
Mi dulce Jesús, quiero morir en tu Voluntad. Uno mi agonía a la tuya, y tu agonía sea mi fuerza, mi defensa, mi luz y la dulce sonrisa de tu perdón.
Mi último aliento lo pongo en el último respiro que diste por mí en la Cruz, para que pueda presentarme ante Ti con los méritos de tu misma muerte.
Sí, oh Jesús, ábreme el Cielo y ven a mi encuentro a recibirme con aquel mismo Amor con el que Te recibió el Padre, cuando Tú exhalaste en la Cruz tu último respiro; introdúceme después con tus brazos, y yo Te besaré y me saciaré de Ti eternamente.
Mamá mía, y vosotros, Ángeles santos, venid a asistirme como asististeis a Jesús en su muerte. Ayudadme, defendedme y llevadme al Cielo. Así sea.
ORACIÓN DE RECOMENDACIÓN
DEL ALMA A CRISTO
Señor, te encomendamos el alma de tu siervo(a) … (mencione su nombre) y te suplicamos, Cristo Jesús, Salvador del mundo, que no le niegues la entrada en el regazo de tus patriarcas, ya que por ella bajaste misericordiosamente del cielo a la tierra.
Reconócela, Señor, como criatura tuya; no creada por dioses extraños, sino por ti, único Dios vivo y verdadero, porque no hay otro Dios fuera de Ti ni nadie que produzca tus obras.
Llena, Señor, de alegría su alma en tu presencia y no te acuerdes de sus pecados pasados ni de los excesos a que la llevó el ímpetu o ardor de la concupiscencia.
Porque, aunque haya pecado, jamás negó al Padre, ni al Hijo, ni al Espíritu Santo; antes bien, creyó, fue celoso de la honra de Dios y adoró fielmente al Dios que lo hizo todo
