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La confesion de los pecados

Confesion

Dice el catecismo que pecado mortal es una desobediencia voluntaria a la ley de Dios en materia grave, con plena advertencia y perfecto consentimiento.

Para que exista pecado mortal es preciso, pues, que se den, a la vez, estos tres elementos:
* Materia grave ( La Iglesia nos lo enseña).
* Plena advertencia.
* Perfecto consentimiento.

La gravedad del pecado mortal deriva, ante todo, de la dignidad infinita de la Persona ofendida, Dios.

El pecado mortal es una rebeldía contra Dios. Es el acto de Luzbel, que dice: «No serviré». Es la actitud del Faraón de Egipto cuando dijo: » ¿ Y quien es ese Señor que se atreve a mandarme? No le conozco y no quiero obedecerle » (Éxodo 5,2).

Se esta en pecado mortal cuando se rompen los mandamientos y no se pide perdon por el pecado cometido.

Todos los grandes santos han tenido mucha estima de la confesión frecuente. Santa Teresa de Jesús solía decir que las almas necesitan tener un buen « desaguadero » por la que se vayan todos sus pecados. Ese desaguadero es el Sacramento de la Penitencia.

* Se ha dicho en repetidas ocasiones que el milagro por excelencia del Santo Cura de Ars fue la conversión de los pecadores. Su confesionario estaba asediado a todas horas. Un testigo de su vida declaró en el proceso de canonización del santo: « En el fondo de impresionaban poco las curaciones milagrosas ». « ¡ El cuerpo es tan poca cosa ! – repetía -. Lo que de verdad le llenaba de gozo era la vuelta de los pecadores a Dios. »

Canon 1398 » una persona que realiza un aborto exitoso, incurre en la excomunión automática » (latae sententiae). Esto significa que en el mismo momento en que el aborto es consumado exitosamente, la mujer y todos los participantes son excomulgados.

El aborto se define como «el asesinato del feto, de cualquier manera o en cualquier momento, desde el momento de la concepción» (Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos, publicado en las » Actas de la Sede Apostólica » vol. 80(1988),(1818)). Esta definición aplica a cualquier significado, incluyendo drogas, es decir que la pildora anticonceptiva es un abortivo, ocultar el pecado cometido, con conocimiento de que es pecado grave, al sacerdote, invalida todas las otras absoluciones recibidas por los otros pecados cometidos, desde el momento en que se comenzó a ocultar este pecado.

Ocultar conscientemente un pecado mortal o una excomunión, significa que aún después de haber sido dada la absolución por el sacerdote, debido a la falta de honestidad de parte del penitente, el pecado no queda perdonado. La absolución no es mágica, depende del sincero arrepentimiento de todos los pecados mortales conocidos y un firme propósito de enmienda. Estos pecados deben ser nuevamente confesados, como parte integral de una buena confesión. Este no es el caso de la persona que desconocía que lo que estaba haciendo era pecar ante los ojos de Dios y de la Iglesia, de lo cual se enteró más tarde. Como no ocultó de la confesión lo que sabía que era pecado, sus previas confesiones son válidas.
Para recibir el perdón después de haber pecado no basta con decirle a Dios dentro del alma que nos pesa haberle ofendido. Pues el mismo Jesucristo dijo a los Apóstoles:

«A quienes perdonarais los pecados, les serán perdonados, y a quienes se los retuviereis, les serán retenidos» Juan 20:23

Y es claro que ningún sacerdote puede perdonar o retener los pecados e imponer la penitencia adecuada si el pecador no le da a conocer sus pecados y le muestra su arrepentimiento.
Si alguno dice que el modo de confesarse secretamente, a solas con el sacerdote, que la Iglesia observó desde el principio y sigue observando, es ajeno a la institución y mandato de Cristo, y una invención humana , sea excomulgado»
Cuando el sacerdote nos dice que recemos tres Avemarías o que demos una limosna como penitencia, con esa oración o con ese sacrificio, pagamos parte de la deuda que hemos contraído con el Señor al ofenderle. La penitencia debería ser proporcionada a nuestras faltas, pero muchas veces el sacerdote, conocedor de nuestra debilidad, nos impone una pequeña penitencia, aunque nuestras faltas no sean pequeñas, para facilitarnos su cumplimiento.

En realidad nuestros actos de penitencia nunca serían suficientes para pagar o satisfacer a Dios por nuestros pecados. Es Jesús el que ha pagado por todos ellos al sufrir en su propia carne los dolores de la Pasión y Muerte en la Cruz

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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