Hay un misterio terrible que atraviesa toda la historia y lo leemos en las Escrituras: El Bien no suele ser herido primero por enemigos lejanos, sino por manos cercanas. No fue un filisteo quien cortó el cabello de Sansón. Fue Dalila. No fue Roma quien traicionó a Cristo. Fue Judas Iscariote. La traición bíblica casi […]
