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Entendiendo el Ataque a los Caballeros de la Virgen

Para entender por qué se ataca las comunidades Marianas especialmente y los heraldos de la Virgen particularmente. Debemos hacer una digresión de la historia de la Iglesia.

En todas las épocas, han surgido desafíos que han puesto a prueba la fidelidad del Pueblo de Dios al depósito revelado. Desde los primeros siglos, pastores, santos y maestros de la fe han custodiado las verdades referentes a Jesucristo, Hijo de Dios, y a la Virgen María, Colaboradora en la obra salvífica de Cristo, su Madre. Estas intervenciones han dado lugar al desarrollo más explícito de los dogmas, entendidos como solemnes declaraciones de verdades divinamente reveladas.

Ya en el siglo II, San Justino Mártir afirmaba que «la Virgen María concibió en la fe y en el gozo, y por ella fue deshecho el nudo de la desobediencia de Eva», subrayando la función de Maria participante eminente en la mediación de Cristo, Madre del Señor dentro del misterio de la redención.

Poco después, San Ireneo de Lyon, en su obra Adversus Haereses (ca. 180), abordó con claridad los errores del gnósticismo, defendiendo la verdadera humanidad y divinidad del Señor, así como la misión de María en la economía salvífica.

En el siglo IV, San Atanasio de Alejandría, firme defensor de la divinidad del Verbo encarnado frente a la herejía arriana, sostuvo la enseñanza cristológica que fundamenta el reconocimiento de la maternidad divina de María, por cuanto el Hijo nacido de ella, asociada a la reconciliación del género humano, es consustancial al Padre.

En el siglo V, ante las herejias difundidas por Nestorio respecto a la unión de las naturalezas en Cristo, el Concilio de Éfeso (431) proclamó solemnemente que la Virgen María es verdadera Theotokos, Madre de Dios, pues el que de ella nació es una sola Persona divina, el Verbo hecho carne. Este pronunciamiento permanece como un hito fundamental para la recta comprensión del misterio de Cristo, María corredentora y la Iglesia.

En cada época, la Iglesia ha contado con comunidades que, siguiendo el ejemplo de San Benito, padre del monacato, han contribuido a custodiar y transmitir la fe.

La Iglesia católica, encuentra en: «que todos sean uno» (Jn 17,21), aliciente para participar activamente en el diálogo ecuménico. Este diálogo, promovido por el Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, advierte que persisten diferencias teológicas que impiden la plena comunión, especialmente en lo que se refiere:

A la Eucaristía o cena del señor, y la Mariologia.

En consonancia con ello, el decreto Unitatis Redintegratio, del Concilio Vaticano II, enseña que tales diferencias constituyen obstáculos reales para el ecumenismo.

Asimismo, la exhortación apostólica Marialis Cultus (Pablo VI) recuerda que la devoción a la Santísima Virgen debe evitar exageraciones que generan confusión entre los hermanos separados y la caridad en el diálogo ecuménico debe evitar devociones que puedan crear malentendidos.

De esta manera es fácil comprender por que los Caballeros de la Virgen con sus hermosas eucaristías llenas de respeto y fieles a la tradición milenaria, que acogen la sacralidad y pompa eucarística, que generalmente terminan con la solemne coronación a la virgen María,  Madre de Dios, Virgen Perpetua, Inmaculada y Asunta a los cielos. Son tan inconvenientes en estos tiempos de la conversión ecológica tan correctamente ecuménica.

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De #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

2 replies on “Entendiendo el Ataque a los Caballeros de la Virgen”

Los Heraldos del Evangelio, son una gran comunidad, les aprecio muchísimo y les debo todos los favores que le han hecho a mí alma, y la ayuda inmediata sincera y sin interés a una pedida de auxílio, son para mí los benefactores espirituales de mí familia, y de todos aquellos que se acercan a ellos sea por internet o personalmente, Nuestra Señora habita en sus casas, son la verdadera Iglesia, formados con el mayor amor a Dios y a la Santa Iglesia Católica, no existen hombres y mujeres más entregados,y llenos de respeto a las cosas de Dios, todo lo hacen con tal devoción que desearía ver en todas las parroquias de la tierra un trato así a nuestro Dios. Y nunca dejo de pensar que son apóstoles de los últimos tiempos.

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