Categorías
Criterio

“Si todos somos ‘buenos’… ¿por qué el mundo es tan oscuro?”

En un comentario, justo esta Semana Santa, se abrió el tema muy interesante de la cuestión del mal. Debemos, primero que todo, tomar en cuenta que todos los pueblos y todas las razas tienen un objetivo en común: el amor por sus familias, por sus hijos y por sus ancestros; así que podríamos hablar del «mundo del amor», pero la realidad o las noticias parecieran contradecir esta sentencia.

Un factor común a todos los pueblos es la visión escatológica de la venida de un salvador. Desde Quetzalcóatl hasta El Mahdi (en árabe: «El Guiado»), una figura escatológica islámica que, según se cree, vendrá a la Tierra para dirigirla durante algunos años antes del fin del mundo, librándola del mal y restaurando el orden. El nuwaubianismo, por su parte, es una secta religiosa con influencia del shaverismo y otras creencias de las sectas ovni; entre sus creencias, incluye el origen extraterrestre de las diferentes razas humanas.

Según la teología judía, con el advenimiento del Mesías, el Templo de Jerusalén será restaurado; se tratará del Tercer Templo de Jerusalén. Para tal propósito, en Israel se han delineado planos detallados e incluso fabricaron una gran menorá. Llegaron a revivir la raza del toro rojo y, en la actualidad, ya realizan ritos en los cuales turnan sacerdotes que, con la ceniza santa, encienden los sacrificios. Esperan en cualquier momento al Mesías: un rey judío proveniente de la línea davídica, investido para gobernar tanto al pueblo judío como al resto de la humanidad y castigarla.

En las tradiciones hindúes, Kalki, la última encarnación del dios Vishnú, vendrá al final de Kali Yuga montado en un caballo de la región del Sindh, blandiendo una espada y liderando un gran ejército para restaurar el Dharma. Maitreya es el mesías budista; en el Sutra de Amitabha o el Sutra del Loto, recibe el nombre de Ajita, un bodhisattva que alcanzará la iluminación completa y enseñará el dharma puro como sucesor del actual Buda.

Todos los bloques del mundo tienen armas nucleares y portaaviones: los comunistas rusos ortodoxos; los maoístas chinos budistas se arman rápidamente; los musulmanes pakistaníes tienen armas nucleares mientras esperan al Mahdi; los socialistas europeos, con Macron a la cabeza, le niegan sus portaaviones y armas nucleares a los capitalistas norteamericanos, mientras los coreanos del Norte ensayan sus propios cohetes y los iraníes desarrollan su propia forma de lanzarlas de un lado a otro del mundo. Mientras tanto, los cristianos esperan el regreso de Cristo.

Este Viernes Santo no podemos ignorar los signos que nos ofrecen los tiempos: Luna de Parasceve y el hombre regresa a la Luna después de 50 años, mientras el mundo se convulsiona en una división de civilizaciones que amenazan con bombas atómicas. Mientras tanto, el Santo Sepulcro está cerrado a los cristianos por orden de los judíos, que han destruido el mausoleo de Simón Pedro y Jesús es flagelado, lo que, según el catecismo, es signo del fin de los tiempos y por cuya flagelación y muerte pasará la Iglesia por la misma prueba.

Como a Jesús, basta un error o una traición y el mundo arderá bajo 60,000 armas atómicas. «Esta vez es diferente», dicen algunos, pero siempre es igual; solo que esta vez va a ser una guerra económica, física, espiritual y nuclear, pero sobre todo con amenazas mundiales.

Pero hay un pueblo que nunca quiso esas armas ni esos odios; un pueblo en todas partes que quiere educar a sus hijos y amar, vivir tranquilos. Sin embargo, ese pueblo es el que ha pagado por esas armas con sus impuestos y ahora esas armas lo amenazan. Es la cuestión del mal, que es un gran misterio. En paralelo con José en Egipto: un nuevo orden tirano, unas nuevas vacas flacas, una nueva esclavitud se cierne sobre toda la humanidad. Llegamos así al gran misterio de la historia: si todos quieren el bien, entonces la cuestión del mal es el Gran Misterio de la Historia.

¿Por qué… si todos decimos buscar el bien…
el mundo sigue produciendo tanto mal?

(Pausa corta)

No es una pregunta lejana.
Es incómoda… porque es cercana.

Porque a lo largo de la historia
hemos puesto nombres a la esperanza.

Mesías.
Mahdi.
Kalki.
Maitreya.

QUETZALCOATL

Distintos nombres…
para una misma idea:

que alguien vendrá
a poner orden.

Pero hay una pregunta que casi nadie se hace.

¿Y si, a veces…
esperar ese alguien o “algo”
se convierte en una forma de no hacer nada?

(Pausa)

¿Y si invocar al salvador
también puede ser una excusa?

Porque mientras esperamos…
el mundo no se detiene. Y No hacemos nada.

Tenemos una premisa, id al mundo y anunciad la verdad

Hoy vivimos en una época
donde la capacidad de hacer daño
es más alta que nunca.

Antes hacían falta ejércitos.

Hoy…
basta una decisión. Apretar un botón , soltar una inteligencia artificial con forma de Dron aéreo, marítimo o robotico, hackear un sistema.
Un silencio.

Pero debemos tener claridad, dad al Cesar lo que es del cesar, porque no somos animales somos seres trascendentes.

Tenemos tecnología capaz de construir…
pero también de destruir a escala global.

Y sin embargo…
seguimos actuando como si nada dependiera de nosotros.

Y ahí está el punto.

Porque el mal no es algo abstracto.

No empieza en los gobiernos.
No empieza en los sistemas.

Empieza en decisiones.

En lo que se hace…
y en lo que no se hace.

En lo que se permite.
En lo que se justifica.

En lo que se calla.

En lo que se deja pasar

(Pausa)

El mal no es un accidente.

Es algo que se acumula.

Se construye…
decisión a decisión.

Y eso cambia todo.

Porque entonces…
no estamos hablando de “el mundo”.

Estamos hablando de nosotros.

De cómo vivimos.
De cómo respondemos.
De lo que toleramos.

Porque incluso no decidir…
también es una decisión.

(Pausa)

El bien no va a aparecer
porque el tiempo pase.

El tiempo no corrige nada por sí solo.

Solo amplifica lo que ya existe.

Y quizá…
esa es la verdadera incomodidad de este momento.

Que no estamos esperando el futuro.

Lo estamos construyendo.

Ahora mismo.

O lo estamos destruyendo?

El que no construye conmigo desparrama

(Pausa)

Así que la pregunta no es
cuándo llegará la restauración.

La pregunta es:

¿qué estás construyendo tú…
mientras esperas?

Avatar de #bottegadivina

De #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

Deja un comentario