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Jesus de Nazaret

Libros sobre la vida de nuestro señor escritos por su Santidad Benedicto XVI. Prologo:

“El Jesús histórico (protestante) es un revolucionario anti romano que luchaba por derrocar a los poderes establecidos y fracasa, o el moralista benigno que todo lo aprueba y que, incomprensiblemente, termina por causar su propia ruina.

Quien lee una tras otra algunas de estas reconstrucciones puede comprobar enseguida que no son más una fotografía de sus autores y de sus propios ideales

Rudolf Schnackenburg, percibió en sus últimos años, fuertemente impresionado, el peligro que de esta situación se derivaba para la fe y, ante lo poco adecuadas que eran todas las imágenes «históricas» de Jesús.

Todo intento de conocer el pasado debe ser consciente de que no puede superar el nivel de hipótesis, ya que no podemos recuperar el pasado en el presente

La iglesia ha propuesto la «exégesis canónica», que se propone leer los diversos textos bíblicos en el conjunto de la única Escritura, haciéndolos ver así bajo una nueva luz. La Constitución sobre la divina revelación del Concilio Vaticano II había destacado claramente este aspecto como un principio fundamental de la exégesis teológica.

Para quien quiera entender la Escritura en el espíritu en que ha sido escrita debe considerar el contenido y la unidad de toda ella. El Concilio añade que se han de tener muy en cuenta también la Tradición viva de toda la Iglesia

La Escritura se configura como un proceso de la palabra que abre poco a poco sus potencialidades interiores, que de algún modo estaban ya como semillas y que sólo se abren ante el desafío de situaciones nuevas.

El Antiguo y el Nuevo Testamento están íntimamente relacionados entre sí. Ciertamente, la hermenéutica cristológica, que ve en Cristo Jesús la clave de todo el conjunto y, a partir de Él, aprende a entender la Biblia como unidad, presupone una decisión de fe y no puede surgir del mero método histórico.

Toda palabra humana de cierto peso encierra en sí un relieve mayor de lo que el autor, en su momento, podía ser consciente. Este valor añadido intrínseco de la palabra, que trasciende su instante histórico, resulta más válido todavía para las palabras que han madurado en el proceso de la historia de la fe.

El pueblo de Dios —la Iglesia— es el sujeto vivo de la Escritura; en él, las palabras de la Biblia son siempre una presencia.

Naturalmente, esto exige que este pueblo reciba de Dios su propio ser, en último término, del Cristo hecho carne, y se deje ordenar, conducir y guiar por El.

La figura y las palabras de Jesús superaban radicalmente todas las esperanzas y expectativas de la época, lo que explica su crucifixión.

Apenas veinte años después de la muerte de Jesús encontramos en el gran himno a Cristo de la Carta a los Filipenses (cf. 2, 6-11) una cristología de Jesús totalmente desarrollada:

Dios, se despojó de su rango, se hizo hombre, se humilló hasta la muerte en la cruz, y a El corresponde ser honrado por el cosmos, la adoración que Dios había anunciado en el profeta Isaías (cf. 45, 23) y que sólo El merece.

La investigación crítica se plantea con razón la pregunta: ¿Qué ha ocurrido en esos veinte años desde la crucifixión de Jesús? ¿Cómo se llegó a esta cristología?

Su grandeza residía en su origen, y la figura de Jesús hizo saltar en la práctica todas las categorías disponibles y sólo se la ha podido entender a partir del misterio de Dios (Su resurrección). Naturalmente, creer que precisamente como hombre Él es Dios, y que dio a conocer esto veladamente en las parábolas, pero cada vez de manera más inequívoca, es algo que supera las posibilidades del método histórico.

Yo sólo he intentado, más allá de la interpretación meramente histórico-crítica, aplicar los nuevos criterios metodológicos, que nos permiten hacer una interpretación propiamente teológica de la biblia, que exigen la fe, sin por ello querer ni poder en modo alguno renunciar a la seriedad histórica”. Josep Ratzinger

Jesus de Nazareth I Ratzinger

Jesús de Nazaret II Del ingreso de Jerusalén hasta la resureción – Benedicto XVI

 

La-infancia-de-Jesus-Benedicto-XVI1

El Miércoles santo Jesús no acudió al Templo. Permaneció en Betania con Lázaro y sus discípulos, en una vigilia de oración. Todo ha sido dicho dicho. La revelación de su identidad es clara, resucita muertos, es el Mesías, los sumos sacerdotes y pontífice han tomado su decisión.

Isaias incluyó los cantos del siervo sufriente, que se refieren a Cristo, desde su nacimiento hasta la Cruz y para que conste que la biblia es inspirada por Dios fueron escritos más de 700 años antes de Cristo.

“El Justo, mi Siervo, justificará a muchos y cargará con las iniquidades de ellos.
Por haberse entregado a la muerte y haber sido contado entre los pecadores, llevando sobre sí los pecados de muchos (no de todos) e intercediendo por los pecadores. Isa 53:12-13

En Jesucristo se cumplen las profecías que hablan de Él en el Antiguo Testamento, son más de 300.

Esta semana las lecturas de la misa, nos han recordado esta profecía cumplida

El Miércoles Santo es el día en que se reúne el Sanedrín con Judas Iscariote.

En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:

-«¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?»

Ellos se ajustaron con él en treinta monedas.

Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:

-«Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»

Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro:

-«¿Soy yo acaso, Señor?»

Él respondió:

-«El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay! del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido».

Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:

-«¿Soy yo acaso, Maestro?»

Él respondió:

-«Tú lo has dicho».

Mateo 26, 14-25

«Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo»

«Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba, el que compartía mi pan, me ha traicionado» Sal 41,10.

«En cuanto Judas tomó el bocado, salió. Era de noche» .

Sale para entrar en la noche, se marcha de la luz hacia la oscuridad; el «poder de las tinieblas» se ha apoderado de él. Jn 3,19; Lc 22,53.

 

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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