El 15 de diciembre de 1520 Lutero quema la bula («Exurge Domine»), que prohibía la propagación de sus herejías, los volúmenes de Derecho Canónico y otros escritos «inconvenientes» como parte de la biblia… Declarándose hereje, en consecuencia, el papa excomulga a Lutero con fecha de 3 de enero de 1521.
“El quinto ángel sonó la trompeta, y vi una estrella que caía del cielo sobre la tierra y le fue dada la llave del pozo del abismo; y abrió el pozo del abismo, y subió del pozo humo, como el humo de un gran horno, y se oscureció el sol y el aire a causa del humo del pozo. Del humo salieron langostas sobre la tierra y les fue dado poder, como el poder que tienen los escorpiones de la tierra. Les fue dicho que no dañasen la hierba de la tierra, ni ninguna verdura, ni ningún árbol, sino sólo a los hombres que no tienen el sello de Dios sobre sus frentes”. Apo 9:1-4
«¿Adónde conduce el torbellino que transporta al género humano? ¿A los pies de Dios o a los pies de Satanás? Satanás y los suyo creen estar en la vigilia del triunfo. (…) Nosotros estamos en la hora de un combate, el más decisivo».
Gregorio XVI en su Encíclica Mirari vos de 1832 ,aplicaba a nuestro tiempo las palabras del Apocalipsis en el capítulo IX sobre el «…pozo del abismo ya abierto» (vol. 2, p.48-49, 51) desde el cual salen los errores, las depravaciones y los demonios para tentar al hombre de la forma más cruel.«La antítesis está entre Cristo o el Anticristo y ella encierra el misterio del avenir». (H. Delassus, cit., vol., 2, p.52).
San Pío X en su primer Encíclica E supremi apostolatus cathedra de 1904 se pregunta si, el Anticristo, no está ya entre nosotros, dado que el carácter antropolátrico de la modernidad filosófica y del modernismo teológico, carácter propio del Anticristo como enseñan S. Irineo, San Ambrosio, San Agustín, San Gregorio Magno, Teodoreto, San Juan Damasceno, San Anselmo, Ruperto de Deutz, S. Beda el venerable (cfr. Cornelius a Lapide,Comm. In Sacram Scripturam, tomo XII, In Apocalypsim, ed. Vivès, Paris 1866, p. 178).
«Concilio de Trento tiene plena validez» – Cardenal Eijk (Ámsterdam)
Para Lutero el centro de la religión no es Dios, sino el hombre; la finalidad de la religión, para Lutero, es “consolar” al hombre.
Así las cosas, ¿para que sirve una inmolación hecha a Dios? El mismo hereje Lutero nos explica este “concepto”:
“La misa es ofrecida por Dios al hombre y no por el hombre a Dios; ella es la liturgia de la palabra, una comunión y una participación… abominable Canon que hace de la misa un Sacrificio. La acción de un sacrificador. Lo miramos como “testamento”. Llamémosle bendición, eucaristía, mesa del Señor, Cena del Señor, o Memorial del Señor”.Lutero
Lo que logró el hereje Lutero fue que en otro concilio (casi 500 años después) se adaptara la misa católica tradicional a su pensamiento, a la par que trastocaba los textos esenciales del Canon y los hizo simples recitativos de la institución de la Cena, se agregara en la Consagración del pan “quod pro vobis tradetur” (que será entregado por vosotros), se suprimieran las palabras “mysterium fidei” (misterio de fe) y las palabras “pro multis” (por muchos) de la Consagración del vino.
El latín se sustituyera por la lengua local; el altar por una mesa colocada frente al pueblo y se recibiera la comunión en la mano, pudiendo ser dada por laicos, mientras que la confesión privada se reemplazara por absoluciones colectivas y el nombre de la Misa fuera sustituido por Eucaristía o Cenáculo.
LUTERO, «BIEN EXCOMULGADO»
El prelado holandés explica que las condenas y excomuniones se aplican a quienes «voluntariamente y a sabiendas» rechazan las enseñanzas de la Iglesia. Por ello, el cardenal Eijk responde a la petición de los luteranos de una rehabilitación de Martín Lutero: «En temas fundamentales él se desvió de la doctrina de la Iglesia. Y esa doctrina permanece tal cual. Por esta razón, las diferencias permanecen sin cambio y la rehabilitación es imposible».
En uno de los concilios más importantes e influyentes de la historia, la Iglesia enseña:
a. Que después de la remisión de la culpa y de la pena eterna, queda un reato de pena temporal. Asi que hay que reparar.
b. Que si no se ha satisfecho, (reparado) en esta vida, debe satisfacerse en el purgatorio.
c. Que las oraciones y buenas obras de los vivos son útiles a los difuntos para aliviar y abreviar sus penas.
d. Que el sacrificio de la misa es propiciatorio y aprovecha a los vivos lo mismo que a los difuntos en el purgatorio »
Sus decisiones giraron sobre cuatro puntos principales:
1) Contra los protestantes, que admitían como única autoridad la de las Escrituras, afirmando que la tradición (las enseñanzas recibidas por los Apóstoles por medio oral, y conservadas a través de los siglos en los textos de los Padres Apostólicos, de los Padres del desierto y de los Padres de la Iglesia, la sucesión petrina ininterrumpida del Primado de Roma y los Concilios) constituyen, con las Escrituras, uno de los fundamentos de la fe, y recomendando para el estudio bíblico, la Biblia Vulgata, traducción latina hecha por San Jerónimo, sobre textos griegos de los primeros siglos.
2) Confirmó y definió los dogmas y prácticas rechazadas por los protestantes (presencia real de Cristo en la Eucaristía, justificación por la fe y por las obras, conservación de los siete sacramentos, las indulgencias, la veneración de la Virgen María y los santos, etc.), fijando con nitidez la frontera entre la ortodoxia y las nuevas herejías, consumando la diferenciación clara entre la Iglesia Apostólica y los movimientos protestantes surgidos del luteranismo.
3) Confirmó y definió medidas para asegurar a la Iglesia un clero más moral y más instruido (celibato de los sacerdotes, prohibición de acumular beneficios, obligación de residencia para obispos y curas, creación de seminarios para la formación de sacerdotes, etc.) No obstante que ya en el año 1.000 se habían creado universidades como la de Bolonia.
4) Fortificó la jerarquía y, con ello, la unidad católica, al afirmar enérgicamente la supremacía del papa, «Pastor Universal de toda la Iglesia» e, implícitamente, su superioridad sobre los concilios.
http://es.wikipedia.org/wiki/Concilio_de_Trento
PROFESIÓN DE LA FE CATÓLICA
Promulgada solemnemente por el Papa Pío IV y el Concilio de Trento
• Yo, N., creo firmemente y profeso todas y cada una de las verdades que se contienen en el símbolo de la Fe que usa la Santa Iglesia Romana, es a saber:
• Creo en un solo Dios, Padre omnipotente, creador del cielo y de la tierra, de todas las cosas visibles e invisibles. Y en
• un solo Señor Jesucristo, Hijo unigénito de Dios. Y nacido del Padre antes de todos los siglos. Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero. Engendrado, no creado, consustancial al Padre: por quien todas las cosas fueron creadas;
• El cual por nosotros los hombres y por nuestra salud descendió de los cielos. Y por obra del Espíritu Santo se encarnó en las entrañas de la Santísima Virgen y se hizo hombre;
• Por nosotros fue también crucificado, bajo Poncio Pilato: padeció y fue sepultado.
• Y resucitó al tercer día, según las Escrituras. Y subió a los cielos;
• Y está sentado a la diestra del Padre. Y otra vez ha de venir con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos: y su reino no tendrá fin;
• Y en el Espíritu Santo, Señor y vivificador: que procede del Padre y del Hijo. El cual es juntamente adorado con el Padre y el Hijo, y conglorificado: y habló por medio de los profetas;
• Y en la Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica.
• Confieso que hay un solo Bautismo para remisión de los pecados. Y espero la resurrección de los muertos. Y la vida del siglo venidero. Amén.
• Firmísimamente admito y abrazo las tradiciones apostólicas y eclesiásticas y las demás observancias y constituciones de la misma Iglesia.
• Asimismo acepto la Sagrada Escritura conforme al sentido que le ha dado y la da la santa Madre Iglesia, a la cual toca juzgar acerca del verdadero sentido e interpretación de las Sagradas Escrituras; y jamás las aceptaré e interpretaré sino en conformidad con el unánime sentir de los Padres.
• Confieso también que verdadera y propiamente son siete los Sacramentos de la nueva ley instituidos por Nuestro Señor Jesucristo, y que son necesarios para la salvación del género humano, si bien no todos lo son a cada uno, a saber, el Bautismo, la Confirmación, la Eucaristía, la Penitencia, la Extremaunción, el Orden y el Matrimonio; y que confieren la gracia, y de ellos el Bautismo, la Confirmación y el Orden no se pueden reiterar sin sacrilegio.
• Acepto y admito asimismo los ritos aprobados por la Iglesia Católica para la solemne administración de todos los Sacramentos sobredichos.
• Acato y recibo todas y cada una de las cosas que acerca del pecado original y de la justificación fueron definidas y declaradas en el santo Concilio de Trento.
• Igualmente confieso que en la Misa se ofrece a Dios un verdadero, propio y propiciatorio Sacrificio por los vivos y por los difuntos; y que en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía están verdadera, real y sustancialmente el Cuerpo, y la Sangre juntamente con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y que se efectúa la conversión de toda la sustancia del pan en el Cuerpo, y de toda la sustancia del vino en la Sangre, la cual conversión es denominada Transustanciación por la Iglesia Católica.
• Confieso también que bajo cada una de las especies se recibe a Jesucristo total e íntegro, y un verdadero Sacramento.
• Firmemente admito la existencia del Purgatorio, y que a las almas en él detenidas pueden los fieles ayudarlas con sufragios;
• E igualmente que los Santos que están reinando con Cristo deben ser venerados e invocados, y que ellos ruegan a Dios por nosotros, y que sus Reliquias deben ser veneradas.
Afirmo resueltamente que se deben tener y conservar las imágenes de Jesucristo y de la Madre de Dios siempre Virgen, y también de otros Santos, y que se les ha de tributar el debido honor y veneración;
• Afirmo que Jesucristo dotó a la Iglesia de potestad para conceder indulgencias, y que el uso de las mismas es en gran manera saludable al pueblo cristiano.
• Reconozco a la Santa, Católica y Apostólica Iglesia Romana por madre y maestra de todas las Iglesias, y…
• También admito y profeso sin la menor duda cuanto han enseñado, definido y declarado los sagrados Cánones y los Concilios Ecuménicos, y en especial el sacrosanto Concilio de Trento y el Ecuménico Concilio Vaticano, sobre todo respecto del primado e infalible magisterio del Romano Pontífice, y al mismo tiempo,
• Todas las cosas contrarias y cualesquiera herejías por la Iglesia condenadas y rechazadas y anatemizadas yo igualmente las condeno, rechazo y anatematizo.
• Esta verdadera Fe Católica, fuera de la cual nadie puede salvarse, que al presente espontáneamente profeso y de verdad tengo,
• Yo mismo, N., prometo, hago voto y juro que, con la ayuda de Dios, la he de conservar siempre íntegra e intacta hasta el postrer instante de mi vida, y procuraré cuanto de mí dependa que mis súbditos o aquellos a quienes por mi cargo esté obligado a cuidar, tengan

