
La Biblia en Acción es una reinterpretación de la Biblia protestante en formato de cómic, escrita y editada por Doug Mauss e ilustrada por Sergio Cariello para David C. Cook, publicada en 2010. La Biblia Ilustrada de Andre LeBlanc, de 1978, influyó notablemente en el proyecto.
Ilustrada por Sergio Cariello. Su experiencia es paradigmatica ya que rabajó para Marvel y DC, dibujando personajes como Batman, Spiderman y Superman.


Aplicó las técnicas de sombreado, y oscuridad anatómica de superhéroes a las figuras bíblicas, que los hace parecer «héroes de ficción» en lugar de personas reales y frágiles que dependen de Dios. Se priorizan las batallas y el drama épico, dejando de lado los géneros de sabiduría, poesía y lamentación que son fundamentales en la Biblia. Para el crecimiento espiritual.
No es raro en el mundo protestante. En el pasado también hubo biblias infantiles ilustradas, lo malo, es que mutilan 7 libros y niegan la virgen, los santos, y contienen todos los vicios orgullosos de la libre interpretación.
Es una historia de «superheroes» contada como una aventura, banalizando la Palabra, pero sobre todo el legado divino.
Desacraliza la historia sagrada, en el fondo Cristo no es dios y todas las historias bíblicas son reducidas a hechos mundanos, sin la visión sobrenatural que realmente tienen al ser dirigidas por la manos de Dios.
En el siglo pasado, la representación de lo sagrado estaba regida por la solemnidad.
- Hagiografía tradicional: Los santos y figuras bíblicas debían mostrarse en poses estáticas, devocionales y reverentes, que son virtudes de la santidad para la cual se requieren virtudes heroicas..
- El «estilo cómic»: Ver a Moisés o a San Pablo con la musculatura de un superhéroe y en posturas de combate físico habría sido interpretado como una falta de respeto o una reducción de lo divino a lo meramente humano y secular.

Cualquier obra que tratara sobre las Sagradas Escrituras necesitaba el Imprimatur (permiso oficial de la Iglesia católica).
- Al ser una versión protestante, si hubiera sido publicada en cualquier otro momento de la historia, habría sido incluida automáticamente en el Índice bajo la regla de que las Biblias editadas por «a-católicos» o sin notas doctrinales católicas, estaban prohibidas. Ya que inducen al error.
- La simplificación del lenguaje teológico para adaptarlo al formato de «bocadillos» de cómic se considera una fuente de posibles errores doctrinales.
- La diferencia entre la «Biblia de los Pobres», como se le llamaba a las (vidrieras medievales) o vitrales, que engalanan las catedrales y el «Cómic» actual, es suficiente para entender la burla.
3. La desconfianza hacia el arte popular
Durante gran parte del siglo XX, el cómic fue visto como «literatura barata» o subcultura que corrompía la mente de los jóvenes.
- Introducir la Palabra de Dios en un formato asociado a la ficción fantástica se habría considerado «profanación por asociación».
- Ya el papa Pio IX habia advertido sobre este tipo de panfletos:
«Las profecías y los milagros expuestos y narrados en las Sagradas Escrituras son ficciones de poetas, y los misterios de la fe cristiana, el resultado de investigaciones filosóficas; y en los libros de ambos Testamentos se contienen invenciones míticas…»
— Pío IX, Syllabus Errorum, Sección I: Pantheismus, Naturalismus et Rationalismus Absolutus.
Advirtiendo el tiempo en que vivimos al proponer que :
«El Romano Pontífice puede y debe reconciliarse y transigir con el progreso, con el liberalismo y con la civilización moderna.»
— Pío IX, Syllabus Errorum, Sección X: Errores que se refieren al liberalismo actual.
La iglesia condena la idea de que la revelación divina deba someterse a la razón humana o al escrutinio del progreso.
Al convertir la Biblia en un cómic de acción, se corre el riesgo de convertir el milagro en un «efecto especial».
Para la mentalidad del siglo, esto reduce la intervención de Dios a un evento natural o «casual» dentro de una trama de aventuras, despojándola de su carácter sobrenatural y trascendente.
La iglesia ataca la idea de que el hombre es libre de elegir cualquier forma de religión o expresión de la misma según su gusto.
Presentar la Biblia en un formato «popular» o «divertido» para atraer a las masas es una concesión al subjetivismo.
La verdad divina tiene una forma solemne intrínseca; cambiar esa forma por una «casual» (el cómic) es una forma de relativismo.


Justificación del mal: Si se interpreta que Judas «no tuvo opción», se anula la responsabilidad individual, pudiendo confundir, al convertir una acción malvada en un sacrificio heroico por libre interpretación.
Relativismo: La libre interpretación puede llevar a ignorar el contexto histórico y teológico original para adaptar la historia a morales modernas.
