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COMPAÑIAS. PROVECHOSA DE BUENOS Y DAÑOSA DE MALOS

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Refiérese en el capítulo doze del Primero Libro de los Reyes que, teniendo superioridad los filisteos sobre los israelitas,  vedávanles el tener herreros en sus ciudades y pueblos para necesitarlos a que pasasen a contratar con ellos.

Y era invención del demonio para que comunicándolos se les pegasen sus idolatrías y pecados. Siempre ha pretendido el demonio necesitar a los buenos a que traten con malos, porque sabe que de ordinario antes el malo lleva tras sí al bueno, que el bueno al malo. Vido Faraón en un sueño que tuvo siete vacas gruesas y siete flacas, y dize que las flacas se comieron a las gruesas, y advierte Ricardo que hazen grande daño las ruines compañías. De modo que la compañía de los malos es dañosa y la de los buenos provechosa.

  • Porque tuvo Eva conversación y plática con la serpiente en que estava revestido el demonio vino a ser desobediente al mandato de Dios, y persuadió y acabó con Adam su marido que hiziesse lo mismo, por lo cual fueron echados de los deleites del Paraíso Terreno a las miserias deste mundo. Es del Génesis, capítulo tercero.

 

  • Salió Abraham de Caldea, donde los naturales eran idólatras y malos. Con ellos se vido en peligro y sin ellos en grande privança con Dios, que se lo dava por cargo para obligarle a que le sirviesse fielmente, como le sirvió, y assí le dixo: «Yo soy el Señor que te saqué de Ur de los caldeos». Y hase de advertir que estando con ellos, aunque se presume que era bueno, no se dize que se le apareciesse el Señor, sino estando apartado dellos, que frecuentemente se le aparecía. Como parece en el Génesis, por los capítulos onze, treze, quinze, diez y siete y diez y ocho.

 

  • Mucho es de considerar que si fueran hallados diez varones justos en Sodoma y en las ciudades comarcanas a ella, por su ocasión perdonara Dios a los demás, y porque no se hallaron fueron abrasados con fuego del Cielo para que se vea lo mucho que vale la compañía de los buenos. Y también el daño que haze el comunicar con malos vídose en Lot, cuando vivía entre sodomitas que le atormentavan la alma, viendo sus malos hechos, como advirtió San Pedro en una carta, y después | perdió a su muger bolviendo a ver aquellas ciudades cuando se abrasavan, aviendo mandado Dios lo contrario. Perdió lo más y mejor de su hazienda, que sólo lo que sacaron a braços él y sus dos hijas, esso se dize en las Divinas Letras que libró de aquel incendio; esto sin lo que le sucedió con sus hijas. Todo fue causado de tratar entre gente mala. Refiérese en el capítulo veinte y uno del Génesis.

 

  • Jugavan Ismael, hijo de la esclava que fue primero y después concubina y muger de menos nombre de Abraham, con Isaac, hijo de Sara, la señora de casa, y no lo consentía ella, ni que se juntasse con él, porque era malo y su compañía no podía serle sino dañosa. Es del capítulo veinte y uno del Génesis.

 

  • Labán, idólatra y malo, estava pobre antes que Jacob, justo y bueno, entrasse en su casa, y venido a ella se enriqueció. Y assí se lo dixo el mismo Jacob, quexándose de los agravios que le avía hecho: «Pobre de hazienda estavas cuando vine a tu casa y aora te ves rico, porque te bendixo el Señor entrando yo en ella». Es del Génesis, capítulo treinta. Y en el capítulo treinta y tres se dize que bolviendo el mismo Jacob de Mesopotamia, aunque ofreció dones a Esaú, su hermano, no quiso acompañarse con él, dado que lo procuró Esaú y le mostró señales de amor; recelávase Jacob que le sería su compañía peligrosa por ser él malo.

 

  • Josef entró a servir al egipcio a quien le revendieron los ismaelitas, aviéndole comprado de sus hermanos, y dize la Divina Escritura en el capítulo treinta y nueve del Génesis que bendixo Dios su casa por respeto de Josef que estava en ella, aunque con título de esclavo.

 

*  Levantóse contra Moisés un motín embidiándole y murmurándole, y eran las cabeças Core, Datán y Abirón, siguiéndoles docientas y cincuenta personas. Y aunque él los habló pacíficamente y se puso a razones con ellos de que si él mandava y capitaneava el pueblo, Dios le avía escogido para aquel ministerio, y que estava muy determinado, mandándoselo su Magestad, de dexarle y obedecer a quien señalasse para aquel cargo; que fuesse otro día Core, que era de la tribu sacerdotal de Leví, con un incensario a la puerta del tabernáculo, y allí mostraría Dios si era voluntad suya que él fuesse Sumo Sacerdote y cabeça, y siendo assí que él y todos se le humillarían; vino en este concierto Core, iva con su incensario siguiéndole los dozientos y cincuenta rebeldes y amotinados, habló Dios a Moisés y a Aarón, diziendo:

-Manda que se aparten todos desta gente porque quiero castigarlos.

Intercedió por ellos Moisés, mas prosiguió el Señor en su determinación, por lo cual Moisés, como buen obediente, mandó pregonar que todos se apartasssen de las tiendas y tabernáculos de Core, Datán y Abirón. Hízose assí. Avían ellos puéstose a las puertas de sus tiendas con sus mugeres y hijos, hablóles Moisés oyéndole el pueblo, y dixo:

-Oy veréis si el Señor me escogió a mí para regir este pueblo, si muriéredes con muerte extraordinaria.

Y acabando su razón se abrió la tierra y los tragó vivos. Lo cual se dize en el capítulo diez y seis de los Números. Y en el capítulo veinte y seis del mismo Libro se declara que los hijos de Core quedaron libres porque no consintieron en el pecado de su padre, diziéndose allí estas palabras: «Abrió la tierra su boca y tragó a Core, y salió fuego que abrasó dozientos y cincuenta que seguían su parecer, y sucedió un gran milagro, que pereciendo Core, sus hijos no perecieron».

 

  • Por ocasión de Acán, que contra el mandato de Dios guardó algunas joyas del saco de Jericó, estando entre los hebreos perdieron batallas y murió gente, hasta que advertidos del caso le apedrearon. Y faltando aquella mala compañía vencía el pueblo. Y tócase en el libro de Josué, capítulo siete.

 

  • Cuando dio Dios la possessión de la Tierra Prometida a los hebreos, aunque les avía mandado que no dexassen algunos de los enemigos idólatras entre sí, ellos, | como en otras cosas, dexaron de obedecer, quedando mezclados entre sí unos con otros, y fueles muy mal con su compañía. Y assí dize la Escritura Sagrada que les eran como clavos en los ojos y como lanças en los costados. Es del libro de los Números, capítulo treinta y tres, y del de los Juezes, capítulo primero y segundo.

 

  • Agraviaron algunos atrevidos y deshonestos de la tribu de Benjamín a la muger de un levita que se aposentó de noche en su ciudad, deshonrándola hasta matarla. Y por el pecado déstos murieron en diversos rencuentros veinte y cinco mil hombres de aquella tribu, quedando solos seiscientos. Como parece en el libro de los Juezes, capítulo veinte.

 

  • El trato y conversación de mugeres es assí mismo peligroso para los hombres, y el de los hombres para ellas, pues su vista y familiaridad causó al fortíssimo Sansón la muerte, a David, varón santíssimo, que fuesse adúltero y homicida, a Salomón, sapientíssimo, que idolatrasse. Y assí, ¿quién se tendrá por seguro? El mismo Salomón dize en el capítulo quinto de los Proverbios: «Aparta lexos de las mugeres tus passos, no llegues a sus puertas». Ninguno mejor conoce el peligro que quien experimentó el daño. Es del Libro de los Juezes, capítulo diez y seis, y del Segundo de los Reyes, capítulo onze, y del Tercero de los Reyes, capítulo veinte y uno.

 

  • Embió Saúl a prender a David, que estava con ciertos profetas, y en llegando los mensajeros y juntándose en la compañía, profetizavan con ellos. Llegó el mismo Saúl, y no uvo entrado donde estavan como les hizo compañía en profetizar; era cantar loores de Dios y referir sus maravillas. Es del Primero de los Reyes, capítulo onze.

 

  • Tomó amistad Amnón, hijo de David, con Jonadab. El cual le dio un mal consejo, cómo gozasse de Tamar, hermana de Absalón, su hermano, de quien estava enamorado. Y costóle morir a puñaladas, como parece en el Segundo de los Reyes, capítulo treze.

 

  • Fue Josafat, rey de Judá, a la guerra en compañía de Acab, rey de Israel, que era mal hombre, y vídose en peligro de muerte. Es del Tercero de los Reyes, capítulo veinte y dos. No escarmentó desta, tomó amistad con Ocosías, hijo de Acab, y hizieron una grande armada con designo de passar en la India y traer muchas riquezas; mas en el camino se hundió y perdió todo. Y avísole dello Eliezer Profeta, que avía hecho aquella pérdida por la amistad de Ocosías, que era malo. De donde parece cuán dañosa es la amistad de los malos, pues o que en la alma, o que en la vida, o que en la hazienda, siempre se sale dellos con pérdida. Es del Segundo del Paralypomenon, capítulo veinte.

 

*  Tobías, embiando a su hijo a tierra de los medos, distante de donde tenía su casa y assiento, díxole:

-Procura hallar algún varón fiel y que sepa el camino, para que vaya contigo.

Buscóle y hallóle, que fue el ángel San Rafael, con quien hizo aquel camino muy bien y a su provecho. Y deste exemplo se puede colegir qué compañía devemos buscar, que sea fiel y tenga experiencia del camino del Cielo, y ni que faltando en lo uno o en lo otro vamos despeñados al abismo. Es de Tobías, capítulo tres.

 

  • Con humildad santa dava gracias a Dios Sara, muger de Tobías el Moço, porque nunca se avía juntado con gente liviana y de costumbres estragadas. Y assí, aunque un tiempo le persiguió el demonio y padeció trabajos, al cabo quedó con victoria y en mucho descanso. Es del mismo Libro y capítulo.

 

*  Jonás Profeta, rebelde a los mandamientos de Dios, entró en un navío, y levantándose tempestad por su ocasión, los que ivan en su compañía estuvieron a punto de perder las vidas, y por bien de paz quedaron sin haziendas, que echaron en la mar, aliviando el navío. Y no se vieron fuera de peligro hasta que Jonás, que era la ocasión, fue echado en la mar y tragado de un pece. Siempre sale con pérdida el que trata con malos; cuando no otra cosa, a lo menos págalo la hazienda. Es de su Libro, capítulo primero.

*  Por mandado del rey Nabucodonosor devían morir todos los sabios de Babilonio, y era el delicto que no le davan razón de su sueño que avía tenido. Y por hallarse entre ellos Daniel con sus tres amigos, a quien reveló Dios el sueño y su declaración, fueron libres, y assí ganaron las vidas por la compañía de tales varones. Es del capítulo segundo de Daniel.

 

  • Determinado iva Judas Macabeo de apoderarse de la ciudad de Escitópolis, aunque fuera con daño de los vezinos della, y por saber de algunos hebreos que vivían dentro, que avían sido tratados bien de los naturales, no les hizo daño, sino que les dio gracias y exortó a que en adelante fuessen benignos y piadosos con los de su linaje, de lo cual se les seguiría importante provecho. Es de su Segundo Libro, capítulo doze. Del mismo lugar y de otros de sus dos libros se colige que siempre que Judas, confiado en el favor de Dios, peleava por su pueblo, salía con victoria, y tomando amistad con los romanos, que eran idólatras, aunque muy poderosos, perdió la primera batalla que dio, y murió en ella. Y lo mismo le sucedió a Jonatás, su hermano: primero alcançó victorias muy importantes; tomó amistad con los romanos, fue preso -aunque a traición- y muerto.

 

  • Venían los Magos de Oriente a buscar a Cristo, nacido en Betleem, guiados de una estrella, mas llegando a Jerusalem, como tratassen allí con Herodes y con otra gente malíssima, desaparecióseles la estrella. Dexaron éstos y salieron de la ciudad, tornóseles a aparecer guiándolos hasta el lugar donde Cristo estava nacido. ¿Qué es esto, sino que se nos escurece la lumbre de la recta razón cuando nos juntamos con los que están curados de niebla de vicios y torna a resplandecer cuando dexamos semejante compañía y nos convertimos a buscar a Dios, porque es luz y en Él no ay tiniebla alguna? Es de San Mateo, capítulo tercero.

 

* Pidió licencia a Cristo uno de sus discípulos (como escrive San Mateo, capítulo octavo, y San Lucas, capítulo nono) para enterrar a su padre, que era muerto, y díxole el Salvador:

-Dexa a los muertos que entierren sus muertos.

Marulo, libro tercero, dize que no le dio el Señor licencia, porque avía de tratar con gente viciosa y mala, que por esso Cristo los llamó muertos, y avía peligro que se le pegasse de su ponçoña y malicia. |

 

  • San Pedro Apóstol, teniendo a Cristo amor ardentíssimo sobre los demás Apóstoles, refrióse cuando entró en el atrio de Caifás, juntándose a conversación y pláticas con gente malíssima, y vino a negar el conocer al que antes confessó por Hijo de Dios vivo. «Dáñanse -dize San Pablo en la Primera de los Corintos, capítulo quinze- las buenas costumbres con palabras malas y depravadas, y el que toca la pez será contaminado della». Es de San Mateo, capítulo veinte y seis.

 

  • Iva San Pablo navegando con grande copia de gente y levantóse tempestad grande, y por ocasión de tener consigo al Apóstol fueron todos libres della. Y assí le dixo un ángel: «El Señor te ha hecho gracia de todos los que navegan contigo». Es del Libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo veinte y siete.

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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