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Segunda venida

parusia

  1. LA SEGUNDA VENIDA O PARUSÍA NO ES EL JUICIO FINAl es el fin de los últimos tiempos, últimos tiempos que se inauguraron con la ascensión de Cristo a los Cielos. En su Segunda Venida o Parusía Cristo llevará a cabo el juicio de las naciones, que no es el juicio final, sino el castigo a los impíos.
  2. En el Credo, nuestro símbolo de la fe, decimos “y de nuevo vendrá con gloria…“.
  3.  la primera ocurrió en la Encarnación; la segunda será en su gloria

 

 

La segunda venida del Señor se producirá al toque de la trompeta, a la orden dada por un Arcángel, probablemente Miguel:

1 Tesalonicenses, 15-17:

15 Os decimos eso como Palabra des Señor: Nosotros, los quevivamos, los que quedemos hasta la Venida del Señor no nos adelantaremos a los que murieron.

16 El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar.

17 Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor.

En la segunda venida, Cristo viene rodeado de ángeles entre las nubes del cielo (Daniel, 7, 12). También se dice esto en Mateo 24, 29-30:

“29 «Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, y las fuerzas de los cielos serán sacudidas.

30 Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre; y entonces se golpearán el pecho todas las razas de la tierra y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria.”

Es la segunda venida se Cristo, en gran poder y gloria (o en gloria y majestad).

También en Mateo 26, 64 se dice que vendrá entre nubes:

“64 Dícele Jesús: «Sí, tú lo has dicho. Y yo os declaro que a partir de ahora veréis = al hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del cielo.»” O también en Marcos 14, 62.

PARADIGMAS DE LA IGLESIA

Mateo es citado en los Evangelios como Leví, hijo de Alfeo o Cleofás, publicano y recaudador de impuestos en Cafarnaúm. Levantaba actas en taquigrafía, técnica que empleó para transcribir cada palabra que escuchó del Mesías, su evangelio es de un valor incalculable. Predicó durante quince años en Judea, se marchó a Etiopía, donde fue martirizado, sus restos se conservan en Salerno (Italia).

Apocalipsis, LA SEGUNDA VENIDA O PARUSÍA NO ES EL JUICIO FINAL es el fin de los últimos tiempos, últimos tiempos que se inauguraron con la ascensión de Cristo a los Cielos. En su Segunda Venida o Parusía Cristo llevará a cabo el juicio de las naciones, que no es el juicio final, sino el castigo a los impíos.

En el Credo, nuestro símbolo de la fe, decimos “y de nuevo vendrá con gloria…”, la primera venida, ocurrió en la Encarnación; la segunda será en su gloria

“Saliendo Jesús del Templo, íbase de allí, y sus discípulos se le acercaron para hacerle contemplar las construcciones del Templo.

Porque se levantará pueblo contra pueblo, reino contra reino, y habrá en diversos lugares hambres y pestes y terremotos. Todo esto es el comienzo de los dolores”.

“Después os entregarán a la tribulación y os matarán y seréis odiados de todos los pueblos por causa de mi nombre. Mateo 24:1

“Surgirán numerosos falsos profetas, que arrastrarán a muchos al error; y por efecto de los excesos de la iniquidad, la caridad de los más se enfriará”. Mateo 24:11-12

La segunda venida del Señor se producirá al toque de la trompeta, a la orden dada por un Arcángel Miguel:

“ Os decimos eso como Palabra del Señor: Nosotros, los que vivamos, los que quedemos hasta la Venida del Señor no nos adelantaremos a los que murieron. El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor. 1 Tesalonicenses, 15-17:

En la segunda venida, Cristo viene rodeado de ángeles entre las nubes del cielo (Daniel, 7, 12).

«Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, y las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre; y entonces se golpearán el pecho todas las razas de la tierra y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria.” Mateo 24, 29-30:

« Yo os declaro que a partir de ahora veréis al hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del cielo.» Mateo 26, 64”

https://youtu.be/td5QbXa-LV0?t=9s

EL PERSONAJE

John Henry Newman (1801-1890) es uno de los intelectuales ingleses más destacados del siglo XIX. Desde su juventud se dedicó a la docencia en la Universidad de Oxford, como miembro de Oriel College. Con apenas veinticuatro años fue ordenado presbítero de la Iglesia anglicana y, pocos años después, nombrado párroco de Santa María, la iglesia universitaria de Oxford. Promovió, junto con otros clérigos y académicos, el “Movimiento de Oxford”, que traería un renacer espiritual dentro del anglicanismo y, doce años más tarde, le llevaría a ser recibido en la Iglesia católica, en la que fue ordenado sacerdote. Fue beatificado en 2010 por Benedicto XVI.

John Henry Newman  escribió.

El relato de una crisis profunda que sacudió los cimientos de su conciencia y le condujo, finalmente, a abandonar sus creencias anglicanas y ser recibido en la Iglesia católica.

Los cuatro sermones sobre el APOCALIPSIS. Nos previenen sobre los tiempos que se ciernen Sobre la iglesia.

Los cristianos de Tesalónica habían supuesto que la venida de Cristo se encontraba cercana. San Pablo les escribe para prevenirlos contra una tal expectativa. No es que él desaprobara su espera de la venida del Señor, todo lo contrario; pero les advierte que un cierto acontecimiento debe precederla, y hasta que esto no suceda, el fin no sobrevendrá. “Que nadie os engañe de ningún modo -dice San Pablo- [puesto que dicho Día no vendrá], excepto que venga primero una apostasía”. Y prosigue excepto que “primero el hombre de pecado sea revelado, el hijo de la perdición.

Mientras el mundo dure, este pasaje de la Escritura será de reverente interés para los cristianos. Es su deber estar siempre expectantes por la Venida de su Señor, indagar los signos de la misma en todo lo que ocurre alrededor suyo, y por sobre todo tener en mente este sobrecogedor signo del cual San Pablo habla a los Tesalonicenses. Así como la primera venida del Señor tuvo su precursor, así también lo tendrá la segunda. EL primero fue “Alguien más que un profeta”(2), San Juan Bautista; el segundo será más que un enemigo de Cristo, será la misma imagen de Satán, el pavoroso aborrecible Anticristo. Acerca de él, tal cual las profecías lo describen, me propongo hablar; y al hacerlo me guiaré exclusivamente por los antiguos Padres de la Iglesia.

Sin lugar a dudas, ningún hombre tiene derecho a imponer a otros sus propias deducciones en materia de fe. Hay una obligación obvia para el ignorante de someterse a aquellos que estén mejor informados; y también  es inconveniente para el joven someterse implícitamente por un tiempo a la enseñanza de sus mayores;

Aquél Día no vendrá] si no viene primero la apostasía”. Aquí se nos dice que la señal de la segunda Venida es una cierta y terrible apostasía, y la manifestación del hombre de pecado, el hijo de la perdición; esto es, aquel comúnmente llamado el Anticristo. Nuestro Salvador parece añadir que esa señal lo precederá inmediatamente, o que Su venida ocurrirá muy poco después; puesto que, luego de hablar de “falsos profetas” y “falsos Cristos”, “mostrando señales y prodigios”(4), “abundancia de la iniquidad”, y “caridad enfriándose”(5), y cosas por el estilo, añade: “Cuando veáis todas estas cosas, sabed que se encuentra cerca, incluso a las puertas”(6). E insiste: “Cuando veáis la Abominación de la Desolación (…) instalada en el lugar santo (…) entonces los que estén en Judea huyan hacia las montañas”(7).

Ahora sabéis qué lo retiene, para qué él [el Anticristo] se ha revelado a su tiempo”(14). Aquí algo es mencionado como reteniendo la manifestación del enemigo de la verdad. El Apóstol prosigue: “Aquel que ahora lo retiene, lo hará hasta que sea quitado del medio”(15). Ahora bien, en los primeros tiempos se consideraba que este poder obstaculizante era el Imperio Romano; pero este imperio, se arguye, hace tiempo que ha desaparecido; se sigue, en consecuencia qué hace tiempo que el Anticristo ha venido. En respuesta a esta objeción, concederé que aquel “que lo retiene” o “detiene”, significa el poder de Roma,

ese espíritu ambicioso, padre de toda herejía, cisma, sedición, revolución, y guerra -sea que lo sea o no-, al menos sabemos por las profecías que la presente organización de la sociedad y del gobierno, mientras sea representativa del poder romano, es aquello que lo retiene, y que el Anticristo es aquel que surgirá cuando este obstáculo desfallezca

el Anticristo es un hombre, un individuo, no un poder o un reino

hablará palabras arrogantes contra el Dios de los dioses,  y prosperará ahora hasta que se le haya colmado la ira (…) No respetará al Dios de sus padres, ni tampoco a la [divinidad] predilecta de las mujeres, ni hará caso de ningún dios, puesto que se ensalzará por encima de todo. En su dominios venerará al Dios de las fortalezas, y honrará con oro, plata, joyas, y objetos preciosos, a un Dios que sus padres no conocieron”(

Fueron muertos todos aquellos que no aceptasen “profanar el sábado y las fiestas, mancillar el santuario y lo santo, levantar altares, recintos sagrados y templos idolátricos

se trata de un hombre en el cual Satanás habitará corporalmente. “Y una boca que decía grandes cosas”: puesto que él es el hombre de pecado, el hijo de perdición, “que se atreve a sentarse en el Templo de Dios, haciéndose a sí mismo como Dios (

la venida de Cristo será inmediatamente precedida por un desencadenamiento del mal terrible y sin precedentes llamado por San Pablo una Apostasía, una deserción, en medio de la cual aparecerá un cierto y terrible Hombre de pecado e Hijo de perdición, el especial y singular enemigo de Cristo o Anticristo. En este tiempo las revoluciones prevalecerán, y la presente estructura de la sociedad será desarticulada. Al presente, el espíritu que él encarnará y representará es contenido por “los poderes existentes”, pero ante la disolución de estos, él surgirá de su seno, los reconstruirá a su vil manera, bajo su propia ley, con el propósito de excluir a la Iglesia.

el Hombre de Pecado nace de una apostasía, o por lo menos accede al poder  por medio de una apostasía, o es precedido por un apostasía, o no existiría si no fuese por una apostasía. No hay acaso motivos para temer que dicha apostasía se esté preparando gradualmente, reuniendo, madurando en nuestros mismos días? ¿Acaso no existe en este mismo momento un especial empeño en casi todo el mundo en prescindir de la religión, más o menos evidente en este o en aquel lugar, pero más visible y formidablemente en aquellas regiones más civilizadas y poderosas? ¿No existe un movimiento vigoroso y unificado en todos los países destinado a privar a la Iglesia de Cristo de su poder y posición? ¿No existe un empeño febril y permanente por deshacerse de la necesidad de la Religión en los asuntos públicos?, . ¿No existe el intento de educar sin religión, osea, poniendo a todas las formas de religión al mismo nivel? ¿ ¡Dios nos libre de ser seducidos por las bellas promesas en las cuales Satán ha ocultado seguramente su ponzoña! ¿Qué relación hay entre la justicia y la iniquidad? ¿Qué unión entre la luz y las tinieblas? (…) Por tanto, salid de entre ellos y apartaos”(40), de otro modo seréis cooperadores de los enemigos de Dios, y estaréis abriendo el camino para el Hombre de Pecado, el hijo de la perdición.

John Henry Cardenal Newman https://youtu.be/nOlL88TQkWE

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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