral. En sí no hay virtudes ni vicios. La verdad no es buena ni mala. La mentira no es buena ni mala. Puede ser útil o perjudicial. Mas no hay un orden objetivo, una moral universal que obligue al hombre. Todo es fruto de las secreciones del cerebro. Es el hombre quien crea el bien y el mal. El es el señor del bien y del mal, como es señor de la verdad y del error. Para el marxista no hay bien ni mal en sí. Bueno es lo que ayuda a la Revolución, malo lo que la perjudica.

“… Nuestro deber es subordinar (a la lucha de clases) todos los intereses. Nosotros subordinamos a ella nuestra moral comunista. Decimos: es moral lo que contribuye a la destrucción de la antigua sociedad de explotadores.” Decía Lenin,

El marxismo desprecia la filosofía y más aún la metafísica. En lugar de ellas se interesa por la Historia de la materia,la esencia del materialismo aplicado a los hombres, los marxistas, invirtiendo los términos, llaman a su filosofía materialismo histórico.

El marxista, consecuentemente, desconoce el Derecho. En realidad, si no hay Dios que establezca un orden que la criatura debe respetar y si el hombre no tiene alma, el Derecho no existe. El Derecho es una prerrogativa del ser espiritual.

La mayor de todas estas enajenaciones es la Religión. EL hombre imagina un Dios, un cielo, un infierno, una moral intangible, que no existen, y mediante estas quimeras pierde su soberana libertad.

El hombre piensa que el derecho de propiedad es sagrado y quiere que los otros respeten su propiedad. Pero él mismo, a su vez, se abstiene de apoderarse de aquello que piensa que es de otros. Así, los movimientos de codicia son reprimidos.

La autoridad paterna, que el hombre considera como venida de Dios y sagrada, impide a libertad de los hijos. La santidad del hogar obliga al hombre a respetar a la mujer del prójimo, y la castidad le obliga a refrenar las propias pasiones. Es esclavo de la idea de la familia.

“El hombre nace libre y, sin embargo, por todas partes está encadenado”, decía el padre de la Revolución, Rousseau.

Así, el hombre creó una gran cantidad de cuerdas con las que se ligó a sí mismo. El marxismo pretende liberarlo y prepararlo para regir ,soberanamente sus propios destinos.

No es el Derecho, ni la moral o la religión quien determina la economía, sino al contrario.

Para el católico la palabra de orden es: “i Vive como piensas!” Para el marxista es: “Piensa como vives!”

El mejor método para demoler el recuerdo y el concepto de Dios es la acción intensa en la que Dios está ausente de los pensamientos.

Acabar con todo lo que recuerde a Dios, a Jesucristo, a la Iglesia, todo lo que limite al hombre, limitando también su libertad; todo lo que le haga esperar la felicidad en el otro mundo, todo lo que estorbe las pasiones humanas. ¡Revolución! Destrucción del Derecho, de la autoridad, de la moral, de la belleza. Para la creación de un hombre nuevo, en que él es su propio Dios..

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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