EL HIMNO COMO ESPADA Milán, año 386. La basílica está sitiada. La emperadora Justina, protectora de los arrianos —los herejes que negaban la divinidad plena de Cristo—, exige que el obispo Ambrosio entregue el templo. Ambrosio se niega, y el pueblo católico se encierra con él en la iglesia, día y noche, para impedir la […]
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