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Historia

Navidad en La biblia y los profetas

Cuando Dios dijo hágase la luz y creo a los ángeles, también les reveló su plan para el hombre y como una jovencita, seria la reina universal de todo lo creado y ellos tendrían que adorarla, fue cuando Luzbel anuncio “No Serviré”. Lo demás es historia.

El Plan de Dios para encarnarse como criatura, no solo lo reveló a los Ángeles también se lo reveló a los profetas y en la biblia esta toda la historia e estas revelaciones.

La Santa Navidad no es una tradición cultural, es la memoria de un hecho único, la encarnación del Dios Verdadero, el Dios Creador es la época en que el Redentor, presente con nosotros como niño indefenso, nos pide que le adoremos como Rey y Señor del universo.

Isaías 7:14 (HB: almah — LXX: parthenos) aparece citado por Mateo 1,23 como cumplimiento de la virginidad de María (Mt 1,22-23). La discusión filológica sobre almah (“joven/muchacha”) frente a bethulah (“virgen”) es simple, el hebreo no tiene una palabra exclusiva para virgen: la Septuaginta, es decir la biblia que Jesus utilizo en la sinagoga cuando anunció que se habían cumplido las escrituras, traduce almah como parthenos y la tradición cristiana entiende ahí la prefiguración de la madre virginal del Mesías.

  • ʿAlmāh (עַלְמָה): significa una joven mujer en edad núbil, sin especificar si es virgen o no. El énfasis está en su juventud y potencial maternidad.
    Se usa 7 veces en la Biblia (p. ej. Génesis 24:43; Éxodo 2:8; Proverbios 30:19). En varios contextos se asume virginidad, pero no se afirma explícitamente.
  • Bətûlāh (בְּתוּלָה): suele traducirse como virgen, pero en hebreo bíblico tampoco implica virginidad de forma absoluta, sino una doncella no casada. En Joel 1:8, por ejemplo, una bətûlāh “llora por el marido de su juventud”, lo cual muestra que el término es flexible.

Por tanto, en hebreo bíblico no existe un término único y técnico que signifique “virgen” en el sentido biológico estricto.
La distinción que hacemos en las lenguas modernas (joven / virgen) no estaba tan marcada en el hebreo antiguo.


  • La Septuaginta (LXX) y el término “parthenos”

Los traductores judíos de Alejandría (siglo III a.C.) tradujeron ʿalmāh por παρθένος (parthenos), que en griego sí significa claramente virgen.

“ἰδοὺ ἡ παρθένος ἐν γαστρὶ ἕξει…”

Esa elección traductológica es crucial:

  • Parthenos → “virgen” en sentido pleno, como en “Parthenos Maria” (la Virgen María).
  • Cuando Mateo 1:23 cita Isaías 7:14, sigue la LXX.
    → Por eso el cristianismo entendió Isaías como profecía del nacimiento virginal del Mesías.

  • Paralelo: “hermanos” = “parientes”

Lo mismo ocurre con el término hebreo ’ach (אָח) y el griego adelphos (ἀδελφός).
En las culturas semíticas no existía una palabra exclusiva para “primo” o “sobrino”:

  • ’Ach se usaba para hermano, primo, sobrino o pariente cercano.
  • Ejemplo: Génesis 14:14 llama a Lot “hermano” de Abraham, aunque era su sobrino (cf. Génesis 11:27).

Por eso, cuando los Evangelios hablan de los “hermanos de Jesús”, la tradición cristiana entiende que eran parientes cercanos, no hijos de María.


  • Síntesis teológica
  • El hebreo ʿalmāh permitía ambas lecturas: “joven” y “virgen”.
  • La LXX, guiada por la tradición interpretativa judía precristiana, eligió parthenos, anticipando la lectura mesiánica.
  • Mateo 1:23 ratifica esa interpretación: “Todo esto sucedió para que se cumpliese lo dicho por el Señor: He aquí que la virgen (parthenos) concebirá y dará a luz un hijo.”
  • Así, la traducción griega es mas exacta: permite confesar que Cristo nació de una Virgen, como signo divino.

“Destilad, cielos, el rocío desde lo alto, y que las nubes lluevan al Justo; ábrase la tierra y brote el Salvador.” Nos enseña (Isaías 45,8)

Génesis 3,15 ( el proto-evangelio) —narra la enemistad entre la “mujer” y la “serpiente” que se entiende cristianamente como figura de María y su papel en la derrota del pecado.

Isaías (7,14; 9,6) y Miqueas 5,2 — citadas por la patrística y el Nuevo Testamento son anuncios del Mesías y de su madre.

Los Padres de la Iglesia (Ireneo, Ambrosio, Juan Damasceno, Efren, etc.) emplean la tipología “Nueva Eva / causa salutis” en muchas homilías y antífonas litúrgicas (Oficio de Lecturas, Laudes, responsorios) recogen esa lectura: “por una mujer entró el mal; por una Mujer vino la vida”.

María Valtorta — El Evangelio tal como me fue revelado / Poema del Hombre-Dios: contiene visiones sobre la infancia y la preparación de María para la Encarnación (anunciación, espera, ambiente familiar).

María de Ágreda — Mística Ciudad de Dios: extensa crónica mística de la vida de la Virgen, con muchos episodios sobre la preparación de María y su papel como “restauradora de la culpa de Eva”. Obra clásica de misticismo católico.

  • Ana Catalina Emmerich — la dolorosa pasion narra visiones sobre la vida de María y la infancia de Jesús; obra difundida y apreciada de piadosa lectura, aporta riquísimos detalles devocionales y hagiográficos sobre la “espera” y la preparación de la Virgen —incluyen escenas de consagración/virginidad personal y servicio de la bienaventurada virgen maría.

En el judaísmo del Segundo Templo existían grupos y prácticas que valoraban la continencia y la virginidad (p. ej. algunos grupos esenios preferían el celibato o retrasar el matrimonio; Josephus y otras fuentes clásicas lo describen). Algunas mujeres dedicadas a la piedad podían consagrar su virginidad; esto explica sociológicamente la imagen de “mujeres que reservaban su virginidad” en ciertos contextos, a la espera de ser la elegida para el nacimiento del mesías anunciado por Isaías y otros.

Los Salmos, Miqueas, Isaías 9, Miqueas 5:2, Daniel etc, contienen pasajes usados por la tradición para señalar la llegada del Mesías y su linaje; son recurrentes en lecturas de Adviento y antífonas que expresan la espera y la esperanza mesiánica (p. ej. antífonas e himnos de Adviento).

Rollos y escritos del mar muerto y otros como, Testimonia, Pesharim, Damascus Document, etc.) — muestran expectación mesiánica intensa de la figura del ungido o mesías que llega, y una sensibilidad apocalíptica y sacerdotal sobre la inminencia de la intervención divina; aportan el contexto judío de espera mesiánica que se vivía en el pueblo elegido en medio de la corrupción de los pontífices y el sanedrin.

En las fiestas marianas y en Adviento leemos antífonas y lecturas que expresan la espera activa del Mesías: “En la plenitud de los tiempos envió Dios a su Hijo, nacido de mujer” (antífonas de la Anunciación; himnos y responsorios que contrastan Eva/María).

  • Génesis 3,15“Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya” → Protoevangelio; fundamento de la esperanza mesiánica y la figura de la “mujer” futura.
  • Isaías 7,14“He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.”
  • Isaías 9,1–6“Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado…”
  • Isaías 11,1–5“Brotará un retoño del tronco de Jesé…”
  • Miqueas 5,1–4“De ti, Belén, saldrá el que ha de ser Señor de Israel.”
  • Jeremías 23,5–6“Sus días serán salvación y su nombre: el Señor, nuestra justicia.”
  • Sofonías 3,14–17“Regocíjate, hija de Sión… el Señor, Rey de Israel, está en medio de ti.”
  • Ezequiel 44,1–2“Esta puerta permanecerá cerrada… porque por ella ha entrado el Señor.” → leída como símbolo de la virginidad de María.
  • Eclesiástico (Sirácida) 24,23–31“Yo soy la madre del amor hermoso, del temor, del conocimiento y de la santa esperanza.”
    → leída en la tradición cristiana como figura de María, Sede de la Sabiduría.
  • Sabiduría 7,26–30“Es el resplandor de la luz eterna… en todas las generaciones entra en las almas santas.”
  • Baruc 3,36–38“Éste es nuestro Dios… después se apareció sobre la tierra y conversó con los hombres.”

  • Antífonas “O” (siglo VII–VIII)

Cantadas del 17 al 23 de diciembre, cada una invoca al Mesías con un título profético:

  1. O Sapientia (Sabiduría)
  2. O Adonai (Señor)
  3. O Radix Jesse (Renuevo de Jesé)
  4. O Clavis David (Llave de David)
  5. O Oriens (Sol naciente)
  6. O Rex Gentium (Rey de las naciones)
  7. O Emmanuel (Dios con nosotros)

Estas antífonas expresan la espera del Redentor y son usadas en Vísperas del Oficio Divino y en motetes polifónicos de Palestrina, Victoria, Poulenc, Arvo Pärt, entre otros.

  • Himnos del Oficio y Misa de Adviento
  • Conditor alme siderum (“Creador de las estrellas del cielo”) — siglo VII.
  • Veni, veni Emmanuel — himno latino basado en las Antífonas “O”.
  • Alma Redemptoris Mater — himno mariano del tiempo de Adviento y Navidad.
  • Rorate caeli desuper (“Destilad, cielos, el rocío desde lo alto”) — Isaías 45,8; expresa la espera del Salvador y es canto tradicional de las “misas Rorate”.
  • Ave Maris Stella — himno mariano medieval, usado en Adviento y solemnidades.
  • Ecce Virgo concipiet — antífona basada en Isaías 7,14, cantada en la Anunciación.
  • Motetes y obras polifónicas
  • Tomás Luis de Victoria: Alma Redemptoris Mater, O magnum mysterium.
  • Giovanni P. da Palestrina: Rorate Caeli, O Admirabile commercium.
  • Francisco Guerrero: Virgen Sancta, Ave Virgo sanctissima.
  • Bach: Magnificat in D, Nun komm, der Heiden Heiland (coral luterano basado en Veni Redemptor gentium).

  • LECTURAS LITÚRGICAS (Oficio de Lecturas y Misas de Adviento)
  • Domingo I de Adviento: Isaías 2,1–5; Salmo 121; Romanos 13,11–14; Mateo 24,37–44.
  • Oficio de Lecturas, 17 de diciembre: Isaías 11,1–9; O Radix Jesse.
  • 24 de diciembre, Laudes: 2 Samuel 7,1–16; Lucas 1,26–38 (Anunciación).
  • Solemnidad de la Inmaculada: Génesis 3,9–15.20; Efesios 1,3–6; Lucas 1,26–38.
  • Misa de la Anunciación (25 marzo): Isaías 7,10–14; Hebreos 10,4–10; Lucas 1,26–38.

  • PATRÍSTICA Y ESPERA MESIÁNICA
PadreObra / CitaTema
San Justino Mártir (Diálogo con Trifón, 100–120)María, Nueva Eva; cumplimiento de Isaías 7,14.Virginidad mesiánica.
San Ireneo de Lyon (Adversus Haereses, V,19)María, “causa salutis”, por su fe.Cooperación en la Redención.
San Ambrosio (Expositio in Lucam)María como “figura de la Iglesia en espera”.Obediencia y esperanza.
San Efrén de SiriaHimnos sobre la Encarnación y la Madre del Mesías.María, “arca de la alianza”.
San Agustín (Sermo 51,33)“Por una mujer vino la muerte; por una mujer, la vida.”Nueva Eva.
San Juan Damasceno (Homilia in Dormitionem)“Por medio de ti fuimos redimidos de la maldición.”Cooperación corredentora.

Este acontecimiento tuvo por testigos cuatro grandes reyes, 3 de ellos, atraídos por el mismo señor, lo llenaron de regalos, mientras la teología pagana divinizaba los elementos y las fuerzas del cosmos, la fe cristiana, llevando a cumplimiento la revelación bíblica, contempla a un único Dios, Creador y Señor de todo el universo, y así Dios es: «el amor que mueve el sol y las demás estrellas».

Pensemos en el poder de los ejércitos de estos 3 reyes que asustó a herodes, que, aparte de su ejército, tenía el ejército Romano y aun así, tembló ante la magnitud del hecho, no atreviéndose a oponerse a esta adoración, sino colaborando, llamando al sanedrín y los sabios para que asistieran a los recién llegados y les proporcionó el lugar que las escrituras señalan desde antiguo como cuna del salvador, Belén Efrata.

El cuarto rey, el propio herodes le dio como regalo para la historia, lo único que sabía dar, muerte y destrucción, se llamará para la historia como el martirio de los santos inocentes, y también estaba profetizado desde antiguo…

La navidad “Es el día, en el que el Hijo de Dios vino a destruir la obra el diablo” dice 1Jn 3:8  El que comete pecado, es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto se manifestó el Hijo de Dios: para destruir las obras del diablo.

Y así lo profetiza Isaías 800 años antes. 60:1  ¡Levántate, oh Jerusalén !, recibe la luz; porque ha venido tu lumbrera y ha nacido sobre ti la gloria del Señor. Porque he aquí que la tierra estará cubierta de tinieblas y de oscuridad los pueblos; mas sobre ti nacerá el Señor, y en ti se dejará ver su gloria.

«Que los fieles -dice san león magno, en el año 450 – rechacen, Que el honor debido sólo a Dios, se mezcle con los ritos de los que rinden culto a las criaturas. La Escritura dice: «Adorarás al Señor tu Dios y solo a Él servirás». (De. 6 ,13)

Una vez más se han encendido las luces de la navidad en todo el mundo y una vez más, observamos con tristeza y horror la desacralización de la navidad.

En algunas ciudades la han convertido en un carnaval o comparsa de los mitos y leyendas ancestrales, celebran la llorona y la madre monte, decoran con gusanos, mariposas, ecosistemas, arbolitos y para resumir es una Adoración a la Pachamama o madre Tierra.

No hay Virgen, san josé y mucho menos niño Dios. Se Programan eventos de luces como el rezo del sueño de isidro, un tributo al Bicentenario de la Independencia en vez de la tradicional novena en honor al niño Dios, en parques donde NO hay pesebre. Amenizada con música popular, vallenatos, verbenas, música de carrilera y hasta carranga, aprovechada por la industria licorera para dar «degustaciones», paso hacer un «dinerito», es una fiesta pagana.

En otros lugares es una feria artesanal para venta de sombreros, dulces, juguetes y baratijas.

En Barcelona convirtieron el pesebre en un trasteo con un abierto ánimo de burla. En Madrid se eliminaron los pesebres de las vías públicas.

No se salva ni el vaticano que en los últimos años ha tenido pesebres que han sido motivo de escándalo.

Estamos volviendo al paganismo, que, con la intención de eclipsar el cristianismo se inventó en el año 274 en cabeza del emperador Aureliano el culto al Sol Invictus, un culto a la naturaleza, con la intención de desacralizar la Navidad. Porque precisamente por las mismas escrituras y su estudio por parte de los paganos se sabia sobre la encarnacion de Dios justamente en medio del invierno, se creía que ningún Mensajero de Dios podía nacer en otra época que no fuera esa.

Hay herejes que se atreven a comparar la adoración que tenemos a Dios con el supuesto nacimiento de Horus un falso dios egipcio con cabeza de halcón y como si fuera poco se hacen llamar cristianos. Estos comparan a Jesús con un dios olímpico llamado Dionisio, un demonio que igual que Adonis también, supuestamente, nacieron un 25 de diciembre.

Los chinos celebraban los días 24 y 25 de diciembre, la fiesta de la navidad y después, el solsticio de invierno. Ya que santo Tomás evangelizó la China y la India, pero luego los budistas destruyeron toda vestigio de la cristiandad, que por suerte ha sido redescubierto y desenterrada recientemente aunque a los sacerdotes arqueologos, los metieron a la cárcel por revelar estos hallazgos. La historia del Cristianismo en China, es el testimonio de la más larga, radical y violenta persecución contra la iglesia.

Antiguos relieves en la colina de Kong Wang Shan, al nordeste de China, son la prueba de que Tomás y Bartolomé predicaron y evangelizaron China. Incluso es posible que San Judas Tadeo haya llegado hasta allá.

El sacerdote y los dos obispos que llevaron a cabo la investigación fueron encarcelados, pero lograron sacar del país su estudio. En el antiguo puerto de Lianungang, cerca de la capital de la China de los Han, en la ruta de la seda por el mar, -hasta donde según la tradición llegó el apóstol Tomás- quien junto con Nathanael Bartolomé y Judas Tadeo son los tres apóstoles que sembraron las semillas de la iglesia cristiana al este del Imperio Romano. Los relieves en piedra se conocen como Kong Wang Shan y constituyen un friso de 20 metros de ancho, en origen policromado, que data de los años 69-71 y que aparece en los anales relativos a la dinastía de los Han.

Los persas celebraban espléndidas fiestas en honor de Mitra, cuyo nacimiento festejaban el 25 de diciembre. Siempre imitando a Cristo, el demonio sabe engañar. Mitra fue traído a Roma en el año 62 DC por los legionarios que habían invadido Persia. Anualmente, cada 25 de diciembre, en todo el Imperio romano se celebraba el Natalis Solis Invictus (Natalicio del Sol Invencible). Es decir, la Navidad de Mitra. Introducida por los emperadores romanos para opacar el nacimiento del salvador.

En México, en diciembre conmemoraban el nacimiento de Quetzalcoatl, cuya venida esperaban, así, que no podemos menos que estar seguros que de alguna forma el señor se les había anunciado. En 1519, el emperador Moctezuma creyó que Hernán Cortés era ese dios al que esperaban desde hacía siglos, y que se representaba como blanco y barbado, una especie de prefiguración del salvador.

Volvamos a la biblia y la patristica para entender lo que el Mesias mandó, escudriñad las escrituras, ellas hablan de Mí dijo Jesús:

Isaías Isa 7:13  Dijo Isaías: «Oíd, pues, casa de David: ¿Os parece poco cansar a los hombres, que cansáis también a mi Dios?

Isa 7:14  Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal: He aquí que una virgen Grávida va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.

Isa 7:15  Cuajada y miel comerá hasta que sepa rehusar lo malo y elegir lo bueno.

Isa 7:16  Porque antes que sepa el niño rehusar lo malo y elegir lo bueno, será abandonado el territorio cuyos dos reyes te dan miedo.

Isa 7:17  Yahveh atraerá sobre ti y sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre, días cuales no los hubo

Isaías 9:5  Porque una criatura nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Estará el señorío sobre su hombro, y se llamará su nombre «Maravilla de Consejero», «Dios Fuerte», «Siempre Padre», «Príncipe de Paz».

Isa 9:6  Grande es su señorío y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su reino, para restaurarlo y consolidarlo por la equidad y la justicia, Desde ahora y hasta siempre, el celo de Yahveh Sebaot hará eso.

Isa 9:7  Una palabra ha proferido el Señor en Jacob, y ha caído en Israel.

Miqueas 5:1  Mas tú, Belén Efratá, aunque eres la menor entre las familias de Judá, de ti me ha de salir aquel que ha de dominar en Israel, y cuyos orígenes son de antigüedad, desde los días de antaño.

Miq 5:2  Por eso él los abandonará hasta el tiempo en que dé a luz la que ha de dar a luz.

Miq 5:3  El se alzará y pastoreará con el poder de Yahveh, con la majestad del nombre de Yahveh su Dios. Se asentarán bien, porque entonces se hará él grande hasta los confines de la tierra.

Miq 5:4  El será la Paz.

Génesis 49:8  A ti, Judá, te alabarán tus hermanos; tu mano en la cerviz de tus enemigos; inclínense a ti los hijos de tu padre.

Gén 49:9  Cachorro de león es Judá; de la presa, hijo mío, has vuelto; se recuesta, se echa cual león, o cual leona, ¿quién le hará alzar?

Gén 49:10  No se irá de Judá el báculo, el bastón de mando de entre tus piernas. hasta tanto que se le traiga el tributo y a quien rindan homenaje las naciones;

Gén 49:11  el que ata a la vid su borriquillo y a la cepa el pollino de su asna; lava en vino su vestimenta, y en sangre de uvas su sayo;

Núm 24:16  oráculo del que escucha los dichos de Dios, del que conoce la ciencia del Altísimo; del que ve lo que le hace ver Sadday, del que obtiene la respuesta, y se le abren los ojos.

Números 24:17  Lo veo, aunque no para ahora, lo diviso, pero no de cerca: de Jacob avanza una estrella, un cetro surge de Israel. Aplasta las sienes de Moab, el cráneo de todos los hijos de Set.

Núm 24:18  Será Edom tierra conquistada, tierra conquistada Seír. Israel despliega su poder

Isaías 11: 1,2 «Saldrá una vara del tronco de Isaí; un vástago retoñará de sus raíces y reposará sobre él el espíritu de dios

Salmos Sal 72: El hará justicia a los humildes del pueblo, salvará a los hijos de los pobres, y aplastará al opresor.

Sal 72:5  Durará tanto como el sol, como la luna de edad en edad;

Sal 72:6  caerá como la lluvia en el retoño, como el rocío que humedece la tierra.

Sal 72:7  En sus días florecerá la justicia, y dilatada paz hasta que no haya luna; quizá hablando de la oscuridad de crucifixion

Sal 72:8  dominará de mar a mar, desde el Río hasta los confines de la tierra.

Sal 72:9  Ante él se doblará la Bestia, sus enemigos morderán el polvo;

Sal 72:10  los reyes de Tarsis y las islas traerán tributo. Los reyes de Sabá y de Seba pagarán impuestos;

Sal 72:11  todos los reyes se postrarán ante él, le servirán todas las naciones.

Sal 72:12  Porque él librará al pobre suplicante, al desdichado y al que nadie ampara;

Sal 72:13  se apiadará del débil y del pobre, el alma de los pobres salvará.

Sal 72:14  De la opresión, de la violencia, rescatará su alma, su sangre será preciosa ante sus ojos;

Jeremías Jer 31:15  Así dice Yahveh: En Ramá se escuchan ayes, lloro amarguísimo. Raquel que llora por sus hijos, que rehúsa consolarse – por sus hijos – porque no existen.

Jer 31:16  Así dice Yahveh: Reprime tu voz del lloro y tus ojos del llanto, porque hay paga para tu trabajo – oráculo de Yahveh -: volverán de tierra hostil, y hay esperanza para tu futuro –

Oseas 11:1  Como pasa el crepúsculo de la mañana, así pasó el rey de Israel. Al principio era la casa de Israel un niño, yo lo amé; y yo llamé e hice venir de Egipto a mi hijo.

Ose 11:2  Mis profetas amonestaron a los hijos de Israel; pero éstos se alejaron tanto más de ellos, ofrecían víctimas a Baal y sacrificios a los ídolos.

Ose 11:3  Yo me hice como ayo de Efraín, le traje en mis brazos, y los hijos de Efraín desconocieron que yo soy el que cuida de su salud.

Ose 11:4  Yo los atraje hacia mí con vínculos propios de hombres, con los vínculos de la caridad; yo fui para ellos como quien les aliviaba el yugo que apretaba sus quijadas, y les presenté qué comer.

Ose 11:5  No volverán ya todos ellos a la tierra de Egipto; sino que el asirio será su rey, por cuanto no han querido convertirse.

Zacarias 9:9  Alégrate sobremanera, hija de Sión, Grita exultante, hija de Jerusalén. He aquí que viene a ti tu Rey, justo y victorioso, humilde, montado en un asno, en un pollino hijo de asna.

Jeremías 23:5  Mirad que viene el tiempo, dice el Señor, en que yo haré nacer de David un vástago, un Descendiente justo, el cual reinará como rey, y será sabio, y gobernará la tierra con rectitud y justicia. En aquellos días suyos, Judá será salvo, e Israel vivirá tranquilamente; y el nombre con que será llamado aquel rey, es el de Justo Señor o Dios nuestro.

Catena

Por aquellos días se promulgó un edicto de César Augusto, mandando empadronar a todo el mundo. Este fue el primer empadronamiento hecho por Cirino, gobernador de Siria. Y todos iban a empadronarse, cada cual a la ciudad de su estirpe. José subió también de Galilea de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén: pues era de la casa y familia de David, para empadronarse, con María, su esposa, la cual estaba encinta. (vv. 1-5)

 Beda. Así como el Hijo de Dios, viniendo en carne mortal, nace de una Virgen, dando a entender cuánto le agrada la virtud de la virginidad, así también viniendo al mundo en tiempo de paz enseña a buscarla, dignándose visitar a los que la aman. No pudo haber una señal más clara de la paz que la de reunir a todo el mundo bajo un solo cetro, cuyo moderador Augusto, hacia el tiempo del nacimiento del Señor reinó con tanta paz durante doce años, en que, pacificadas las guerras en todo el mundo, pareció que se cumplía al pie de la letra el vaticinio del profeta, y por esto dice: «Por aquellos días se promulgó un edicto», etc.

 Expositor Griego. Nació Jesucristo cuando habían dejado de existir los príncipes de los judíos y había pasado su imperio a los emperadores romanos, a quienes los judíos pagaban tributo. Así se cumplió la profecía que había anunciado que no faltaría un príncipe de la descendencia de Judá hasta que viniera el que había de ser enviado (Gn 49,10.) Pero César Augusto -en el año cuarenta y dos de su reinado- publicó un edicto mandando empadronar a todo el mundo para que pagase tributo, cuyo encargo había confiado a Cirino, a quien nombró presidente de Judea y de Siria. Dice, pues: «Este fue el primer empadronamiento», etc.

 Beda. Dice que este empadronamiento fue el primero, o porque comprendió a todo el mundo -constando como consta que muchos puntos de la tierra habían sido empadronados otras veces en particular-, o porque se llevó a cabo cuando Cirino fue enviado a Siria.

 San Ambrosio. Con toda oportunidad se dice el nombre del presidente para señalar la época en que tuvo lugar, porque si se inscriben los nombres de los cónsules en las tablas de los contratos ¿con cuánta más razón debe inscribirse también el tiempo de la redención de todos?

 Beda. Por disposición superior se hizo la inscripción del censo de tal modo que se mandaba que cada cual fuese al pueblo donde había nacido, conforme con lo que sigue: «Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad». Por lo cual sucedió que nuestro Señor fue concebido en un sitio y nació en otro, para evitar así con más seguridad el furor de Herodes. Y prosigue: «José subió también de Galilea», etc.

 San Juan Crisóstomo, in diem natalem Christi. Augusto dio este edicto por disposición de Dios para servir a la presencia de su Unigénito. Porque este edicto obligaba a la Madre a ir a su patria, que ya habían anunciado los profetas, esto es, a Belén de Judea. Así es que dice: «A la ciudad de David, que se llama Belén».

 Expositor Griego. Por esto añade «a la ciudad de David», para anunciar que se había cumplido ya la promesa que Dios hizo a David (que había de nacer de su descendencia el rey inmortal de los siglos) Y prosigue: «Como era de la casa y familia de David». Como José era de la descendencia de David, ha querido decir el evangelista que la Santísima Virgen también era de la misma familia, porque la ley divina mandaba que se casasen los descendientes de una misma familia, por esto dice: «Con María, su esposa», etc.

 San Cirilo.Dice, pues, su esposa, insinuando que no estaban más que desposados cuando se verificó la concepción, porque la Santísima Virgen no concibió por obra de varón.

 San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 8. En sentido místico se empadrona el mundo cuando ha de nacer el Señor, porque aquél que aparecía en carne mortal, debía inscribir a sus escogidos en la eternidad.

 San Ambrosio. Y cuando se trata de la inscripción temporal, se comprende también la espiritual, no para el Rey de la tierra, sino para el del cielo. Esta profesión de fe es el censo de las almas, pues abolido el antiguo censo de la sinagoga, se preparaba el nuevo de la Iglesia. Finalmente, para que se comprenda que este censo no es obra de Augusto, sino de Cristo, se manda a todo el mundo que se inscriba. ¿Quién, pues, podría exigir el empadronamiento de todo el mundo, sino aquél que tiene dominio sobre todo el orbe? Pues el mundo no es de Augusto, sino que «del Señor es la tierra», etc. (Ps 23)

 Beda. Cumplió perfectamente el nombre de Augusto, porque deseó aumentar los suyos, siendo poderoso para aumentarlos.

 Teofilacto. Era también conveniente que desapareciese el culto de muchos dioses por medio de Jesucristo, y que sólo fuese adorado el único Dios.

 Orígenes, in Lucam hom. 11. Parece que en esto se da a conocer la figura de un sacramento a quien la medite con atención. Porque en el censo de todo el mundo fue conveniente que figurase Jesucristo puesto que, como había de santificar a todos, debía ser contado en el censo del universo general, para ponerse en comunidad con él.

 Beda. Así, pues, como cuando mandaba Augusto, y siendo presidente Cirino, iban todos a sus pueblos para inscribirse en el censo, así ahora, mandando Jesucristo por medio de sus doctores (los jefes de la Iglesia), debemos inscribirnos en el censo de la justicia.

 San Ambrosio. Esta es, pues, la primera declaración de las almas al Señor, para quien todas se declaran. Hecha no a la voz de un pregón, sino del profeta que dice (Ps 46,2): «Naciones todas, dad palmadas de aplauso». Por último, para hacer ver que el censo se hace con justicia, vienen a obedecerlo José y María, esto es, un justo y una virgen; aquél, que había de proteger al Verbo y ésta que había de darlo a luz.

 Beda. Nuestra ciudad y nuestra patria son la eterna felicidad, a la cual debemos ir, creciendo todos los días en las virtudes. La Iglesia Santa con sus doctores, abandonando el trato mundano, que es lo que significa Galilea, y subiendo a la ciudad de Judá, que significa confesión y alabanza, paga el censo de su devoción al Rey eterno. Y, a semejanza de la bienaventurada Virgen María, nos concibe virgen por obra del Espíritu Santo. Desposada con Cristo por El, unida de una manera visible al pontífice -su jefe- es colmada de la invisible virtud del Espíritu Santo, dando a entender con su mismo nombre que los esfuerzos del maestro que habla nada valen si, para ser entendido, no recibe el auxilio de la gracia divina.

LUCAS 2,6-7

   Y sucedió que, hallándose allí, le llegó la hora del parto, y parió a su hijo primogénito, y envolvióle en pañales, y recostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. (vv. 6-7)

 San Ambrosio. San Lucas explicó brevemente el modo, el tiempo, y aun el lugar, en que Jesucristo nació según la carne, diciendo: «Y sucedió que, hallándose allí, le llegó la hora del parto», etc. El modo, en realidad de verdad, porque como desposada había concebido, pero como virgen había engendrado.

 San Gregorio Niseno, in diem nat. Christi. Apareciendo como hombre, no se somete en todo a las leyes de la naturaleza humana. El nacer de la mujer demuestra la naturaleza humana. Pero la virginidad, que había servido para aquel nacimiento, manifiesta que es superior al hombre. Su Madre lo lleva con alegría, su origen es inmaculado, fácil el parto, su nacimiento sin mancha y sin dolores. Porque convenía que, así como fue condenada a alumbrar con dolores la que por su culpa introdujo la muerte en nuestra naturaleza, alumbrase por el contrario con alegría la Madre de la vida. Viene a la vida de los mortales por la pureza virginal en el momento en que empiezan a disiparse las tinieblas y aquella oscuridad nocturna e inmensa desaparece por la fuerza del rayo vivificador. Porque la muerte era el fin de la gravedad del pecado y ahora va a ser destruida ante la presencia de la verdadera luz, que habrá de iluminar a todo el mundo por medio de los rayos evangélicos.

 Beda. También el Señor se dignó encarnar en un tiempo en que inmediatamente pudo ser inscrito en el censo del César, sometiéndose así a la servidumbre por nuestra libertad. Además nace en Belén no sólo para manifestar su distintivo de rey, sino también por el sentido oculto de este nombre.

 San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia.

 Porque Belén quiere decir casa del pan y El mismo es quien dice: «Yo soy el pan vivo que bajé del cielo» (Jn 6,41) El lugar en que nace el Señor se llamaba antes casa del pan, porque había de suceder que aparecería allí, según la carne, aquel que había de robustecer las almas de sus escogidos con una saciedad interior.

 Beda. Pero el Señor no dejará de ser concebido en Nazaret, ni de nacer en Belén hasta la consumación de los siglos, porque cada uno de aquellos que recibiere la flor de su palabra será convertido en habitación del pan eterno, siendo concebido cada día por la fe en el seno virginal, esto es, en el corazón de los creyentes y engendrado por el bautismo.

 «Y dio a luz -prosigue- a su hijo primogénito», etc.

 San Jerónimo, contra Helvidium. Fundado en esto, Helvidio defiende que no puede llamarse primogénito sino aquél que tiene hermanos, así como se llama unigénito aquél que es hijo único. Nosotros lo explicamos así: todo unigénito es primogénito; pero no todo primogénito es unigénito. Decimos que no es primogénito aquél a quien siguen otros, sino el que ha sido engendrado primero. De otro modo, si no es primogénito más que aquel a quien siguen sus hermanos, no hubieran tenido derecho a recibir las primicias los sacerdotes hasta que no hubiesen nacido otros. Porque no teniendo otro hijo, el primero era único hijo y no primogénito.

 Beda. También es unigénito, según la divinidad; primogénito, según la acepción humana. Primogénito, según la gracia, y unigénito, según la naturaleza.

 San Jerónimo, contra Helvidium. Allí no hubo quien recibiera al Niño, ni intervino la solicitud de las mujeres. La Madre envuelve al Niño en los pañales, y sirve a la vez de madre y de matrona, por lo cual dice: «Y envolvióle en pañales».

 Beda. Aquél, que viste a todo el mundo con tanta variedad de adornos, es envuelto en pobres pañales, para que nosotros podamos recibir la primera vestidura. Las manos y los pies de Aquél que ha hecho todas las cosas son ligados para que nuestras manos estén siempre dispuestas a obrar el bien y nuestros pies a marchar por el camino de la paz.

 Expositor Griego. ¡Oh, admirable tortura y extremada penuria, a que se ve sometido el que gobierna al universo! Desde el principio se apropia toda la pobreza y la enriquece, o la honra, en sí mismo.

 San Juan Crisóstomo, homilia in diem Christi natal. Además, si hubiera querido, pudo venir estremeciendo al cielo, agitando la tierra y lanzando rayos. Pero no vino así porque no quería perdernos, sino salvarnos, y quería también desde el primer momento de su vida abatir la soberbia humana. Por esto, no solamente se hace hombre, sino hombre pobre, y eligió una Madre pobre, que carecía incluso de cuna en donde poder reclinar al recién nacido. Y continúa: «Y recostóle en un pesebre».

 Beda. Y se ve en la estrechez de un pesebre duro Aquel a quien el cielo sirve de asiento, para poder ofrecernos las alegrías del reino de los cielos. Aquél -que es el pan de los ángeles- está recostado en un pesebre para poder fortificarnos como animales santos con el trigo de su carne.

 San Cirilo.Encontró al hombre embrutecido en su alma y por esto fue colocado en un pesebre como alimento para que, transformando la vida bestial, podamos ser llevados a una vida conforme con la dignidad humana tomando, no el heno, sino el pan celestial que es el cuerpo de vida.

 Beda. El que se sienta a la derecha del Padre se halla en lugar pobre y desabrigado, para prepararnos muchas mansiones en la casa de su Padre (Jn 14) De aquí prosigue: «Porque no hubo lugar para ellos en el mesón». No nace en la casa de sus padres, sino en un mesón, y en el camino, porque por medio del misterio de la encarnación se hizo el camino por el cual nos lleva a la patria, en donde disfrutaremos de la verdad de la vida.

 San Gregorio, homilia in Evangelia, 8. Para mostrar que por la humildad de que se había revestido nacía -por decirlo así- en lugar extranjero, no según el poder, sino según la naturaleza.

 San Ambrosio. Por nosotros, pues, está en la debilidad; por El en el poder. Por nosotros en la pobreza, por El en la opulencia. No nos detengamos, pues, en lo que vemos, sino en que hemos sido redimidos. Señor, más te debo por haber sido redimido en virtud de tus injurias, que por haber sido criado entre tus obras. De nada me aprovecharía el haber nacido, si a la vez no hubiera sido redimido.

Mat 1:23  Advierte; «Mirad, la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán por nombre Emmanuel», que significa «Dios-con-nosotros».

Ya cristo había dicho, escudriñad las escrituras, ellas hablan de Mi, asi que “todo esto fue hecho para que se cumpliese lo que habló el Señor por el Profeta, que dice: He aquí la Virgen concebirá, y parirá hijo: y llamarán su nombre Emmanuel, que quiere decir «con nosotros Dios». (v. 22-23)

Remigio

Fue costumbre del evangelista comprobar sus asertos con testimonios del Antiguo Testamento. Además para que los judíos que habían creído en Cristo reconociesen haberse cumplido las predicciones hechas en la antigua ley en la gracia del Evangelio añade: «Mas todo esto fue hecho». Se podría, no obstante, preguntar sobre este lugar, por qué dice «todo esto fue hecho», si antes no nos ha referido más que la concepción. Lo dice para enseñarnos que todo esto se verificó en la presencia de Dios antes que se realizase en el tiempo entre los hombres. O también, como narrador de cosas pasadas, nos dice que todo esto fue hecho, porque ya todo se había verificado cuando él lo escribió.

Rábano

O dice que fue hecho todo esto, es decir, que la Virgen se desposaría, que se mantendría perfectamente casta, que se hallaría fecunda, que el ángel lo revelaría, para que la predicción se cumpliese. Pues mal podría cumplirse que la Virgen concibiera y diese a luz de no estar antes desposada, para que no la apedreasen, y sin que el ángel descubriese el secreto, para que José la recibiese, puesto que repudiada, se diría haberlo sido por infamia y moriría apedreada. Si antes del parto moría, quedaría sin cumplimiento la profecía que dice: «Parirá un hijo».

La glosa

La profecía no se cumplió porque la predicción estaba hecha, sino que se cumplía como ilativa, en el sentido que la vemos usada en el Génesis, cuando jose interpreta el sueño del copero del rey y el panadero a quien jose le dijo que le colgarían y mas tarde dice: «Colgó al otro en una horca, de manera que se acreditó la verdad del intérprete» (Gén_40:22). Y así debe entenderse en este caso: que verificado esto que estaba predicho, la profecía se cumplió.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 5

O que el ángel contempló la profundidad de la misericordia divina, traspasadas las leyes de la naturaleza, y contempló a Aquel que era superior a todos, haber descendido hasta el hombre, que era inferior a todos. Y muestra este prodigio en una sola expresión: «Mas todo esto fue hecho», como si dijera: «No creas que todo esto es del agrado de Dios ahora solamente», hace tiempo que está de antemano ordenado. Y con mucha razón, el ángel aduce la profecía no a la Virgen y sí a José, como a hombre que meditaba en los profetas, y versado en su lectura. Porque es de notar que primero había llamado cónyuge a la Virgen, mientras que ahora la llama Virgen con el profeta, para que oyesen esto mismo del profeta, porque hacía mucho tiempo que estaba pensado. Por eso, en prueba de lo que estaba diciendo, aduce las palabras de Isaías o más bien de Dios: porque no dice: «Para que se cumpliese lo que habló Isaías», sino «lo que habló el Señor por Isaías».

San Jerónimo, in Isaiam, 7

A las palabras aducidas del profeta, preceden estas otras: «El mismo Señor os dará una señal». Esta señal debe ser cosa nueva y admirable. Ahora bien, si -como pretenden los judíos y los protestantes-, quien ha de parir es una muchacha, una jovencita, no una virgen, ¿qué señal puede llamarse tal suceso, cuando el nombre de jovencita o muchacha no indica más que la edad y no integridad? Cierto que la palabra virgen se expresa en hebreo por la de bethula, y que no está consignada en la profecía, sino que se pone la de almah,2 que las versiones -con excepción de los Setenta- han vertido por la de «jovencita». Pero la voz almah entre los hebreos tiene dos significaciones «jovencita» y «ocultada», luego la voz almah no sólo expresa una muchacha o virgen cualquiera, sino una virgen escondida y retirada, jamás expuesta a las miradas de los hombres, antes bien, guardada por sus padres con el mayor cuidado. Además, la lengua fenicia, derivada del hebreo, da con propiedad a la voz almah el significado de virgen, y nuestro idioma el de santa. A pesar de que los hebreos emplean en su lengua vocablos de casi todas las otras no recuerdo, por más que torturo mi memoria, haber leído jamás la palabra almah para expresar una mujer casada, sino siempre la que es virgen. Y no simplemente virgen, sino en los años de la adolescencia, porque también una vieja puede ser virgen; una virgen en los años de la pubertad, no una muchacha incapaz todavía de conocer varón.

San Jerónimo, in evangelium Matthaei

El evangelista dice: «Tendrá en su seno»; el profeta, como que predice lo que ha de ser, escribió: «Recibirá». El evangelista, como que refiere lo sucedido, no lo futuro, omitió el «recibirá» y puso «tendrá»; porque el que ya tiene, mal podrá recibir. Pero dice: «He aquí la Virgen concebirá y parirá hijo».

San León Magno, ad Flavianum, 28,2

Fue, sin duda, concebido del Espíritu Santo, dentro del útero de su Madre Virgen, que lo dio a luz, salvando su virginidad, igual como concibió sin detrimento de ésta.

San Agustín, in sermonibus de Nativitate

El que con sólo su tacto podía volver a su primera integridad los miembros de los cuerpos en los otros, hechos pedazos, ¿con cuánta más razón al nacer no conservaría inalterable en su Madre lo que en Ella encontró íntegro? Su nacimiento, pues, aumentó más bien que disminuyó la integridad corporal, y lejos de hacer desaparecer la virginidad, la agrandó más y más.

Teodoreto, homiliae 1 et 2 in concilio Ephesino

Pero, como dice Fotino, es un simple hombre el que ha nacido (sin ver en su nacimiento el de Dios). Y al que salió del seno nos lo presenta como un hombre cualquiera, y no unido a la divinidad, díganos ahora, cómo la humana naturaleza nacida del seno virginal, ha conservado incorrupta la virginidad. Nunca ha permanecido virgen la madre de ningún hombre. Pero como Dios Verbo nació en carne, conservó la virginidad maternal mostrando en tal nacimiento que El era el Verbo. Pues si al ser producido nuestro verbo, no daña la mente, menos aún lastimó su virginidad el Verbo de Dios, al nacer por elección suya de Mujer. Sigue luego: «Y llamarán su nombre Emmanuel «.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 5

En realidad aquí se pone nombre a un hecho. Acostumbra la Escritura poner por nombre los hechos mismos que se verifican. Así, al decir: «Llamarán su nombre Emmanuel», es como si dijera: «Verán a Dios entre los hombres». Por eso no dice «lo llamarás», sino «lo llamarán», es decir, así lo llamarán las gentes y así lo confirmarán los hechos.

Rábano

Primero, los ángeles entonando cánticos; segundo, los apóstoles predicando; luego, los santos mártires; y por fin, todos los creyentes.

San Jerónimo, in Isaiam 7,14

Los Setenta, y los otros tres traductores, vertieron asimismo «llamarás» por el «llamarán» que aquí está escrito y que no está en el hebreo: pues el verbo qarathi, que todos han traducido «llamarás», puede traducirse también «llamará»; es decir, que la misma Virgen que concebirá y parirá al Cristo, lo llamará Emmanuel, o Dios con nosotros.

Remigio

Habría que investigar quién ha explicado este nombre: si el profeta, el evangelista o algún traductor. El profeta no lo explicó, y el santo evangelista no tenía necesidad de explicarlo puesto que escribía en hebreo.3 Tal vez porque este nombre era de oscuro sentido entre los hebreos merecía explicación. Pero más creíble parece que lo explicara algún traductor para que los latinos lo entendiesen, después de todo, por este nombre se designan las dos naturalezas -divina y humana- en la unidad de persona de Nuestro Señor Jesucristo. Esto es, que el engendrado por Dios Padre antes de todos los siglos de una manera inefable, ése mismo se hizo en la plenitud de los tiempos Emmanuel, Dios con nosotros, de una Madre Virgen. Este nombre «Dios con nosotros» puede significar que se hizo, como nosotros, pasible, mortal, en todo semejante a nosotros, excepto en el pecado, o que unió a su naturaleza divina en unidad de persona nuestra frágil naturaleza que se dignó asumir.

San Jerónimo, in Isaiam 7,14

Mas, es de saber que los hebreos pretenden que esta profecía concierne a Ezequías hijo de Akaz, porque en su reinado fue tomada Samaria. Afirmación que no pueden probar de modo alguno, porque Akaz, hijo de Joatam reinó sobre Judá y Jerusalén dieciséis años, a quien sucedió en el reino de su hijo Ezequías, a los veintitrés años de edad, y reinó sobre Judá y Jerusalén veintinueve años. ¿Cómo, pues, la profecía hecha a Akaz en el primer año de su reinado podía referirse a la concepción y nacimiento de Ezequías, siendo así que éste tenía ya nueve años cuando empezó a reinar su padre Akaz? A menos que digan que el sexto año del reinado de Ezequías, en el que Samaria fue tomada, se llama la infancia de éste, pero no infancia de edad, sino de mando, interpretación forzada y violenta a todas luces. Un judaizante de los nuestros sostiene que el profeta Isaías tuvo dos hijos: Jasub y Emmanuel; y que el Emmanuel nació de su mujer la profetisa como figura del Señor y Salvador; pero esto es pura fábula.

Pedro Alfonso, in dialogo contra Iudaeos

Pues no se sabe que ningún hombre de aquel tiempo se haya llamado Emmanuel. Mas objeta el hebreo: ¿Cómo puede sostenerse que esto se haya dicho por Cristo y María, habiendo mediado desde Akaz hasta María tantos centenares de años? Aunque el profeta habla a Akaz, la profecía no se dijo para él sólo ni para su época, pues dice: «Oíd, casa de David» y no «Oye tú Akaz». Además, «El mismo Señor os dará una señal» añade el profeta, como si dijera «el Señor y no otro»; de lo que cualquiera puede inferir que el Señor mismo, en persona, había de ser la señal. Y al decir en plural a vosotros y no a ti, en singular, se deduce que no precisamente por Akaz, o sólo a Akaz se dijo el contenido de la profecía.

San Jerónimo, in Isaiam 7,14

Debe, pues, entenderse lo que se dice a Akaz en este sentido: Casa de David, este niño que nacerá de la Virgen, se llama ahora Emmanuel, porque los sucesos mismos te demostrarán, una vez librada de dos reyes enemigos, que Dios te tiene presente. Pero después será llamado Jesús, es decir, Salvador, porque El salvará a todo el linaje humano. No te admires, por tanto, Casa de David, de que la Virgen dé a luz a Dios, que tiene tan grande poder, que habiendo de nacer después de mucho tiempo, te libra ahora sólo por haber sido invocado.

San Agustín, contra Faustum, 12,45 y 13,7

¿Quién, por loco que se le suponga, diría con los maniqueos que es propio de una fe débil no creer en Cristo sin algún testimonio, cuando el apóstol dice: «¿Cómo creerán a aquél que no oyeron? ¿Y cómo oirán sin predicador?» (Rom_10:14). Mas para que no se despreciase ni se tuviese por fábula lo que anunciaban los apóstoles, se ha hecho ver que lo sucedido estaba ya vaticinado por los profetas. Porque aunque los milagros atestiguaban la verdad de sus anuncios, no hubiera faltado quien atribuyese a poderes mágicos los milagros mismos, de no salir al encuentro el testimonio profético, convenciendo a su vez a los que así pensaran. Porque no creo que haya nadie que avance hasta la afirmación de que El se dio a sí mismo profetas que le anunciasen mucho antes de nacer. Si dijéramos además a un gentil: Cree en Cristo porque es Dios, y respondiera: ¿Por qué lo he de creer? E invocando la autoridad de los profetas, nos dijera que no lo admite, le demostraríamos que la fe en los profetas está justificada por la evidencia que tenemos de haber sucedido todo lo que ellos predijeron. Creo que se rendiría al hecho evidente del triunfo de la religión cristiana sobre las naciones y los reyes de la tierra, después de haber sufrido tantas persecuciones, todo lo cual habían desde mucho antes anunciado los profetas. Y oyendo las profecías y viendo que se han realizado en todas partes, le movería a creer tantos testimonios.

La glosa

El error de éstos queda fuera de lugar con lo que dice el evangelista: «Para que se cumpliese lo que habló el Señor por el profeta». Hay varias clases de profecías. Una es por predeterminación de Dios. Su cumplimiento se verifica necesariamente, sin mezclarse en nada para ello nuestro libre albedrío, como la profecía de que hablamos, y por eso dice: «He aquí» para demostrar la certeza de la profecía. Otra es por la presciencia de Dios, en cuya realización toma parte nuestro albedrío, y con la cooperación de la gracia alcanzamos el premio, o abandonados por ella, a causa de nuestra culpa, nos hacemos reos del tormento. Y hay otra profecía, que no es de presciencia precisamente, sino cierta amenaza formulada al modo humano, como la del profeta Jonás «Dentro de cuarenta días Nínive será destruida» (Jon_3:4); es decir, si los ninivitas no se enmiendan.

Lucas 2:6-7

Y sucedió que, hallándose allí, le llegó la hora del parto, y parió a su hijo primogénito, y envolvióle en pañales, y recostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. (vv. 6-7)

San Ambrosio

San Lucas explicó brevemente el modo, el tiempo, y aun el lugar, en que Jesucristo nació según la carne, diciendo: «Y sucedió que, hallándose allí, le llegó la hora del parto», etc. El modo, en realidad de verdad, porque como desposada había concebido, pero como virgen había engendrado.

San Gregorio Niseno, in diem nat. Christi

Apareciendo como hombre, no se somete en todo a las leyes de la naturaleza humana. El nacer de la mujer demuestra la naturaleza humana. Pero la virginidad, que había servido para aquel nacimiento, manifiesta que es superior al hombre. Su Madre lo lleva con alegría, su origen es inmaculado, fácil el parto, su nacimiento sin mancha y sin dolores. Porque convenía que, así como fue condenada a alumbrar con dolores la que por su culpa introdujo la muerte en nuestra naturaleza, alumbrase por el contrario con alegría la Madre de la vida. Viene a la vida de los mortales por la pureza virginal en el momento en que empiezan a disiparse las tinieblas y aquella oscuridad nocturna e inmensa desaparece por la fuerza del rayo vivificador. Porque la muerte era el fin de la gravedad del pecado y ahora va a ser destruida ante la presencia de la verdadera luz, que habrá de iluminar a todo el mundo por medio de los rayos evangélicos.

Beda

También el Señor se dignó encarnar en un tiempo en que inmediatamente pudo ser inscrito en el censo del César, sometiéndose así a la servidumbre por nuestra libertad. Además nace en Belén no sólo para manifestar su distintivo de rey, sino también por el sentido oculto de este nombre.

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia

Porque Belén quiere decir casa del pan y El mismo es quien dice: «Yo soy el pan vivo que bajé del cielo» (Jua_6:41). El lugar en que nace el Señor se llamaba antes casa del pan, porque había de suceder que aparecería allí, según la carne, aquel que había de robustecer las almas de sus escogidos con una saciedad interior.

Beda

Pero el Señor no dejará de ser concebido en Nazaret, ni de nacer en Belén hasta la consumación de los siglos, porque cada uno de aquellos que recibiere la flor de su palabra será convertido en habitación del pan eterno, siendo concebido cada día por la fe en el seno virginal, esto es, en el corazón de los creyentes y engendrado por el bautismo.

«Y dio a luz -prosigue- a su hijo primogénito», etc.

San Jerónimo, contra Helvidium

Fundado en esto, Helvidio defiende que no puede llamarse primogénito sino aquél que tiene hermanos, así como se llama unigénito aquél que es hijo único. Nosotros lo explicamos así: todo unigénito es primogénito; pero no todo primogénito es unigénito. Decimos que no es primogénito aquél a quien siguen otros, sino el que ha sido engendrado primero. De otro modo, si no es primogénito más que aquel a quien siguen sus hermanos, no hubieran tenido derecho a recibir las primicias los sacerdotes hasta que no hubiesen nacido otros. Porque no teniendo otro hijo, el primero era único hijo y no primogénito.

Beda

También es unigénito, según la divinidad; primogénito, según la acepción humana. Primogénito, según la gracia, y unigénito, según la naturaleza.

San Jerónimo, contra Helvidium

Allí no hubo quien recibiera al Niño, ni intervino la solicitud de las mujeres. La Madre envuelve al Niño en los pañales, y sirve a la vez de madre y de matrona, por lo cual dice: «Y envolvióle en pañales».

Beda

Aquél, que viste a todo el mundo con tanta variedad de adornos, es envuelto en pobres pañales, para que nosotros podamos recibir la primera vestidura. Las manos y los pies de Aquél que ha hecho todas las cosas son ligados para que nuestras manos estén siempre dispuestas a obrar el bien y nuestros pies a marchar por el camino de la paz.

Griego

¡Oh, admirable tortura y extremada penuria, a que se ve sometido el que gobierna al universo! Desde el principio se apropia toda la pobreza y la enriquece, o la honra, en sí mismo.

San Juan Crisóstomo, homilia in diem Christi natal

Además, si hubiera querido, pudo venir estremeciendo al cielo, agitando la tierra y lanzando rayos. Pero no vino así porque no quería perdernos, sino salvarnos, y quería también desde el primer momento de su vida abatir la soberbia humana. Por esto, no solamente se hace hombre, sino hombre pobre, y eligió una Madre pobre, que carecía incluso de cuna en donde poder reclinar al recién nacido. Y continúa: «Y recostóle en un pesebre».

Beda

Y se ve en la estrechez de un pesebre duro Aquel a quien el cielo sirve de asiento, para poder ofrecernos las alegrías del reino de los cielos. Aquél -que es el pan de los ángeles- está recostado en un pesebre para poder fortificarnos como animales santos con el trigo de su carne.

San Cirilo

Encontró al hombre embrutecido en su alma y por esto fue colocado en un pesebre como alimento para que, transformando la vida bestial, podamos ser llevados a una vida conforme con la dignidad humana tomando, no el heno, sino el pan celestial que es el cuerpo de vida.

Beda

El que se sienta a la derecha del Padre se halla en lugar pobre y desabrigado, para prepararnos muchas mansiones en la casa de su Padre (Jn 14). De aquí prosigue: «Porque no hubo lugar para ellos en el mesón». No nace en la casa de sus padres, sino en un mesón, y en el camino, porque por medio del misterio de la encarnación se hizo el camino por el cual nos lleva a la patria, en donde disfrutaremos de la verdad de la vida.

San Gregorio, homilia in Evangelia, 8

Para mostrar que por la humildad de que se había revestido nacía -por decirlo así- en lugar extranjero, no según el poder, sino según la naturaleza.

San Ambrosio

Por nosotros, pues, está en la debilidad; por El en el poder. Por nosotros en la pobreza, por El en la opulencia. No nos detengamos, pues, en lo que vemos, sino en que hemos sido redimidos. Señor, más te debo por haber sido redimido en virtud de tus injurias, que por haber sido criado entre tus obras. De nada me aprovecharía el haber nacido, si a la vez no hubiera sido redimido.

Nacimiento según María Valtorta

José, para no dejarse vencer otra vez del sueño, se pone de rodillas cerca del fuego y ora. Ora con las manos juntas sobre la cara. Las mueve algunas veces para echar más leña al fuego y luego vuelve a su ferviente plegaria. Fuera del rumor de la leña que chisporrotea, y del que produce el borriquillo que algunas veces golpea su pesuña contra el suelo, otra cosa no se oye.

Un rayo de luna se cuela por entre una grieta del techo y parece como hilo plateado que buscase a María. Se alarga, conforme la luna se alza en lo alto del cielo, y finalmente la alcanza. Ahora está sobre su cabeza que ora. La nimba de su candor.

María levanta su cabeza como si de lo alto alguien la llamase, nuevamente se pone de rodillas. ¡Oh, qué bello es aquí! Levanta su cabeza que parece brillar con la luz blanca de la luna, y una sonrisa sobrehumana transforma su rostro. ¿Qué cosa está viendo? ¿Qué oyendo? ¿Qué cosa experimenta? Sólo Ella puede decir lo que vio, sintió y experimentó en la hora dichosa de su Maternidad. Yo sólo veo que a su alrededor la luz aumenta, aumenta, aumenta. Parece como si bajara del cielo, parece como si manara de las pobres cosas que están a su alrededor, sobre todo parece como si de Ella procediese.

Su vestido azul oscuro, ahora parece estar teñido de un suave color de miosotis, sus manos y su rostro parecen tomar el azulino de un zafiro intensamente pálido puesto al fuego. Este color, que me recuerda, aunque muy tenue, el que veo en las visiones del santo paraíso, y el que vi en la visión de cuando vinieron los Magos, se difunde cada vez más sobre todas las cosas, las viste, purifica, las hace brillantes.

La luz emana cada vez con más fuerza del cuerpo de María; absorbe la de la luna, parece como que Ella atrajese hacia sí la que le pudiese venir de lo alto. Ya es la Depositaria de la Luz. La que será la Luz del mundo. Y esta beatífica, incalculable, inconmensurable, eterna, divina Luz que está para darse, se anuncia con un alba, una alborada, un coro de átomos de luz que aumentan, aumentan cual marea, que suben, que suben cual incienso, que bajan como una avenida, que se esparcen cual un velo…

La bóveda, llena de agujeros, telarañas, escombros que por milagro se balancean en el aire y no se caen; la bóveda negra, llena de humo, apestosa, parece la bóveda de una sala real. Cualquier piedra es un macizo de plata, cualquier agujero un brillar de ópalos, cualquier telaraña un preciosismo baldaquín tejido de plata y diamantes. Una lagartija que está entre dos piedras, parece un collar de esmeraldas que alguna reina dejara allí; y unos murciélagos que descansan parecen una hoguera preciosa de ónix. El heno que sale de la parte superior del pesebre, no es más hierba, es hilo de plata y plata pura que se balancea en el aire cual se mece una cabellera suelta.

El pesebre es, en su madera negra, un bloque de plata bruñida. Las paredes están cubiertas con un brocado en que el candor de la seda desaparece ante el recamo de perlas en relieve; y el suelo… ¿ qué es ahora? Un cristal encendido con luz blanca; los salientes parecen rosas de luz tiradas como homenaje a él; y los hoyos, copas preciosas de las que broten aromas y perfumes.

La luz crece cada vez más. Es irresistible a los ojos. En medio de ella desaparece, como absorbida por un velo de incandescencia, la Virgen… y de ella emerge la Madre.

Sí. Cuando soy capaz de ver nuevamente la luz, veo a María con su Hijo recién nacido entre los brazos. Un Pequeñín, de color rosado y gordito, que gesticula y mueve Sus manitas gorditas como capullo de rosa, y Sus piecitos que podrían estar en la corola de una rosa; que llora con una vocecita trémula, como la de un corderito que acaba de nacer, abriendo Su boquita que parece una fresa selvática y que enseña una lengûita que se mueve contra el paladar rosado; que mueve Su cabecita tan rubia que parece como si no tuviese ni un cabello, una cabecita redonda que la Mamá sostiene en la palma de su mano, mientras mira a su Hijito, y lo adora ya sonriendo, ya llorando; se inclina a besarlo no sobre Su cabecita, sino sobre Su pecho, donde palpita Su corazoncito, que palpita por nosotros… allí donde un día recibirá la lanzada. Se la cura de antemano Su Mamita con un beso inmaculado.

El buey, que se ha despertado al ver la claridad, se levanta dando fuertes patadas sobre el suelo y muge. El borrico vuelve su cabeza y rebuzna. Es la luz la que lo despierta, pero yo me imagino que quisieron saludar a su Creador, creador de ellos, creador de todos los animales.

José que oraba tan profundamente que apenas si caía en la cuenta de lo que le rodeaba, se estremece, y por entre sus dedos que tiene ante la cara, ve que se filtra una luz. Se quita las manos de la cara, levanta la cabeza, se voltea. El buey que está parado no deja ver a María.

Ella grita: « José, ven. »

José corre. Y cuando ve, se detiene, presa de reverencia, y está para caer de rodillas donde se encuentra, si no es que María insiste: « Ven, José», se sostiene con la mano izquierda sobre el heno, mientras que con la derecha aprieta contra su corazón al Pequeñín. Se levanta y va a José que camina temeroso, entre el deseo de ir y el temor de ser irreverente.

A los pies de la cama de paja ambos esposos se encuentran y se miran con lágrimas llenas de felicidad.

« Ven, ofrezcamos a Jesús al Padre» dice María.

Y mientras José se arrodilla, Ella de pie entre dos troncos que sostienen la bóveda, levanta a su Hijo entre los brazos y dice: « Heme aquí. En Su Nombre, ¡ oh Dios! te digo esto. Heme aquí para hacer Tu Voluntad. Y con El, yo, María y José, mi esposo. Aquí están Tus siervos, Señor. Que siempre hagamos a cada momento, en cualquier cosa, Tu Voluntad, para gloria Tuya y por amor Tuyo. » Luego María se inclina y dice: « Tómalo, José» y ofrece al Pequeñín.

« ¿ Yo? ¿ Me toca a mí? ¡ Oh, no! ¡ No soy digno! » José está terriblemente despavorido, aniquilado ante la idea de tocar a Dios.

Pero María sonriente insiste: « Eres digno de ello. Nadie más que tú, y por eso el Altísimo te escogió. Tómalo, José y tenlo mientras voy a buscar los pañales. »

José, rojo como la púrpura, extiende sus brazos, toma ese montoncito de carne que chilla de frío y cuando lo tiene entre sus brazos no siente más el deseo de tenerlo separado de sí por respeto, se lo estrecha contra el corazón diciendo en medio de un estallido de lágrimas: « ¡ Oh, Señor, Dios mío! » y se inclina a besar los piececitos y los siente fríos. Se sienta, lo pone sobre sus rodillas y con su vestido café, con sus manos procura cubrirlo, calentarlo, defenderlo del viento helado de la noche. Quisiera ir al fuego, pero allí la corriente de aire que entra es peor. Es mejor quedarse aquí. No. Mejor ir entre los dos animales que defienden del aire y que despiden calor. Y se va entre el buey y el asno y se está con las espaldas contra la entrada, inclinado sobre el Recién nacido para hacer de su pecho una hornacina cuyas paredes laterales son una cabeza gris de largas orejas, un grande hocico blanco cuya nariz despide vapor y cuyos ojos miran bonachonamente.

María abrió ya el cofre, y sacó ya lienzos y fajas. Ha ido a la hoguera a calentarlos. Viene a donde está José, envuelve al Niño en lienzos tibios y luego en su velo para proteger Su cabecita. «¿ Dónde lo pondremos ahora?» pregunta.

José mira a su alrededor. Piensa… « Espera » dice. « Vamos a echar más acá a los dos animales y su paja. Tomaremos más de aquella que está allí arriba, y la ponemos aquí dentro. Las tablas del pesebre lo protegerán del aire; el heno le servirá de almohada y el buey con su aliento lo calentará un poco. Mejor el buey. Es más paciente y quieto. » Y se pone hacer lo dicho, entre tanto María arrulla a su Pequeñín apretándoselo contra su corazón, y poniendo sus mejillas sobre la cabecita para darle calor. José vuelve a atizar la hoguera, sin darse descanso, para que se levante una buena llama. Seca el heno y según lo va sintiendo un poco caliente lo mete dentro para que no se enfríe. Cuando tiene suficiente, va al pesebre y lo coloca de modo que sirva para hacer una cunita. « Ya está » dice. « Ahora se necesita una manta, porque el heno espina y para cubrirlo completamente … »

« Toma mi manto » dice María.

« Tendrás frío. »

« ¡ Oh, no importa! La capa es muy tosca; el manto es delicado y caliente. No tengo frío para nada. Con tal de que no sufra Él. »

José toma el ancho manto de delicada lana de color azul oscuro, y lo pone doblado sobre el heno, con una punta que pende fuera del pesebre. El primer lecho del Salvador está ya preparado.

María, con su dulce caminar, lo trae, lo coloca, lo cubre con la extremidad del manto; le envuelve la cabecita desnuda que sobresale del heno y la que protege muy flojamente su velo sutil. Tan solo su rostro pequeñito queda descubierto, gordito como el puño de un hombre, y los dos, inclinados sobre el pesebre, bienaventurados, lo ven dormir su primer sueño, porque el calor de los pañales y del heno han calmado Su llanto y han hecho dormir al dulce Jesús.

// María tiene un papel muy elevado en la teología católica —como Madre de Dios, sin pecado, virgen perpetua, asumida al cielo y corredentora.

Los cuatro dogmas marianos definidos hasta ahora son:

1La maternidad divina de María («María es verdaderamente Madre de Dios») proclamada en el Concilio de Éfeso (431).

2La virginidad perpetua de María (antes, durante y después del parto) reconocida por la Iglesia.

3La Inmaculada Concepción («María fue concebida sin pecado original») promulgada por el Papa Pío IX en 1854.

4La Asunción de María al cielo en cuerpo y alma, proclamada por el Papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950.

el documento Normas para proceder en el discernimiento de presuntos fenómenos sobrenaturales (17 de mayo de 2024) del Dicasterio para la Doctrina de la Fe ,  trata de “presuntos fenómenos sobrenaturales”: apariciones, visiones, mensajes atribuibles a Cristo o la Virgen, fenómenos físicos que reclaman discernimiento.

// // El Dicasterio para la Doctrina de la Fe en una nota doctrinal titulada Mater Populi Fidelis (Madre del Pueblo Fiel).

Aprobada por El Papa León XIV

Trata el título «Corredentora». En el número 22 se lee:

«El término corredentora —utilizado a lo largo de la historia por santos, concilios, padres de la iglesia y papas— no expresa adecuadamente el papel de María… Y por tanto

«Dada la necesidad de explicar el papel subordinado de María a Cristo en la obra de la Redención, siempre es inapropiado utilizar el título ‘Corredentora’ para describir el papel de María.” Dice león XIV y su dicasterio para la doctrina de la Fe:

San Efrén de Siria (†373)

“Por medio de ti, oh María, nos vino la vida; por ti, el Redentor se dignó venir al mundo.”

→ Ve en María un instrumento de la salvación.

San Epifanio de Salamina (Panarion, 78)

Afirma que María fue “colaboradora del misterio de la encarnación y de la salvación”.

San Ambrosio de Milán (Expositio in Lucam, II, 26)

“Eva fue causa de muerte, María causa de vida.”

→ La contraposición se refuerza como cooperación activa en la redención. Es corredentora

San Agustín de Hipona (Sermo 51, 33)

“Por una mujer vino la muerte; por una mujer vino la vida.”

→ Reconoce la colaboración de María en la economía salvífica, base de la corredención.

San Andrés de Creta (†740)

Habla de María como “instrumento de reconciliación del mundo con Dios”.

→ La llama mediadora de salvación en la homilía sobre la Dormición.

San Juan Damasceno (Homilia in Dormitionem, II)

“Por medio de ti fuimos redimidos de la maldición del pecado.”

→ Es una de las afirmaciones patrísticas más claras de la idea de “corredentora”.

Summa Theologiae III, q.30, a.1 (sobre la Anunciación): Santo tomas de aquino

“De la Virgen se requería el consentimiento… para que, en el lugar de toda la naturaleza humana, aceptara el misterio de la Encarnación.”

→ María coopera libremente en la obra de la redención, al consentir en nombre de la humanidad, medianera..

San Luis María Grignion de Montfort (1673–1716) — la describe como “Mediadora universal de las gracias”

Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen

“Dios Hijo ha querido formarse a sí mismo y a sus miembros por medio de María.” (n. 29)

“Ella es el camino por el cual Jesucristo vino a nosotros y por el cual nosotros debemos ir a Él.” (n. 75)

→ María como mediadora universal y colaboradora de la redención. Corredentora

San Alfonso María de Ligorio (1696–1787) — la llama abiertamente “Corredentora y Mediadora de todas las gracias”

Las Glorias de María (1750), parte II, cap. 5:

“Así como la muerte de Jesús fue causa de nuestra salvación, así el consentimiento de María en la muerte de su Hijo fue causa de nuestra salvación también.”

→ Afirma que María cooperó en la redención, no como causa principal, sino instrumental.

“María ofreció a su Hijo al Padre eterno en sacrificio por la salvación del mundo… por tanto, podemos llamarla nuestra Corredentora.”

También la llama Mediadora universal de las gracias:

“Dios ha dispuesto que todas las gracias nos lleguen por manos de María.”

San Pío X — (referencia en AAS 6 [1914], p. 108)

En la literatura magisterial preconciliar (AAS 6, 1914, p.108) aparece la referencia a María como «corredentora del género humano» en oraciones/actos litúrgicos y textos afines.

Benedicto XV — Inter Sodalicia (22 marzo 1918 / AAS 10 [1918], p.182)

En esa carta apostólica Benedicto XV dice que María, «al asociarse a la Pasión y muerte de su Hijo… sufrió casi como si ella misma muriera», y que «con razón puede decirse que, junto con Él, redimió al género humano». (texto latino citado en acta sinodal y AAS).

Pío XI — alocuciones / discursos (p. ej. peregrinos de Vicenza, 30 nov. 1933)

En varias intervenciones Pío XI empleó fórmulas que afirman la «asociación» de la Virgen a la obra redentora y usaba términos como corredemptrix/corredentora en discursos pastorales. (véanse recopilaciones del magisterio).

Pío XII — Ad Caeli Reginam (11 octubre 1954) y otros textos

Aunque Pío XII no proclama un dogma sobre «corredentora», en Ad Caeli Reginam y en homenajes marianos subraya que María «estuvo estrechamente asociada a Cristo» en la obra de la redención.

Concilio Vaticano II — Lumen Gentium (21 noviembre 1964), nn. 56–58

El Concilio adopta un tono pastor-teológico cuidadoso: afirma que María «cooperó por su obediencia, fe, esperanza y caridad ardiente en la obra del Salvador», y la presenta como Mediatrix en el orden de la gracia, sin dogmatizar un título de corredención equiparable al de Cristo. (texto conciliar).

Pablo VI y el período post-conciliar mantuvieron la perspectiva de Lumen Gentium (María asociada a la obra salvadora).

San Juan Pablo II retomó con frecuencia lenguaje fuerte sobre la cooperación salvífica de María (encíclicas, homilías y Redemptoris Mater (25 mar 1987) subrayan su «participación singular» en la obra de Cristo; en numerosos discursos utiliza fórmulas equivalentes a corredentora).

 “María está tan íntimamente unida a su Hijo, que se convierte en Mediadora de toda gracia: en ella se manifiesta la voluntad de Dios de acercar a los hombres a Cristo, único Salvador del mundo.” — Benedicto XVI, Audiencia general, 30 marzo 2011, Vaticano

En los mensajes dados al padre Gobbi por la Virgen (por ejemplo, los números 167, 174, 234, 351 y 604 del libro), se presentan revelaciones como:

“Soy la Corredentora, porque he cooperado con mi Hijo en la redención de la humanidad.”
— (Mensaje 351, 24 de marzo de 1987, “Soy la Corredentora”)

Y también:

“He compartido el sufrimiento de Jesús; por eso, con Él he podido obtener para vosotros la salvación.”
— (Mensaje 167, 15 de septiembre de 1978, Fiesta de los Dolores de María).

  • Los orígenes del villancico cristiano — San Ambrosio

El primer “villancico” como lo entendemos —es decir, un canto popular-teológico de Navidad— nace con San Ambrosio de Milán (s. IV).
Él compuso himnos para uso del pueblo en la liturgia (el Ambrosianum). Su más famoso villancico navideño es:

  • Veni, Redemptor Gentium

(Ven, Redentor de las naciones)
Autor: San Ambrosio (h. 386 d.C.)
Tema: Encarnación virginal y realeza del Mesías.

“Veni, Redemptor gentium,
ostende partum Virginis:
miretur omne saeculum:
talis decet partus Deum.”

“Ven, Redentor de las naciones,
muéstranos el nacimiento de la Virgen;
que el mundo entero se asombre:
tal nacimiento conviene a Dios.”

Este himno expresa la fe en el Mesías nacido de una Virgen —la semilla de todos los villancicos posteriores.
🎵 San Agustín lo cita al decir: “Ambrosio cantó lo que el pueblo creyó, y el pueblo creyó lo que Ambrosio cantó.”


  • De la Liturgia al Canto Popular

Durante la Edad Media, los himnos latinos evolucionaron en cantigas y villancicos: cantos devocionales en lengua romance.
Los monasterios los usaban para expresar el júbilo del “Dios hecho niño”.
Inspirados por Isaías 9,6:

“Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; la soberanía reposa sobre sus hombros.”

  • Adeste Fideles (s. XIII–XVIII)

“Venid, fieles todos, a Belén marchemos,
de gozo triunfantes, y llenos de amor…”
→ Es la proclamación popular del Emmanuel, el Dios con nosotros.


  • Villancicos teológicos del Siglo de Oro español

Los santos y místicos del Siglo de Oro (como San Juan de la Cruz, Fray Luis de León, Santa Teresa) usaron el tono de villancico para expresar la teología de la Encarnación:

  • San Juan de la Cruz, Coplas del alma que anda en amor de Dios:

“Del Verbo divino
la Virgen preñada
viene de camino,
si le dais posada.”
→ Expresa la espera interior del alma como el Adviento místico.

  • Fray Luis de León

“Que nace el Sol divino,
de pura Virgen bella,
que al mundo da su estrella,
su luz y su camino.”
→ Identifica al Niño como “Sol que nace de lo alto” (cf. Benedictus, Lc 1,78).


  • Los villancicos clásicos y Händel: el Mesías profetizado

En el siglo XVIII, la tradición teológica alcanza su cima musical con:

  • Georg Friedrich Händel — Messiah (1741)

Oratorio basado íntegramente en textos bíblicos.
Las tres partes expresan:

  1. La profecía y espera del Mesías (Adviento).
  2. Su nacimiento y redención.
  3. La resurrección y victoria final.

Citas bíblicas centrales:

Isaías 9,6 — “For unto us a Child is born, unto us a Son is given.”
Isaías 40,1 — “Comfort ye, my people.”
Zacarías 9,9 — “Rejoice greatly, O daughter of Zion.”
Salmo 2,7 — “Thou art my Son; this day have I begotten thee.”

El coro final, Hallelujah, retoma Apocalipsis 11,15: “El Reino del mundo ha venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo.”

👉 Händel, profundamente creyente, escribió en la partitura final:

“To God alone the glory.”


  • Villancicos modernos: continuidad espiritual

La misma teología del “Niño que nos ha sido dado” aparece en los villancicos contemporáneos:

  • “Ven a nuestras almas, ven, no tardes, Señor” (México, s. XIX)
    → Inspirado en Isaías 45,8 (Rorate caeli). “Ven, ven, Señor, no tardes,
    ven que te esperamos;
    ven pronto, Señor.”
  • “Noche de Paz” (Stille Nacht, 1818) — síntesis del Emmanuel humilde y pacífico. “Duerme en paz, Santo Niño de Dios.”
    → Teología de la Encarnación: el Dios fuerte hecho pequeño.
  • “El tamborilero” (1941) — expresa la adoración del alma pobre ante el Mesías: “Yo quisiera poner a tus pies
    algún presente que te agrade, Señor.”

Estas letras traducen al lenguaje popular lo que los santos contemplaban en el Niño:

San Francisco de Asís, creador del pesebre (Greccio, 1223):
“Contemplo al Niño que nos ha nacido pobre, envuelto en pañales, recostado en paja… y siento arder mi alma.”

San Alfonso María de Ligorio, autor de Tu scendi dalle stelle:
“Oh Bambino mio divino,
io ti vedo qui a tremar;
o Dio beato,
ah, quanto ti costò l’avermi amato.”


  • El hilo de oro: la espera cumplida

Desde Veni, Redemptor Gentium hasta Noche de Paz, la Iglesia canta una misma verdad:

“El Verbo eterno se hizo Niño;
el Infinito se hizo visible;
la Promesa se hizo carne.”

Como dice San Bernardo de Claraval:

“Todo el mundo espera con ansias la respuesta de María:
el cielo, la tierra, los abismos.
Responde, oh Virgen: di tu fiat.”

Y esa espera es lo que la música cristiana, a través de los siglos, ha traducido en villancicos, himnos y motetes —
una sinfonía del Adviento cumplido en Belén.


https://www.youtube.com/watch?v=RlMVzsELjK8


https://www.youtube.com/watch?v=fNWeq4nOy_k


https://www.youtube.com/watch?v=GhKH2Jbv0fk


https://www.youtube.com/watch?v=okyzEnO7g3c


https://www.youtube.com/watch?v=qqd60PuFcCU


https://www.youtube.com/watch?v=lEYoJKePxHc


https://www.youtube.com/watch?v=uQwoCFLBiG8


https://www.youtube.com/watch?v=mzivMfGHXbc


https://www.youtube.com/watch?v=68mCdwb4A3k


https://www.youtube.com/watch?v=F94N2CIwdUM


https://www.youtube.com/watch?v=RjbJpaJ2bbc


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Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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