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Prácticas de los Naturales Americanos

Se le llama antropofagia al consumo de seres humanos por sus congéneres.

El término caníbal, proviene de la deformación de la palabra caribe caniba, del idioma taíno, quienes capturaban a los niños, los castraban y criaban para comérselos. Una de las sociedades que más desarrollaron esta práctica fue la de los guaraníes, en el sur del continente hasta Brasil, en el norte los caribes hasta el ecuador, los nativos amazónicos, y, en Norteamérica los anasazi.

La práctica del canibalismo era habitual, según Hernán Cortés en sus cartas al emperador Carlos V, los aztecas solían llevar sal a las batallas para conservar a los enemigos muertos y compartirlos con sus amigos, “los abren vivos por los pechos y les sacan el corazón y las entrañas y queman las dichas entrañas y corazones delante de los ídolos ofreciéndoles en sacrificio aquel humo”

En Ecuador existieron comunidades que practicaban el canibalismo, especialmente en el Valle del Chota, la región amazónica nororiental, algunos sectores de la costa y una amplia zona entre el sur de Colombia y el norte de Ecuador.

Dentro de estas comunidades se tenía la práctica de aprisionar enemigos de guerra, cebarlos, matarlos y dorar sus cuerpos al fuego, como si se tratase de cuyes u otros animales. Al cuerpo asado se le condimentaría con ayuda de herramientas rudimentarias y se le serviría en un banquete grupal como ofrenda a los dioses, con el fin de obtener una buena cosecha o generosas lluvias.

La tribu caníbal o antropofágica más importante del Ecuador es la Huaorani. El 8 de enero de 1956, cinco misioneros —Jim Elliot, Nate Saint, Ed McCully, Peter Fleming y Roger Youderian— fueron atacados y asesinados por un grupo de guerreros huaorani o Aucas, hecho que inspiro la película, “Holocausto Caníbal” del italiano Deodato, de 1980.

A la tribu de los Huaorani también se conoce como Aucas, y su herencia cultural todavía vive en sus tradiciones, las prácticas caníbales tenían lugar únicamente como ritual religioso o bélico.

Los huoarani en Ecuador son una tribu que aún conserva las tradiciones y raíces nativas de las tribus mestizas y caníbales en América. Se les atribuye el asesinato de un grupo de misioneros evangélicos, quienes en un intento por llevarles la “buena nueva” tuvieron que enfrentarse a su voluntad (Tamere, 2010).

Los quillacingas fueron una comunidad interandina señalada por los españoles por ser un grupo de gente que se comían los unos a los otros.

Los quillacingas eran enemigos de los incas y se alimentaban de presos de guerra, sin embargo, también peleaban contra los españoles y otras tribus, de las que también podían alimentarse como parte de sus rituales bélicos (Ramírez, 1996).

Se cree que la preparación que actualmente se le da a la carne de cuy es la misma que los Quillacingas solían aplicar a la carne humana, tomaban los cuerpos muertos de sus prisioneros, les hacían pedazos, les asaban y les adobaban con ají, sal y agua contenidos en unas pequeñas tinajas de barros.

A la carne le iban golpeando con escobas impregnadas del adobo. Una vez lista la carne, se comía con maíz tostado y cocido en grandes cantidades (Caillavet, 2000).

A los caribes se les considera la tribu caníbal más grande de Sudamérica. De hecho, la palabra caníbal viene de la palabra “caríbal” utilizada por los españoles para referirse a los miembros de esta etnia como gente fuerte que quitaba la carne de sus enemigos (Etimología de Caníbal, 2017).

En principio, se dice que habitaron el territorio que ocupan actualmente Colombia y Venezuela, pero algunos estudios coinciden en que los caribes ocuparon casi todo el territorio del norte del sur de América, incluyendo a Ecuador.

Esencialmente, esta tribu no era caníbal, sin embargo, practicaban habitualmente el canibalismo como ritual religioso. Durante este ritual era común torturar a los prisioneros, matarlos y comerlos (La historia de una América antigua, 2009).

Se cree que otras de las tribus que practicaban el canibalismo en Ecuador eran los cañaris y los quitus, quienes eran politeístas. Estos realizaron procesos de reducción de cabezas y se alimentaron de sus enemigos, de migrantes y nómadas provenientes de África y Oceanía (MORENO, 2008).

Practicaban estas tribus amazónicas el infanticidio y el secuestro de mujeres, asi, el endocanibalismo fue señalado por parte de los colonizadores españoles como una aberración y el máximo pecado cometido por las comunidades indígenas, ya que dentro de algunas era común, ver como un padre comía la carne de su hijo que había nacido esclavo o preso de guerra.

Los españoles describían los rituales caníbales de las tribus en ecuador como momentos grotescos donde los hombres, mujeres y niños se acercaban a grandes vasijas y tomaban trozos de carne con sus manos.

utilizaban los cuerpos de sus prisioneros de forma no culinaria, con el objetivo de presentarlos como trofeos de guerra. De esta manera, les preparaban, desollaban, y decoraban con armas y pinturas para que pareciese que estaban vivos. En algunos casos, posterior al ritual de guerra, los prisioneros muertos eran comidos.

También, era común entre las etnias ecuatorianas que se llevasen a cabo sacrificios humanos con el objetivo de idolatrar a los dioses. Los cuerpos eran curados, crucificados y ubicados a las afueras de los templos.

Caillavet, C. (2000). Antropofagia y Frontera: El caso de los Andes Septentrionales. En C. Caillavet, Etnias del Norte: Etnohistoria e historia de Ecuador (págs. 188 – 189). Quito: Abya Yala.

Curtis. (16 de March de 2014). Here and Abroad. Obtenido de We’re the cannibals!?!: here-and-abroad.com.

Etimología de Caníbal. (8 de April de 2017). Obtenido de Caníbal: etimologias.dechile.net

La historia de una América antigua. (2009). Obtenido de Los Indios de las Antillas: descubriramerica.wordpress.co.

MORENO, S. E. (2008). Ecuador: Una nación de nacionalidades . Quito: CELA.

Ramírez, M. C. (1996). Biblioteca Virtual Luis Angel Arango. Obtenido de EL TERRITORIO QUILLACINGA A LA LLEGADA DE LOS CONQUISTADORES : banrepcultural.org.

Tamere. (7 de January de 2010). Ecuadorians Inferiority Complex.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, líder indígena, dijo en un rito ancestral preincaico de Tiwanaku, ante delegados de más de 40 países “Necesitamos volver al equilibrio, necesitamos revolución en la justicia, en el pensamiento, en la salud, en la educación, necesitamos volver a la religión ancestral”

Esta corriente de “volver” o “rescatar” el patrimonio indígena de América, perdido por “culpa” de los colonizadores, lo lleva a uno a reflexionar sobre, qué será lo que añoran…

Andrés De Tapia, un soldado español que acompañó a Cortés en la conquista de México en 1521, reveló que había contado decenas de miles de cráneos en lo que se conoció como el Huey Tzompantli, el altar más importante de los aztecas, recién desenterrado en el centro de ciudad de México, por arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Por allá en 1487, la Gran Pirámide de Tenochtitlan terminó de construirse. Hubo una gran celebración para inaugurar el “templo”, sacrificaron, según los propios Aztecas, 84.000 personas durante un período de 4 días, se estima que un promedio de 250.000 personas eran sacrificadas anualmente.

Sacrificio humano, como ofrenda para ganarse la voluntad de los dioses.

Uno de los festivales aztecas más animados, era el  Tlacaxipehualizrli, una ceremonia dedicada al dios azteca Xipe Totec. Los sacerdotes desollaban los cuerpos de los hombres sacrificados en una imitación a una planta que muda sus hojas.

La piel entonces, era teñida de dorado para que pareciera oro. Algunas pieles eran obsequiadas a los mismos sacerdotes quienes danzaban mientras las usaban. Otras pieles eran ofrecidas a los jóvenes, quienes pasaban los siguiente 20 días pidiendo limosna en un saco de piel humana.

Las prácticas sexuales de los pueblos indígenas también eran encantadoras y añorables según Evo y todos los Americanistas.

Bernal Díaz del Castillo, decía sobre los huatecos: “eran todos sometidos, en especial los que vivían en la costa y tierra caliente… tenían excesos carnales, hijos con madres, hermanos con hermanas y tíos con sobrinas, hallarónse muchos que tenían este vicio de esta torpedad…”

Nunca la sexualidad fue vista como algo pecaminoso, el dios Xochipilli era el protector de la prostitución masculina y las relaciones homosexuales, Xoxhiquétzal era la esposa de Xochipilli protectora de la prostitución y de la sexualidad, su “energía” era canalizada mediante rituales, hechizos o pócimas que eran realizados por los chamanes, brujas o alcahuetas, practicaban la sodomía en los ritos religiosos y la pederastia era generalizada.

Hernán Cortes que en sus “Cartas de Relación” decía “Hemos sabido y sido informados de cierto que todos son sodomitas y usan aquel abominable pecado”.

Bernal Díaz del Castillo en “La historia verdadera de la conquista de Nueva España” decía: “No querían mujeres, más tenían el maldito oficio de la sodomía”

Los emperadores Moctezuma y Nezahualcoyoti tenían hasta dos mil concubinas en sus harenes. Como era imposible que pudieran relaciones con todas, se permitía que se pudieran dar placer entre ellas. Para ello utilizaban “la flor adulterina”, que era una especie de alcachofa con bulbo en forma de pene.

Morolinía dice “todos estaban con las mujeres que querían, y había algunos que tenían hasta doscientas mujeres. Y para esto los señores y principales robaban todas las mujeres, de manera que cuando un indio común o normal se quería casar apenas hallaba mujer”.

Al fin y al cabo la mujer era una propiedad y un harem o Hato así, los posicionaba muy bien socialmente.

Un 7 de febrero del año 1569 el rey Felipe II funda la inquisición en Sur América.

Para viajar a las Indias había que demostrar que el candidato no tenía sangre de moros o judíos entre sus antepasados, por siete generaciones, además había que estudiar el catecismo durante un año y prepararse espiritualmente.

“Es saludable consejo que todo hombre que quiere entrar en el mar, ora sea en nao ora sea en galera, se confiese y se comulgue y se encomiende a Dios como bueno y fiel cristiano; porque tan buena ventura lleva el mareante la vida como el que entra en una aplazada batalla. Antes de que el buen cristiano entre en la mar haga testamento, declare sus deudas, cumpla con sus acreedores, reparta su hacienda, se reconcilie con sus enemigos, gane sus estaciones, haga sus promesas y se absuelva con sus bulas; porque después en la mar ya podría verse en alguna tan espantosa tormenta que por todos los tesoros desta vida no se querría hallar con algún escrúpulo de conciencia”.

¡Viva, viva el rey de Castilla por mar y por tierra! Quien le diere guerra que le corten la cabeza, quien no dijere amén que no le den de beber.¡¡

Pedro de la Peña, obispo de Quito, argumentaba en carta a la corte que “tomaron licencia muchos para vivir con más libertad de la que el Santo Evangelio permite, ha habido y hay dada día cosas graves de blasfemias, doctrinas e interpretaciones de Sagrada Escritura y lugares della, libertades grandes en hablar cosas que no entienden, y a cada uno le parece que es doctor. Y como en lo temporal han tenido licencia para se atrever al Rey, en lo espiritual la toman para se atrever a Dios. Casados dos veces hay muchos, una en España y otra por acá; toman alas del favor que les dan algunos de los ministros de S. M., diciendo que por acá no se ha de usar del rigor en estas cosas que en esos reinos”.2​ El vicario de Tucumán agregaba en 1567: “estamos con temor (de que) no vengan estas provincias a ser peores que las de Alemaña (Alemania)”

España previno que las herejías, que estaban causando guerras en Europa, no se infiltraran en América, sin embargo, otros países no tenían estas leyes, de manera que muchas regiones sí recibieron estas doctrinas.

La Inquisición no tenía jurisdicción sobre los indios, tenía expresamente prohibido tratar con los naturales, en cambio la iglesia procuraba su evangelización, en vista de la sed de Dios de demostraban los Americanos, después de siglos de sojuzgamiento por las castas  de chamanes asesinos, violadores, Caníbales y adoradores de la Santa muerte, sacrificios humanos y sed de sangre.

Es decir si el individuo no estaba catequizado y bautizado, no podía ser sujeto de inquisición.

Estaba reservada para los herejes que venían a traer problemas a América, en contra de los americanos. La pena habitual por herejía era la excomunión.

Algunos españoles trataban mal a los nativos. Pero lo hacían saltándose las leyes de la Corona, en la que se les obligaba a ser benévolos, hay que entender que estaban a miles de kilómetros de la autoridad. Con todo, la Corona enviaba periódicamente auditores (oidores) para evitar los maltratos. Estos llevaron a cientos de españoles encadenados por su mal comportamiento con los indígenas

Recordemos que la Inquisición se fundó para catequizar a los herejes albigenses, exponer sus errores y luego para reeducar una España que había sufrido 8 siglos de ocupación Islámica.

Los mares eran surcados por hordas de piratas Holandeses, Ingleses, Franceses y Moros, que enviaban espías a desestabilizar y destruir la obra evangelizadora.

Su principal objetivo era evitar que los errores de los protestantes, o de los sarracenos recién expulsados de España -después de 800 años de ocupación-  contaminara a los pobladores. La educación era tan importante que 50 años después del descubrimiento ya había Universidades en México, Lima etc.

Contrario de lo que dice la leyenda Negra, La Reina Isabel la Católica, emitió esta Voluntad  «Y no consientan ni den lugar que los indios reciban agravio alguno en sus personas y sus bienes,  mando que sean bien y justamente tratados, y si algún agravio han recibido, lo remedien».

Ante los abusos cometidos por los traficantes de esclavos ingleses y Holandeses, una Bula del 9 de junio de 1537, del Papa Paulo III ponía luz ante tanta oscuridad; Bula Sublimis Deus

“Consideramos sin embargo que los indios son verdaderos hombres y que no sólo son capaces de entender la fe católica, sino que, de acuerdo con nuestras informaciones, se hallan deseosos de recibirla… tales indios y todos los que más tarde se descubran por los cristianos, no pueden ser privados de su libertad por medio alguno, ni de sus propiedades, aunque no estén en la fe de Jesucristo; y de sus propiedades, y no serán esclavos, y todo cuanto se hiciere, será nulo y de ningún efecto.

A Finales del siglo 19 un protestante mexicano de apellido Carrion, publicó una noticia falsa, informando del juicio a un indio por ser luterano, esta leyenda negra, siempre ha sido impulsada desde esos toldos. Sin embargo, se nota el tratamiento que el protestantismo dio a los indígenas americanos, con el exterminio de los mismos en los países que ocupó, además por el mestizaje,… simplemente no lo hubo, eran vistos no como hijos de Dios, sino como salvajes.

En America, la Inquisición, sentenció a alrededor de 1.474 personas, de las cuales 32 recibieron la pena de muerte, – en los 250 años de inquisición en Colombia sólo se condenaron a cinco personas por decisión del Tribunal de Cartagena, que en esa época operaba en Colombia, Venezuela y Ecuador”, – Generalmente por envenenar gente o matar niños.

En 1.632, en la Villa de Tolú, jurisdicción del Tribunal del Santo Oficio de Cartagena de Indias, se descubrió un nido de brujas.

Paula Eguiluz, lo dirigía. Fue Juzgada por la Santa Inquisición y sentenciada a cadena perpetua, acusada de realizar conjuros, de desenterrar muertos del cementerio, de haberse comido los cadáveres de los muertos con otras brujas, de hacer aquelarres y cosas sucias con animales, pero el Consejo de la Inquisición revocó la sentencia el 25 de marzo de 1639. Se la veía salir en una silla de manos, vistiendo una mantilla bordada de oro, a “recetar”.

Paula tenía 33 años y estaba recién deportada de Cuba. Acusada de brujería, fue sentenciada a llevar hábito de reconciliada (equivalente a un sambenito), a 200 azotes y a trabajar en el hospital de la ciudad. Larga es la saga de actores armados (paramilitares y guerrilleros) que recurrieron a la brujería. Ex Presidentes, ex fiscales y hasta un expresidente de USA acudió a la brujería del caribe colombiano, Bandoleros y “cachiporros” de las épocas de “la Violencia” también acudían a expedientes nigrománticos y rezos para protegerse de la muerte o de las ánimas de los muertos. Había oraciones para hacerse invisible como la del “Justo Juez” o prácticas como “los niños en cruz” en los manteros y algunos mafiosos de los años 70s.

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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