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Historia

El espíritu de Kerensky

En 1905, el zar de Rusia introdujo libertades civiles, que proporcionaban una amplia participación a la Duma Estatal. Algo así como lo que hay en Inglaterra, una monarquía parlamentaria, el zar promulgó la Constitución rusa de 1906, que abría el camino a la democracia parlamentaria.

Con la entrada de Rusia en la 1 Guerra mundial, en 1914. Rusia se empobreció y salió mal librada de la guerra. A principios de 1917, agotada por la guerra y la escasez de alimentos, Rusia era un polvorín; la ira y la desesperación se dirigieron contra quienes ostentaban el poder.

El Día Internacional de la Mujer revolucionaria, el 23 de febrero de 1917. En el centro de la capital imperial, Petrogrado –la antigua San Petersburgo–, se concentraron las masas de mujeres trabajadoras de las fábricas, empezaron a aparecer pancartas y banderas rojas que llamaban a derrocar a la monarquía.

Las protestas se convirtieron en una auténtica revolución cuando los participantes irrumpieron en el cuartel del regimiento Pavlovski. Los soldados, en vez de atacar a los manifestantes, se unieron a ellos, y algunos incluso llegaron a disparar contra sus propios mandos.

Lo que querían era que los dirigentes de la Duma –demócratas burgueses– formasen un gobierno.

El 1 de marzo se formó un gobierno provisional. El estado mayor y la Duma instaron al zar a abdicar. El 2 de marzo de 1917, Nicolás II, renunció al trono.

El ministro de Justicia Alexander Kerenski –el único socialista del gobierno, y el único que también era miembro del sóviet, pidió a Lenin regresar de Suiza. Rusia se convirtió en el «país más libre del mundo». Lenin, volvió a Rusia en un tren sellado facilitado por los alemanes y patrocinado económicamente por estos. Pronto tendría que pagar el favor.

Las expectativas de los trabajadores se habían disparado: los huelguistas reclamaban jornadas laborales más cortas y los obreros se tomaron el control de las fábricas, las comunidades campesinas funcionaron como focos de la revolución a medida que incautaban tierras y ganado.

Alexander Kerenski, fue aclamado como primer ministro, la persona capaz de reconciliar el país y detener la deriva hacia la guerra civil, gozaba de apoyo popular y a la vez era ampliamente aceptado por los líderes militares y económicos.

Kerenski que pertenecía a la secta, en vez de consolidar la paz y la democracia, recurrió al sóviet, liberó a los líderes bolcheviques encarcelados. La Guardia Roja (la milicia bolchevique) organizó la defensa de las fábricas, convencieron a los cosacos para que depusieran las armas. Kerenski traicionó la democracia.

Sus grandes beneficiarios fueron los bolcheviques, que a principios de septiembre obtuvieron sus primeras mayorías en los sóviets de Petrogrado, Moscú, Riga y Saratov.

Lenin urgió a sus partidarios a una insurrección inmediata. «Si esperamos, echaremos a perder la revolución», escribió el 29 de septiembre. Sabía que, si la transmisión del poder del parlamento a los sóviets se producía con una votación en aquel Congreso, el resultado sería un gobierno de coalición formado por los partidos políticos. Lenin vio entonces la oportunidad de tomar el poder, y la aprovechó. Se tomo el poder y traiciono a todos, desde los soviets los mencheviques y socialistas. Era la hora de pagarle el favor a Alemania,

El 3 de marzo de 1918 firmó el tratado de Brest-Litovsk en unos términos ruinosos para Rusia: Polonia, Finlandia, Estonia y Lituania lograban la independencia nominal para quedar bajo la protección alemana. La nueva República Soviética perdió el 34 por ciento de su población, el 32 por ciento de su suelo agrícola, el 54 por ciento de sus instalaciones industriales y el 89 por ciento de sus minas de carbón. Pero aquellos sacrificios garantizaron a Lenin su posición de vencedor de las revoluciones de 1917. Lo demás fue someter al pueblo, lo logró dándole la vuelta a las bayonetas, van 100 millones de muertos por el comunismo desde entonces y contando.

Kerensky murió en Nueva York en 1970. Las iglesias ortodoxas rusas se negaron a concederle Entierro debido a su asociación con la masonería, lo consideraron responsable de que los bolcheviques tomaran el poder.

El fantasma de kerensky, sigue gravitando en el mundo de la política, con gobernantes entregando el poder a los Bolcheviques.

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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