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Cruz de Mayo

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Reliquias de la santa cruz en Roma

“En aquel tiempo Jesús dijo a Nicodemo: Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por Él vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él”. Juan 3, 13-17

La Cruz es un símbolo radical, primordial para los católicos, el Cristo es el  símbolo universal, pero aunque durante los tres primeros siglos casi no se representó, hoy es el signo del cristiano, al persignarse y bendecir.

Constantino, antes de enfrentarse a los bárbaros el año 312, a orillas del Danubio, tuvo una visión en el cielo de una cruz que encima decía “Con esta señal vencerás”, de inmediato mandó construir una cruz que fue puesta frente a su ejército, y pintada en los escudos de los soldados, venció sin problema al ejército enemigo.

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Reliquias parroquia Santa Cruz en Jerusalen Roma, Italia.

El 3 de mayo del 326, Santa Elena (Madre de Constantino) encontró 3 cruces en una cueva del calvario, que al ser acercadas a una persona enferma la verdadera lo sano, al ser portada la Vera Cruz, procesionalmente, en la tarde de aquel día, un cortejo fúnebre topó con el piadoso y entusiasta desfile, y, deseando el obispo Macario más y más certificarse sobre el auténtico madero, mandó detenerle. Se probaron, con el que llevaban a enterrar, las tres cruces, y sólo la que ya veneraban como verdadera le resucitó.

Hay dos Adanes, el que habitó en el paraíso y El que es el redentor del género humano. Aquel fue el primero, pero Éste es mejor. Aquel fue terreno, éste celeste. Aquel hecho de barro, éste concebido por la palabra. Entonces, por instigación del diablo, Eva fue engañada; ahora, por el anuncio del ángel, María es glorificada. Entonces, por envidia de la serpiente, el hombre, que había sido creado, pereció; ahora, por misericordia del redentor, el hombre que había perecido es liberado.

Aquel, por haber trasgredido la ley, perdió el paraíso, éste, por la pasión de la Cruz, ha adquirido el mundo. Aquel sucumbió a la muerte por comer del árbol prohibido, éste, por el triunfo de la Cruz gloriosa, venció a la muerte. Aquel, al reconocer su pecado, se escondió bajo un árbol, éste, a causa de nuestros pecados, fue elevado en la Cruz. Entonces por la falta de comer del árbol prohibido, se enfrió el sol al mediodía; ahora, en la manifestación de la santa Cruz, al medio día, se esconde el sol.

Entonces, el hombre que no guardaba el precepto, fue expulsado del paraíso; ahora, el malhechor que confiesa a Cristo como Señor, es introducido en el paraíso.

“Por esto, humildemente te rogamos y suplicamos, Padre clementísimo, que por el signo admirable de la ínclita Cruz y por el admirable reino de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, nos permitas celebrar con espiritual alegría y equilibrado gozo este día, en que conmemoramos la festividad de su Cruz”.

San Agustín decía con bello simbolismo que en un mar tempestuoso, como muchas veces es nuestra propia vida, sólo aferrándonos al madero podremos alcanzar la plenitud en Cristo.

Tenemos muchos datos históricos sobre el hallazgo de la Santa cruz y su devoción, escritores eminentes como Rufino, Sozomeno, San Crisóstomo, San Ambrosio, incluso el Breviario Romano del año 388 lo conmemora, para la fiesta de este día.

Eusebio de Cesarea no ignora el suceso, aunque no lo consigne expresamente, reproduce una carta de Constantino a Macario, obispo de Jerusalén, en la que habla “del memorial de la Pasión escondido, bajo la tierra, durante muy largos años”.

“Nosotros sólo podemos gozarnos en la cruz de Nuestro Señor Jesucristo, en el cual reside nuestra resurrección y nuestra vida, y por el que hemos alcanzado la libertad y la salud después” Dice San Pablo a los gálatas.

El 3 de mayo del 630 El emperador Heraclio, depuesta la majestad de sus mantos y de su corona, con ceniza en la cabeza y sayal penitente, portaba sobre sus hombros, desde Tiberíades a Jerusalén, la misma Vera Cruz que halló Elena. En un saqueo de la Ciudad Santa fue sustraída por los infieles persas. Y ahora era devuelta al patriarca Zacarías con estos ritos impresionantes de fervor y humildad.

Muchos pueblos de España, sobre todo en Andalucía, toman una cruz (normalmente de madera) y la decoran con flores.

San Mateo en su evangelio hizo referencia a ella: “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viviendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”.

“Si alguien quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y sígame” Mt 16,24

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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