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Arte Sacro

Oración de Cristo Sumo Sacerdote

Esto dijo Jesús, y, levantando sus ojos al cielo, añadió:

Padre, llegó la hora; glorifica a tu Hijo, para que el Hijo te glorifique,”  según el poder que le diste sobre toda carne, para que a todos los que tú le diste, les dé El la vida eterna.
Esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo.
Yo te he glorificado sobre la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar.
Ahora tú, Padre, glorifícame cerca de ti mismo con la gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo existiese.
He manifestado tu nombre a los hombres que de este mundo me has dado. Tuyos eran y tú me los diste, y han guardado tu palabra.
Ahora saben que todo cuanto me diste viene de tí;”  porque Yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las recibieron y conocieron verdaderamente que Yo salí de tí, y creyeron que tú me has enviado.

“Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por éstos que me diste, porque tuyos son.

Y todas mis cosas son tuyas y las tuyas son mías: y en ellas he sido glorificado.

Y ya no estoy en el mundo, mas éstos están en el mundo y yo voy a ti.

Padre Santo, guarda por tu nombre a aquellos que me diste para que sean una cosa, como también nosotros.

Mientras yo estaba con ellos, los guardaba en tu nombre.

Guardé a los que me diste, y no pereció ninguno de ellos, sino el hijo de perdición para que se cumpliese la Escritura.

Mas ahora voy a ti, y hablo esto en el mundo, para que tengan el gozo cumplido en sí mismos”.

Juan 17

«Te ruego por ellos; no ruego por el mundo»

Para comprender la unidad interior de las dos peticiones aparentemente opuestas, hemos de tener en cuenta que Juan usa la palabra «cosmos»  o “mundo”  en un doble sentido.

Por un lado, toda la creación de Dios, que es buena, especialmente los hombres como criaturas suyas, que Él ama hasta entregarse a sí mismo en el Hijo.

Por otro, el término designa el mundo humano tal como se ha desarrollado
históricamente: en él, la corrupción, la mentira, la violencia, se han convertido, por decirlo así, en algo «natural»

Este «mundo» corrompido por el «pecado original» tiene que desaparecer; debe ser transformado en el mundo de Dios.
Ésta es propiamente la misión de Jesús, en la que se implica a los discípulos: llevar al «mundo» fuera de la alienación del hombre respecto de Dios y de sí mismo, para que el mundo vuelva a ser de Dios y el hombre, al hacerse una sola cosa con Dios, torne a ser totalmente él mismo.

Esta transformación, sin embargo, tiene el precio de la cruz y, para los testigos de Cristo, el de la disponibilidad al martirio.

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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