El 10 de julio del 2023, los cardenales Burke, Brandmuller, Sandoval, Sarah y Zen escribieron nuevamente al Papa, una nueva «Dubia» tras 7 años de espera, de una respuesta, a la que anteriormente se le habia enviado.
Una carta con cinco ‘dubia’, en la que se le demandaba una clarificación sobre si, entre otras cosas, se plantea modificar el magisterio en asuntos como “la bendición de las parejas homosexuales, la ordenación de mujeres al sacerdocio y la absolución sacramental dada a todos y siempre, sin condiciones”. Y por fin hubo una respuesta a los Dubia, después de 7 años, con un eje central que dice:
“La caridad pastoral, debe atravesar todas nuestras decisiones y actitudes. La defensa de la verdad objetiva no es la única expresión de esa caridad, que también está hecha de amabilidad, de paciencia, de compresión, de ternura, de aliento. Por consiguiente, no podemos constituirnos en jueces”.














«La ordenación de las mujeres al sacerdocio no es ciertamente el primer problema del sínodo».
“La igualdad en la Iglesia es unidad en la diversidad».
Todos los participantes en el Sínodo recibieron gratuitamente un ejemplar de la exhortación apostólica «C’est la confiance» de Francisco, publicada el domingo 15 de Octubre.
Donde se plantea: cómo superar los modelos clericales que obstaculizan la comunión; algunas posibles revisiones del Derecho Canónico, por ejemplo sustituyendo la palabra «cooperación» por «corresponsabilidad»; la posible restauración del diaconado femenino, para lo cual, según algunos «sería necesario revisar primero la naturaleza misma del diaconado»; mayor atención al papel de la mujer y al lenguaje inclusivo de la liturgia, evaluando la posibilidad de que las mujeres prediquen homilías; la relación entre liderazgo y servicio; el papel de la parroquia no como una «estación de servicio»; la ministerialidad no como un «remedio para la falta de sacerdotes»; el papel del obispo y la necesidad de una mayor atención a los sacerdotes, a quienes «hay que agradecer su servicio».
Francisco abrió con creces la puerta a la bendición de las uniones entre personas del mismo sexo en el punto E, de la respuesta a las dubias, cuando afirmó que si la prudencia pastoral discierne que tales bendiciones “no transmiten un concepto erróneo del matrimonio” – tales bendiciones podrían aprobarse – a pesar del hecho de que la pareja bendecida, viva en una situación objetivamente pecaminosa. Al fin y al cabo, estas parejas simplemente «expresan una petición de ayuda a Dios, una súplica para vivir mejor, una confianza en un Padre que puede ayudarnos a vivir mejor».
