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Czestochowa Polonia

La virgen de Czestochowa fue pintada, por san Lucas Evangelista sobre el tablero de una mesa de ciprés que habría pertenecido a la Sagrada Familia. Tras la toma de Jerusalén por los sarracenos, el icono viajó hasta Constantinopla, la capital del Imperio Bizantino, permanece en Constantinopla hasta el siglo XIV, cuando llega a manos del duque Ladislao de Opole, gobernador del rey de Hungría para los territorios polacos, que lo deposita en su castillo de Belz, en lo que actualmente es Ucrania.

Por el avance del islam el icono corría peligro, el duque decidió llevarlo a su ciudad natal, Opole, donde estaría a salvo de las incursiones tártaras. Inició el camino y paró para hacer noche en Czestochowa. Allí había una pequeña iglesia de los Padres Paulinos, en un lugar llamado Jasna Góra -que significa “monte claro”-. A la mañana siguiente, lo recogió y lo volvió a montar en el carro para emprender la marcha pero, los animales no se movieron.

El duque interpretó esto como una señal de que el cuadro debía permanecer en Jasna Góra, y así, permitió que se quedara bajo la custodia de los Padres Paulinos.

Los dos cortes paralelos en la mejilla derecha de la Virgen. Se las realizó una banda de ladrones que robó en el monasterio de los Padres Paulinos. Uno de los ladrones, al ver a la Virgen, sacó su espada y le realizó dos cortes verticales en la mejilla. Según cuenta la leyenda, cuando se disponía a realizar el tercer corte, cayó fulminado al suelo.

Estos cortes, junto al agujero en la garganta, han sido restaurados en diversas ocasiones, pero siempre han vuelto a aparecer, por lo que se considera que la Virgen quiere mantenerse así.

En 1655, un ejército de 12.000 soldados suecos se disponía a conquistar Polonia, los polacos sólo eran 300, los polacos se encomendaron a la Virgen de Czestochowa y vencieron, el rey de Polonia, Juan II Casimiro Basa decidió coronarla como Reina y Protectora de Polonia.

En 1904, el obispo Stanislaw Zdzito-wiecki logra que el Papa San Pío X apruebe la fiesta de la Virgen de Czestochowa, que empieza a celebrarse el 26 de agosto de 1906.

En 1920, los polacos se volvieron a encomendar a la Virgen de Czestochowa ante la inminente invasión del ejército soviético, que llegó a estar a las puertas de Varsovia. Milagrosamente, los polacos lograron la victoria una vez más gracias a la intervención de la Virgen.

El día 14 el Ejército polaco logró contener el avance rojo en Ossów, a sólo 23 kilómetros de Varsovia, en una acción heroica en la que falleció el sacerdote Ignacy Skorupka, que animó a avanzar a los soldados empuñando un crucifijo, el Ejército polaco hizo un movimiento sorpresivo y su caballería puso en fuga a los bolcheviques, desbaratando la ofensiva del Ejército Rojo. El 15 de agosto se celebra el día de la Asunción de la Virgen, por lo que en Polonia conocen esa victoria en la Batalla de Varsovia como «el Milagro del Vístula». En su honor, cada 15 de agosto se celebra el día de las Fuerzas Armadas polacas. La victoria polaca fue tan demoledora que la Rusia bolchevique temió que Polonia, enardecida, invadiese Rusia.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los polacos continuaron visitando el santuario de Czestochowa ante la atenta mirada de los soldados alemanes. Que masacró en Katin, toda la elite militar y civil de Polonia. Hitler había ordenado acabar también con la tradición católica, pero no lo logró. Al concluir la atroz guerra, los polacos viajaron en masa hasta Czestochowa para dar gracias a la Virgen por la derrota de los nazis.

Después de la atroz Guerra Mundial, Polonia quedó al otro lado del Telón de Acero, separada de los países con libertad y en manos del voraz comunismo.

Bajo el yugo comunista continuó la tradición católica de Polonia. De hecho, la fe y la devoción a la Virgen de Czestochowa fueron fundamentales en la derrota del comunismo. Primero, a través de Juan Pablo II. El Papa polaco fue un tenaz luchador contra el comunismo, primero como sacerdote y obispo en Polonia, y después ya como Pontífice. Él fue el encargado de difundir la devoción a la Virgen de Czestochowa a todo el mundo.

Y la practica de “El “Rosario viviente” que consistía en grupos de quince hombres jóvenes, cada uno de los cuales era guiado por un joven más maduro que recibía dirección e instrucción espiritual.

Entre 1945 y 1989, en la Polonia comunista —un país con un gobierno que rechazaba la religión, pero con una larga tradición católica— se construyeron casi 4000 iglesias, como reacción creativa del pueblo polaco frente a la rigidez del sistema soviético que bloqueaba cualquier expresión de la individualidad, limitando la arquitectura a la prefabricación o lo seriado, aquellos bloques de viviendas tan característicos del socialismo, que destruye la belleza. Permitió la creación de iglesias, que mas bien parecían escenarios de ciencia.

“Juan Pablo II sabía que los regímenes comunistas son “empresas criminales por naturaleza”. El “Estado de derecho” en un régimen comunista, es una farsa; los regímenes comunistas cometen actos violentos y alimentan un enorme aparato represivo. El terror es un modo rutinario de mantener el orden, un modo que podía dar a los regímenes comunistas una apariencia invencible. Sin embargo, el nuevo Papa había sido testigo de las debilidades del comunismo tanto como de sus puntos fuertes aparentes, y sabía que la resistencia cultural podía ser un antídoto eficaz contra la “invencibilidad” del Estado criminal.

Que para ese momento había cambiado de táctica y practicaba el marxismo cultural, que permitía la construcción de esas Iglesias y una nueva Oracion, a pesar que las iglesias eran concebidas sin la grandeza católica, permitían un espacio, aunque la idea soviética era la de una religión de estado o iglesia patriótica, Juan Pablo II, a pesar de haber estudiado la filosofía comunista, permitió que la fe Catolica creciera.

Luego vino Putin con su idea de reconstruir la iglesia Ortodoxa Rusa y quizá con una futura unión de ambas iglesias.

Como afirmara el disidente Aleksandr Solzhenitsyn, el mundo democrático podría haber derrotado un régimen totalitario y después otro, el alemán, y luego el soviético. En cambio, sólo hizo más poderoso al totalitarismo soviético, precipitando una situación internacional sin antecedentes. Eran demasiadas las concesiones dadas a los soviéticos en pos de lograr su cooperación y mantener la paz mundial. El pensamiento comunista fue, Así como cayó la unión soviética sin disparar una sola bala, por el descontento interno, así caerá occidente si se crea el descontento necesario, y para lograrlo están la pereza y la envidia, el veneno comunista.

Las primeras exclamaciones de Juan Pablo II “¡No tengáis miedo!” y “¡Abrid las puertas a Cristo!”, eran un llamado inconfundible a que, detrás del Telón de Acero, la Iglesia perseguida recurriera a otra clase de armas. Otras voces se animaron, el cardenal praguense Francis Tomásek, se convirtió en uno de los críticos más batalladores y temidos del comunismo checoslovaco.

Otra mano de ayuda fue tendida a los ucranianos, adelantándose al milenario del cristianismo en Kiev (1988). El Papa citaba la Declaración Universal de los Derechos Humanos y su “principio de libertad religiosa”, que garantizaba unos derechos de los que con toda certeza no disfrutaba la Iglesia católica griega en la República Soviética Ucraniana.

Al final, se verá si venció el marxismo cultural que ya penetro profundamente en todo occidente lo que hace pensar que, en vez de una caída, como dice Solzhenitsyn lo que hubo fue una infiltración y las concesiones dadas a los soviéticos en pos de lograr su cooperación, cambió la mentalidad de occidente, precipitando su caída.

La Iglesia polaca tenía como obligación principal, cumplir e instar a sus fieles a trabajar por la reconstrucción social y oponerse a “actividades hostiles” a la República Popular Polaca, es decir, esperaban un claro apoyo al régimen.

En cambio Tratamos de ser más como niños: la madre nos ha pedido que rezamos el rosario, así que rezamos el rosario. Ella pidió penitencia, así que hacemos penitencia. Tratamos de creer en ella sin reservas, teniendo absoluta certeza de que si confiamos el destino de Polonia y el mundo entero a ella, seremos salvos.

3.000 hombres del Movimiento «Wojownicy Maryi» (Caballeros de María) recorrieron las calles de Bydgoscz, en Polonia, rezando el Rosario como ya es tradicional los primeros sábados del mes. Ellos llegan desde todos los rincones de Polonia y algunos también de otros países de Europa occidental para participar en cada evento.

Polonia ha llamado a una gran oración penitencial por los pecados cometidos en el pasado en nuestro país. Ciento cincuenta mil personas llegaron al santuario de la Madre de Dios, la Reina de Polonia en Jasna Góra (Częstochowa), el corazón espiritual de Polonia, una oración poderosa: pedimos a Dios que nos sanara de los efectos de nuestros pecados.

  • En 2017, en el centenario de las revelaciones de la Madre de Dios en Fátima, convocaron

 al Rosario sin Fronteras un rezo gigante en las fronteras de nuestro país, mas de un millón de personas saliendo en oración y dando testimonio al mundo entero, para que la Misericordia de Dios no se limite a ninguna frontera.

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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