María Goretti nació el 16 de octubre de 1890 en Corinaldo, Italia, en el seno de una familia campesina profundamente católica. Tras la muerte de su padre, ayudó a su madre en el cuidado de sus hermanos mientras vivían en condiciones de extrema pobreza.
El 5 de julio de 1902, cuando tenía apenas once años, Alessandro Serenelli intentó abusar de ella. María se resistió con firmeza, afirmando que aquel acto era un pecado y que él pondría en peligro su alma. Enfurecido, el agresor le asestó catorce puñaladas.
Murió al día siguiente, 6 de julio de 1902. Antes de fallecer perdonó a su agresor y expresó su deseo de que un día pudiera estar con ella en el cielo. Años después, Alessandro Serenelli experimentó una profunda conversión, pidió perdón a la madre de María y vivió el resto de su vida como hermano franciscano seglar.
El papa Pío XII la beatificó en 1947 y la canonizó en 1950 ante una multitud de fieles, siendo la primera santa canonizada del siglo XX cuya madre estuvo presente en la ceremonia. Santa María Goretti es patrona de la juventud, de la pureza, de las víctimas de agresión sexual y de quienes buscan la conversión y el perdón. Su vida recuerda que la santidad puede florecer incluso en la infancia y que el perdón cristiano posee una fuerza capaz de transformar el corazón humano.
