Desde 1909 se han dado distintas campañas arqueológicas en el sitio de Nazaret, y todas ellas han probado un sitio poblado desde la Prehistoria, con sus muros, sus cisternas, sus cuevas, sus materiales cerámicos, sus casas y sus enterramientos de distintas épocas, una población de una importancia creciente o decreciente según los momentos.
De unos 60 metros cuadrados y 3,3 metros de alto. Que incluyen una gruta anexa a la construcción (probablemente la cocina y despensa), misma que constituiría la cuarta pared de la vivienda que solo tiene 3 paredes y construida con materiales nativos como bloques rojizos de piedra caliza.Con dos dormitorios y rodeada de un pequeño patio delantero abierto hacia el camino, la casa típica judía de la época, con habitaciones conectadas y de las cuales se ha encontrado recientemente cerca de la basílica de la anunciación en Nazaret nuevas construcciones de la época de Jesús. Alguna de ellas podría ser el taller de José cercano a la vivienda.
Esta descripción de la casa que habitaban San José, La virgen María y Jesús, que está ubicada en Loreto Italia, tiene tres coincidencias importantísimas con las bases de la casa que aún se conservan en Nazaret:
*Las tres paredes encajan con la entrada de la Gruta.
*Las tres paredes coinciden dimensionalmente con los restos de suelo de mosaico colocado por los Cruzados y
*Los cimientos de la Casa de Nazaret corresponden con la Casa de Loreto.
La casa de Loreto pesa 70 toneladas de un material que no se da en Italia.

La casa de María era modesta, como la de sus vecinos. Tenía dos habitaciones. La interior, era una cueva que servía como granero y despensa. Tres paredes de adobe o mampostería adosadas a la roca delante de esa habitación interior sostenían un entramado de ramas, maderas y hojas que servía de techo, y formaban la habitación exterior de la casa. La luz entraba por la puerta. Allí tenían algunos útiles de trabajo y pocos muebles. Gran parte de la vida de familia se hacía fuera, a la puerta de la casa, tal vez a la sombra de una parra que ayudaría a templar el calor del verano.
Casi todos sus vecinos tenían una casa similar. Las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz parte del antiguo Nazaret. En las casas se aprovechaban las numerosas cuevas que presenta el terreno para acondicionar en ellas sin realizar muchas modificaciones alguna bodega, silo o cisterna. El suelo se aplanaba un poco delante de la cueva, y ese recinto se cerraba con unas paredes elementales. Posiblemente las familias utilizarían el suelo de esa habitación para dormir.
Bajo el convento de la orden de las Hermanas de Nazaret, hay restos de una iglesia bizantina y, bajo ellos, de lo que considera que es una casa judía del siglo I. La tradicion indica que es la casa de la Familia de Nazaret, la virgen Maria, san Jose y el Mesias.
El arqueólogo apunta a una descripción del abad irlandés Adomnan que en un texto del año 670 describe como era la Nazareth de su era, la época bizantina, y explica que los peregrinos visitaban una casa que había sido la de Jesús, José y María, que estaba entre dos tumbas, una fuente y una iglesia.

Nazareth debió ser un lugar bastante más grande de lo que se pensaba. La cercanía de la ciudad helenística de Séforis, habitada por paganos, ha hecho pensar a muchos que José y Jesús pudieron vivir en Nazareth pero trabajar en Séforis como constructores, la palabra «tekton» aplicada a José en el evangelio se refiere más a un técnico de la construcción o arquitecto que a un carpintero de muebles. Pero si Nazareth era grande y poblada, puede que no se vieran en esa necesidad y que se centraran en trabajar entre sus compatriotas judíos, sin tratarse con paganos, considerados impuros por sus coetáneos.

San José hace unas pequeñas herramientas, Dice Jesús con una sonrisa: “¡Así te ayudaré!”. José: “Así me ayudarás y te harás un buen Tektón. Ven a verlas”.
Entran en el taller. José enseña un pequeño martillo, una pequeña sierra, pequeños destornilladores, una garlopa; todo ello puesto encima de un banco de carpintero, adaptado a la estatura de Jesús.
“Mira: para aserrar, se apoya este pedazo de madera así. Se coge la sierra así, procurando no cortarse uno el dedo. Haz la prueba…”. La lección empieza. Jesús, rojo del esfuerzo y apretando los labios, sierra con cuidado, y luego alisa la tabla con la garlopa, y, a pesar de que esté un poco torcida, le parece bonita, y José le alaba y le enseña a trabajar con paciencia y amor.
Jesús y sus dos primos Santiago y Judas de Alfeo —más o menos de la misma edad de Jesús— están jugando en la casa de Jesús en Nazaret. Acaban de llegar a la misma los padres de Santiago y Judas: María de Alfeo y Alfeo. Este último, hermano carnal de José. Alfeo y María de Alfeo conversan con José y María mientras los niños juegan
Alfeodice: “Por cierto, este año tendrás que enviar también a Jesús a la escuela. Ya es tiempo”. La Virgen le contesta resueltamente: “No mandaré nunca a Jesús a la escuela”. Resulta increíble oírla hablar así, y además hablar antes que José.
Alfeo: “¿Por qué? El Niño debe aprender para que pueda, cuando llegue su tiempo, sostener el examen de la mayoría de edad…”. Virgen: “Lo hará. Pero no va a ir a la escuela. Está decidido”. Alfeo: “Serás la única en Israel que obre de este modo”. Virgen: “Lo seré. Pero así será. ¿No es verdad, José?”.
José: “Es verdad. No hay necesidad de que Jesús vaya a una escuela. María fue educada en el Templo, y es una doctora en el conocimiento de la Ley. Será su maestra. También yo así lo quiero”. Alfeo: “Así echarás a perder al Muchacho”. José: “Eso no puedes decirlo. Es el mejor de Nazaret. ¿Le has oído alguna vez llorar, hacer berrinches, no obedecer, faltar al respeto?”. Alfeo: “Eso no. Pero lo hará si continuáis mimándole”. José: “Tener al lado a los hijos, no es echarlos a perder, más bien es amarlos con buen modo y buen corazón.
¿Tú qué dices, Jesús?”. Jesús: “Por mi parte digo: «Bienaventurados los que se acercan a escucharla y se quedan con ella para oírla» . Así como son bienaventurados los que buscan la Sabiduría, de igual modo lo es el que es amigo de mi Madre. Yo me siento feliz de que a quienes amo, la amen también a Ella”. Alfeo,sorprendido, pregunta: “Pero ¿quién es el que pone en los labios del Niño tales palabras?”. José: “Nadie, hermano. Nadie de este mundo…”.
María fue mi maestra, y maestra también de Santiago y Judas Alfeo. Y éste es el motivo por el cual nosotros nos amamos como hermanos, además de por el parentesco; porque juntos crecimos y juntos aprendimos, como si hubiéramos sido tres ramas de un solo tronco: mi Madre. No hubo igual a Ella en Israel. Sede de la Sabiduría y de la verdadera Sabiduría, Ella nos instruyó para el mundo y para el Cielo. Digo: «Nos instruyó», porque Yo fui alumno suyo, no en modo distinto de mis primos. ■ Dios mantuvo su «secreto» contra las pesquisas de Satanás, porque siempre se guardó bajo la apariencia de una vida común y corriente”. (Escrito el 29 de Octubre de 1944).
La visión termina aquí. Maria Valtorta





