En 2026, al cumplirse el cuarto de milenio de la independencia estadounidense, y 127 años de la enciclica Testem Benevolentiae, de León XIII -el papa que vio como se desataba a satanás- el mundo enfrenta un choque de civilizaciones de carácter ontológico.
La libertad, pilar de Occidente, se halla ante una amenaza existencial similar a la que asedia a Israel: la lucha entre la autonomía del individuo y el colectivismo teocrático islámico o estatal comunista. De hecho, Europa esta invadida por unos y el mundo seducido por otros, con el marxismo cultural o la idea de desarrollo sin límite.
Este momento histórico marca el resurgimiento de la «Religión Civil» de los Padres Fundadores americanos, o de la libertad de adorar de Constantino, que liberó al cristianismo del imperio Romano pagano.
Al desplegar dos portaaviones y la mas poderosa flota aérea de todos los tiempos, frente a las costas del moderno Imperio Persa, -que algunos comparan con los edomitas de Esaú, en términos espirituales, porque en términos judíos los Edomitas son el imperio Romano o Cristianismo- Estados Unidos no solo moviliza Plomo, sino la visión del «Arquitecto Supremo» de Franklin y la «Mano Invisible» de Washington y “Padre de la Raza Humana”; para John Adams, el “Patrono del Orden”, “Fuente de Justicia” y “Protector”; y Thomas Jefferson, el “Poder Infinito”; o Madison, el “Ser que Regula el Destino de las Naciones”; Jackson se hizo pasar por un presbiteriano, pero de hecho era un ferviente masón que creía en el Dios cuyo nombre es “Geometría”.
Así como Constantino emitió el Edicto de Milán (313 d.C.) para pasar de la persecución a la tolerancia legal, el liberal John Carroll, primer obispo católico de USA, vio en la Constitución de los EE. UU, un «nuevo Edicto de Milán» que liberaba a los católicos de las leyes opresivas heredadas de Inglaterra, luego del acta de supremacía protestante.
Es la defensa de un orden donde el poder emana de una autoridad trascendente que garantiza libertad, frente a un modelo de control total que busca subordinar la conciencia humana.
La presencia de la flota simboliza la última línea de defensa de la libertad. El conflicto actual forjará los próximos 250 años: o prevalece la civilización basada en el individualismo y fe libre, o el mundo cae en un imperialismo de vigilar y castigar.
El obispo John Carroll practicaba lo que hoy veríamos como «sinodalidad» y un espíritu de apertura ecuménica, nacido de la necesidad de supervivencia y de patriotismo.
Favorecía el uso del inglés en la liturgia para que no se viera como algo «extranjero». Finalmente en el concilio vaticano lograron desmontar el latín: ya en los últimos 60 años, en San Pedro, solo se han celebrado un par de misas papales tridentinas en latín y eso fue recientemente, como un caso especial, del Cardenal, Americano también, Burke..
Implementó un sistema de administración donde los laicos tenían voz en las finanzas de las parroquias como liturgia, que pasaría de ser un sacrificio sacramental presidido por un Alter Christus a una «Humane Probati» (humanamente probada), una liturgia de y para la comunidad. Que será la nueva misa de laicos celebrando…
Convenció a Roma de que el clero local eligiera a su primer obispo (él mismo) para evitar la imagen de ser agentes de una potencia extranjera. Y ahora con la sinodalidad, serán probablemente los laicos los que propongan los obispos, en todo caso son mujeres quienes los eligen en este 2026.
La idea de adaptar los dogmas al espíritu de la época para atraer a los no católicos. Que hoy llaman Ecumenismo.
Dar más importancia a la acción externa y social que a la oración, la humildad y la obediencia. Conocido como movimiento carismático o pentecostal.
Creer que el Espíritu Santo guía al individuo directamente sin necesidad de la mediación de la jerarquía de la Iglesia. O indiferentismo religioso: la idea de que «todas las religiones son igual de buenas para la democracia.
Esto alertó al Vaticano, resultando en la carta Testem Benevolentiae Nostrae (1899) de León XIII, que condenaba la herejía del Americanismo.
Encíclicas papales condenaron el liberalismo.
Mirari Vos (1832),
Quanta Cura (1864),
Immortale Dei (1885),
Longinqua Oceani (1895) y
Al final de Quanta Cura , el Papa Pío IX emitió un documento que se convertiría en la más famosa de la Iglesia contra la liberalid. Conocido como el Syllabus de errores , el anexo de la encíclica abordaba ochenta herejías, incluyendo la liberalidad de conciencia, que contamina a la iglesia. Sin embargo, tras el Concilio Vaticano II, la Iglesia católica se alineó en gran medida con la libertad absoluta, el liberalismo, el socialismo y la democracia, revirtiendo asombrosamente 1.600 años de sanción oficial de la cristiandad.
Hoy la sociedad occidental esta al borde del abismo, el Catolicismo prácticamente ha desaparecido, y la próxima guerra probablemente será la ultima..
El concepto de Miljemet Mitzvá (guerra obligatoria) proviene del Talmud y de la codificación de Maimónides en la Mishné Torá. Se refiere a defensa contra un enemigo. El dominio de “Edom” precede a la redención mesiánica. La caída de Edom marca el inicio de una nueva era. La llegada del mesías.
Si León XIII entrara hoy en una parroquia promedio, vería la culminación de aquello que intentó frenar con Testem Benevolentiae.
La «Democratización» de lo Sagrado, León XIII: Condenaba la idea de que la Iglesia debía adaptar sus doctrinas y su disciplina al «genio de la modernidad», otorgando libertad al individuo sobre la autoridad.
El Papa vería una liturgia de cara al pueblo, de espaldas a Dios, con un tono informal y una participación laica y femenina, que él consideraría una invasión de las funciones sacerdotales.
En 1899: El latín era el muro de contención contra el nacionalismo religioso. León XIII defendía la Romanidad y el poder de los Estados Pontificios como garantía de independencia espiritual.
Hoy: Vería que el «espíritu americano» (pragmático, vernáculo y alérgico a la pompa romana) ha triunfado globalmente. La pérdida del latín desdibujó esa unidad supranacional que él consideraba vital para que la Iglesia no se fragmentara en iglesias nacionales.
León XIII veía a la Iglesia como la Societas Perfecta, superior al Estado y única poseedora de la Verdad.
Hoy: Encontraría un lenguaje de diálogo, libertad de conciencia y una Iglesia que se presenta como «una opción más» en el mercado de las creencias, algo que él definió como el peligro de la indiferencia.
León XIII escribió en su encíclica:
«La Iglesia es por su propia naturaleza una sociedad de derecho desigual… el oficio de la jerarquía es guiar y gobernar; el de los fieles, seguir y obedecer.»
Para León XIII, la misa actual parecería una asamblea comunitaria no un sacrificio místico.
Después de un siglo de la advertencia de Leon XIII, los estados pontificios fueron destruidos, 2 guerras mundiales arrasaron el catolicismo europeo, un concilio llevo a colgar los hábitos a mas de la mitad del clero y la indiferencia espiritual permite comulgar sin confesarse a los «fieles», el aborto, la eutanasia y el divorcio o la dilución de los sacramentos y dogmas es un hecho.
Leon XIV, el papa americano, representa la síntesis final entre la «Religión Civil» de los Padres Fundadores y la fe católica, resolviendo la tensión contra el «americanismo» de León XIII. En el umbral de la confrontación de civilizaciones, León XIV no ve en el dinamismo pentecostal una amenaza, sino el combustible espiritual necesario para la unidad de los cristianos tan anhelada…
Mientras León XIII temía la dilución de la doctrina, León XIV ve lo «Americano» (su libertad, su pragmatismo y su fuerza) como la nueva forma universal y diversa de la Iglesia.
Por eso no participa en el panel de Paz propuesto por Trump.
Su liderazgo encaja en este cambio de paradigma al transformar el ecumenismo en una alianza estratégica de fe: una comunión visible que une a católicos, protestantes y ortodoxos bajo una misma bandera moral, tolerante con el Islam.
