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Las Cruzadas, Moros en la Costa 1

 

El derecho a la Legitima defensa o Las Cruzadas, Moros en la Costa¡¡¡

Jerusalén se encuentra en los textos egipcios desde el segundo milenio a.C. en una forma que responde al semítico Urus alim, el significado primitivo de Jerusalén es “fundación de Salén”, Salén es el nombre de la ciudad en tiempos de Abrahán, cuando reinaba allí Melquisedec (Gén 14,18); otro rey de Salén lleva un nombre semejante: Adoni-sedec (Jos 10,1). El nombre hebreo de la ciudad más usado en la Biblia es Yerusalaim, con la forma Aramea de Yerusalem. En los textos griegos tenemos la forma lerusalem o lerosolyma.

“Sión del santo de Israel” (60,14). Según la mentalidad hebrea, “pertenencia del hijo”, sus habitantes son llamados los hijos o las hijas de Sión (3,16). En singular, “hija de Sión” y “virgen hija de Sión” son una personificación poética de Jerusalén. Unido al nombre Judá, Sión indica el centro político del reino hebreo del sur.

Jerusalén y el monte Moriah donde se construyó el templo, están a una altura de unos 770 m sobre el Mediterráneo y de 1.165 m sobre el mar Muerto. Se extiende por dos colinas, la colina oriental, está separada por el valle del Cedrón, del monte de los Olivos.

David arrebató a los jebuseos la ciudad fortaleza, que se consideraba inexpugnable, y le dio el nombre de Ciudad de David (2Sam 5,6-8), le habría gustado levantar un templo estable; pero el que realizó ese proyecto fue su hijo Salomón (1Re 6), que con esta finalidad ensanchó la ciudad hacia el norte, protegiéndola con un muro.

El área del templo ocupaba la cima del Moria, que en la era de los jebuseos (2Crón 3,1), era el lugar adonde se había dirigido Abrahán a sacrificar a su hijo Isaac (Gén 22,1).

Sión fue siempre el nombre de la colina del templo. El año 701 a.C. Jerusalén estuvo a punto de caer en manos del rey asirio Senaquerib (2Re 18,13-19); el rey Ezequías de Judá construyó un nuevo recinto de murallas, en las que encerró parte de la colina occidental, y ordenó excavar en la roca un acueducto para atender a las necesidades de la ciudad durante un posible asedio.

El año 587 a.C. Jerusalén fue asaltada y devastada por los ejércitos de Nabucodonosor, rey de Babilonia; las murallas fueron derribadas y la población deportada (2Re 25,1-21). Al volver a la patria gracias a un edicto promulgado el 538 a.C. por el monarca persa Ciro, conquistador de Babilonia. Los judíos fueron autorizados a levantar de nuevo las murallas, en tiempos de Nehemías (445-443 a.C.), que empleó en ello apenas cincuenta y dos días (Neh 6,15) a pesar de las dificultades y estorbos de las poblaciones vecinas (Neh 2,10).

La ciudad fue ocupada por Alejandro Magno el año 332 a.C., y a su muerte quedó primero bajo el dominio de los reyes Tolomeos de Egipto y luego de los reyes seléucidas de Siria. El 167 a.C. el rey Antíoco Epífanes, que quería obligar a los judíos a aceptar la civilización helenista, profanó el templo y desmanteló las murallas.

El año 63 a.C. el general romano Pompeyo, llamado a dirimir la controversia dinástica de los príncipes asmoneos Hircano y Aristóbulo, conquistó a Jerusalén, poniendo como rey de Palestina a Herodes el Grande (37-4 a.C.). Su padre, Antípatro, hizo construir un muro, fuera del cual se encontraba el lugar del Gólgota donde fue crucificado Jesús.

Herodes, se dedicó a enriquecer la ciudad con suntuosos edificios, y sobre todo con la grandiosa reconstrucción del templo sobre una inmensa plataforma. Los trabajos comenzaron el año 20 a.C. y terminaron después de su muerte, en el 64 d.C.

El año 66 estalló la rebelión de los judíos contra los romanos. El 70 los ejércitos de Tito conquistaron la ciudad, desmantelaron sus murallas e incendiaron el templo. El año 135 se desencadenó una nueva guerra desafortunada: el emperador Adriano destruyó sistemáticamente la ciudad santa y, para acabar con todas las veleidades de los irreductibles judíos, la reconstruyó según el modelo de las ciudades coloniales romanas, con un trazado que en sus líneas generales es el de la actual Jerusalén. Para borrar además el nombre de la ciudad, la llamó Aelia Capitolina.

A los judíos se le prohibió el acceso a la ciudad so pena de muerte, con la excepción de un día al año, el Tisha B’Av.

Constantino I, el primer emperador romano cristiano, ordenó la construcción de templos cristianos en la ciudad, incluida la Iglesia del Santo Sepulcro en 326.

Desde entonces y hasta el siglo VIII, el patriarca de Jerusalén entraba cada año en la ciudad por la “Puerta Dorada”. La puerta por la que entro Jesús el domingo de Ramos.

San Jerónimo, tradujo, por encargo del papa Dámaso I (quien reunió los primeros libros de la Biblia en el Concilio de Roma en el año 382 de la era cristiana), la Biblia del griego y del hebreo al latín. Es considerado Padre de la Iglesia, uno de los cuatro grandes Padres Latinos. La traducción al latín de la Biblia hecha por San Jerónimo, llamada la Vulgata, fue hecha en Jerusalén y Belén, donde llevaban una vida de penitencia y oración en monasterios que Jerónimo cita en sus Cartas y menciona el hábito de los judíos de ir a llorar al Muro de las lamentaciones: «Hasta este día, estos inquilinos hipócritas tienen prohibido venir a Jerusalén, ya que son los asesinos de los profetas y sobre todo del último entre ellos, el Hijo de Dios; a menos que vengan a llorar, porque se les dio permiso para lamentarse sobre las ruinas de la villa, mediante pago»,  el año 386 regresó a Belén, donde fundó una comunidad de ascetas y estudiosos y pasó sus últimos 35 años en una gruta. Dicha cueva se encuentra actualmente en el foso de la Iglesia de Santa Catalina en Belén, construyó en aquella ciudad un convento para hombres y tres para mujeres, para atender a los que llegaban de todas partes del mundo a visitar el sitio donde nació Jesús de Nazaret.

En Belén profundizó sus conocimientos de hebreo siguiendo los cursos del rabino Bar Anima y estudiando en la biblioteca de Cesárea de Palestina.

Durante el periodo de control bizantino de la ciudad, solo se permitía habitar en la ciudad a cristianos, como lo demuestran los sepulcros de este periodo que son todos cristianos, la ciudad estuvo exclusivamente habitada por cristianos mientras permaneció gobernada por Constantinopla, los cristianos se asentaron en los barrios de la colina occidental, donde se encontraba el cenáculo, corazón de la Iglesia-madre. El cenáculo se convirtió en la santa Sión, desde la cual, como dice el profeta (Is 2,3), se había difundido la nueva ley. Convirtiéndola en ciudad santa hasta el año 614, cuando el Imperio Persa – sasánida conquistó la ciudad mediante un firme asedio de 21 días, durante el reinado de Cosroes II.

Las crónicas bizantinas cuentan que los sasánidas y los judíos que luchaban con ellos masacraron a decenas de miles de cristianos en la ciudad, a otros los vendieron como esclavos, a otros, entre ellos al arzobispo de Jerusalén, San Zacarías, los desterró, el delito más devastador de Persia (como Heraclio y el Imperio Bizantino opinaron) fue el robo de la Vera Cruz, reliquia sagrada que a la vuelta a su capital, llevaron consigo como botín. El número de víctimas de la destrucción de Jerusalén fue de 90.000 ciudadanos cristianos que perecieron en el saqueo, todas las iglesias fueron quemadas y destruidas. la Santa Cruz permaneció en manos sasánidas unos quince años, hasta que Heraclio la recuperó en 629. Había servido de escabel a los pies de Cosroes quien fue asesinado por sus propios hijos. Jerusalén se convirtió así en ciudad abierta a los judíos.

Heraclio fue el considerado el “primer cruzado”.

Despues de que el emperador Heraclio recuperó las reliquias de la Vera Cruz de manos de los persas, que se las habían llevado quince años antes, el propio emperador quiso cargar una cruz, como había hecho Cristo, a través de la ciudad, con toda la pompa posible. Pero, tan pronto como el emperador, con el madero al hombro, trató de entrar a un recinto sagrado, no pudo hacerlo y quedó como paralizado incapaz de dar un paso. El patriarca Zacarías, que iba a su lado, le indicó que todo aquel esplendor imperial iba en desacuerdo con el aspecto humilde y doloroso de Cristo cuando iba cargado con la cruz por las calles de Jerusalén. Entonces, el emperador se despojó de su manto de púrpura, se quitó la corona y, con simples vestiduras, descalzo, avanzó sin dificultad seguido por todo el pueblo, hasta dejar la cruz en el sitio donde antes se veneraba, todos los enfermos de la ciudad quedaron sanos.

San Modesto, superior de un convento de Palestina, fue escogido como sucesor de Zacarías, muerto en el destierro.

San Modesto se dedicó con todas sus fuerzas a restaurar los templos poniendo atención a conservar lo original. Lo primero que reconstruyó fue el templo del Santo Sepulcro, y luego el de Getsemaní o el Huerto de los Olivos y la Casa de la Última Cena, o Cenáculo. Después siguieron centenares de otras iglesias y capillas.

Nestorio, fue un Sirio nacido en Turquía. Fue patriarca de Constantinopla acusado de herejía, por su doctrina consistente en una separación total entre la divinidad y la humanidad de Cristo. Tal doctrina fue declarada herética por el Concilio de Éfeso, que depuso a Nestorio del patriarcado en 431. Murió en los desiertos de Libia entre 440 y 451.

Bahira, o Sergio (Sergius), fue un monje sirio nestoriano, del gnosticismo maniqueo del siglo VII. Bahira, consideraba a Jesús sólo como Mesías, negando su divinidad. A la edad de 9 o 12 años Mahoma se reunió con Bahira en la ciudad de Bosra en Siria, donde le dijo que se convertiría en profeta o mesías, contra los Cristianos Bizantinos, un monje herético cuyos errores trasmitió a Mahoma. también llevo a la conversión al cristianismo hereje a Waraqa, primo de su futura mujer, Jadiya. Waraqua fue quien caso a Mahoma con Jadiya, era sacerdote de los Herejes nestorianos Maniqueos.

Las obras de Bahira formaron la base de aquellas partes del Corán que se ajustan a los principios del cristianismo, Juan de Damasco (muerto en 749), un escritor cristiano, afirma que Mahoma “habiendo encontrado el Antiguo y Nuevo Testamento, al haber conversado con un monje arriano, ideó su propia herejía” con frecuencia se identifica a Bahira con un maestro religioso secreto de Mahoma, el analfabetismo de Mahoma no implicaba que recibiera instrucción religiosa.

Según el Corán, Mahoma estaba viviendo en Meca y viajó en una especie de éxtasis guiado por el arcángel Gabriel, montado sobre el caballo El-Burak, hacia la mezquita que está en el extremo, o la punta, Sura 17 del Corán.

En este pasaje no se nombra en absoluto la ciudad de Jerusalén. Pero sí la mezquita de la punta, donde Mahoma amarró su caballo y allí lo esperaban todos los profetas. Luego, ascendió al cielo (Miraj),

La mezquita del extremo se encuentra en el cielo, donde existe una Meca celestial.

Saladino llamó a una “guerra santa” para la liberación de Jerusalen, alegando que, allí será el lugar del juicio final de los musulmanes… hasta entonces el lugar del juicio final era la sagrada Meca.

Para los chiítas, Jerusalén carece de importancia, al no ser nombrada NUNCA en el Corán, Jerusalén tampoco NUNCA fue la capital utilizada por ningún Califa, Sultán o gobernante musulmán

La Sura 17:1 cuenta el viaje hacia una mezquita lejana… Históricamente, es la mezquita de Yerana.

Al fallecer Mahoma en el año 632, los ejércitos musulmanes pasaron al control del califa Abu Bakr, que inicio las guerras de la apostasía, recordemos que islam significa sumisión. Si eres musulmán no pagas impuestos. Así que sometio Arabia, Iraq, continuó con el Imperio sasánida, y pronto amenazó al Imperio bizantino.

La conquista musulmana fue rápida dado que la población cristiana de la región practicaba en su mayoría la herejía monofisita y nestoriana, corriente combatida por el Patriarcado de Constantinopla. La población de Siria, la aramea, helena y árabe, se adaptaron al Islam, reconocen tanto la liturgia musulmana como la cristiana y practican cualquiera de ellas. Es decir, se permite la disimulación de la fe taqiyya o kitman, igual que en la Halajá o ley judía, se permite la violación de todas las leyes en caso grave, como lo enseño el rabino y teólogo Judío Maimónides. Según los principios del teólogo suní al-Ghazali, mentir para protegerse a uno mismo o a otros es permisible. Al fin y al cabo, en el islam no hay mandamientos. Solo los llamados 5 pilares del islam.

1)      Islam es sumisión, hay Un solo Ala y su profeta Mohamed. No hay sacerdotes.

2)      Rezar en árabe 5 veces al día mirando a la meca.

3)      Dar el 2.5% como limosna para purificar su fortuna -a musulmanes- el estado recolecta el azaque y lo redistribuye, es una de las partes mas hermosas de esta religión.

4)      Hacer ayuno en ramadán de día, (comida y sexo) de noche se permite todo.

5)      ir a la Meca 1 vez en la vida.

Luego que Heraclio recuperó Jerusalén en 629, 7 años después, el ejército musulmán al mando de Abu Ubaidah emprendió el asedio de la ciudad en noviembre del 636. Tras seis meses de cerco, el patriarca Sofronio capituló, en abril del 637, el califa Omar acudió a la ciudad a recibir la rendición de la plaza de manos del patriarca.

Omar llega a Jerusalén y visita la ciudad con su asesor judío Jacob el-Ajbar. Omar y Jacob suben al Monte del Templo y el judío se saca los zapatos para honrar el lugar donde estaba el templo judío. Cuando Omar lo ve lo reta… “No trates de meternos culto ajeno a nosotros… este no es un lugar sagrado”. Si Omar hubiese creído que era santo, hubiese ordenado a todos hacerlo, sin embargo, ordenó erigir una mezquita de madera en el solar donde antiguamente se alzaba el templo de Jerusalén, por entonces cubierto de escombros, ya que los cristianos no acudían al lugar desde la época de Juliano el apostata, que trató de reconstruir el templo, pero los obreros eran calcinados por bolas de fuego que surgían del suelo, o caían del cielo, aquel lugar estaba maldito. Amiano Marcelino, escribió sobre este particular:

“Juliano pretende reconstruir a un precio extravagante el que una vez fuera orgulloso templo de Jerusalén, encargando esta tarea a Alipio de Antioquía. Alipio se puso en ello con vigor, ayudado por el gobernador de la provincia; entonces unas temibles bolas de fuego estallaron cerca de las obras, y tras continuados ataques, los obreros abandonaron y no volvieron a acercarse a las obras.” Para los historiadores de la iglesia de la época, el fracaso se debió a la intervención divina. Los paganos lo atribuyen a un terremoto.

En 691 ‘Abd-al-malik reemplazó la mezquita de madera de omar con el “Domo de la Roca” (Qubbet-es-Sachra), construido por arquitectos bizantinos, que todavía se alza en medio del área del templo.

La conquista musulmana de Jerusalén afianzó el dominio árabe de Palestina.

Sofronio salvo las reliquias sagradas, incluida la Vera Cruz, y las envió a Constantinopla.

Los árabes tapiaron la “Puerta Dorada”. Temían una antigua profecía, según la cual el mesias cristiano entraría una vez en Jerusalén por esta puerta.

400 años estuvo Jerusalén en poder de los Musulmanes y judíos que vinieron con ellos, el islam impuso la aplicación rigurosa de los preceptos islámicos, que incluyen el asesinato de infieles o Cristianos, hasta el 1099 cuando la Cruzada la recuperó para Cristo.

En el año 1187, Saladino volvió a arrebatar la ciudad a los cristianos, en 1617 asaltaron sus muros turcos osmanlíes. En 1917 entró en la ciudad el ejército inglés. Y desde 1948, Israel es un país Judío en guerra contra los palestinos por la posesión de la “Ciudad Santa”.

El viaje de Arculf, un obispo franco a Tierra Santa en el siglo VII, escrito por Adamman, monje de Jonia en el 704 nos da una descripción terrible de las condiciones de los cristianos en Palestina en el primer periodo del gobierno musulmán. Al principio fueron tolerantes, con sus súbditos cristianos. San Juan Damasceno, en el año 754 d.C. desempeño importantes oficios en sus cortes.

Harun al-rashid, 786-809 envió las llaves del Santo Sepulcro a Carlomagno quien construyó un hospicio para los peregrinos latinos cerca del santuario.

Luego las revoluciones y las dinastías rivales hicieron de Siria el campo de batalla, los cristianos bajo los nuevos amos comenzaron a sufrir la opresión que eventualmente llevarían a las Cruzadas.

En 891 la secta islámica Karamita (carmatianos) entraron en Siria (903-904) y devastaron la provincia.

Los musulmanes comenzaron a ir en peregrinación a Jerusalén en vez de ir al Hijaz. La importancia religiosa que ganó de esta manera la ciudad fue el comienzo de la intolerancia hacia los cristianos. Es el resultado invariable en el Islam; entre más sagrado es un lugar para los musulmanes menos están ellos dispuestos a tolerar a los infieles en él.

La dinastía de los Fatimíes surgió en África (908). Cerca del año 967 tomaron posesión de Egipto.

Mientras tanto una guerra fronteriza con Bizancio continuaba.

En 901, en el reinado bizantino de León VI (886-911), los ejércitos habían avanzado sobre Siria tan lejos como Alepo y habían tomado un gran número de prisioneros. En 962 Nicéforo Focas con cien mil hombres llegó hasta Alepo.

En 968 y 969 los Bizantinos reconquistaron Antioquía.

Fue inevitable que los cristianos de Jerusalén trataran de ayudar a sus compatriotas a reconquistar la tierra que había sido cristiana; los musulmanes los castigaron.

En 969 el patriarca, Juan VII, fue sentenciado a muerte por mantener correspondencia traidora con los bizantinos; muchos otros cristianos sufrieron el mismo destino, y un número de iglesias fueron destruidas. Al mismo tiempo la primera ola de la gran raza turca (los seléucidas) estaba entrando a raudales sobre el imperio del califa.

En 934 un turco, Ikshid, se rebeló y sus sucesores se apoderaron de Palestina por unos años.

En 969 Muezz-li-Din-Allah, el cuarto Califa fatimí en Egipto, conquistó Jerusalén.

Un musulmán, Al-Muqaddasi, escribió una descripción de la ciudad, en esta época citado por Le Strange, “Palestina bajo los musulmanes”, 1890.

El-Hakim un Califa del Islam egipcio de la dinastía Fatimita, tirano desde desde el 996 al 1021, atormentado por su propia fe, enfurecido por el deseo de imponerla a los demás, con sus crueles edictos, persiguió a los cristianos y ordenó la destrucción de millares de iglesias, entre otras, la del Santo Sepulcro, impuso la conversión al Islam o el éxodo forzoso, se declaró Dios de los drusos.

En 1010 los edificios erigidos por san Modesto, incluyendo el santo sepulcro fueron quemados por completo. Las noticias de la destrucción, llevadas por peregrinos, ocasionaron una ola de indignación a través de Europa. Fue una de las causas del sentimiento que eventualmente provocó la Primera Cruzada.

El Emperador Constantino IX (1042-1054) logro del Califa Al-Mustansir-bi-llah (1036-1094) que permitiera la reconstrucción a un altísimo costo.

Se enviaron arquitectos bizantinos a Jerusalén. La reconstrucción fue terminada en 1048. El trabajo de Modesto fue restaurado con algunas adiciones apresuradas e imperfectas. El Santo Sepulcro permaneció en su estado hasta que los cruzados lo remplazaron con el actual grupo de edificios entre los años 1140-1149.

En 1030 mercaderes de Amalfi habían dejado de comerciar por completo con la gente de Palestina, construyeron una iglesia (santa María Latina), un monasterio Benedictino y un hospedaje para los peregrinos.

En 1077 los turcos seléucidas se convirtieron en los amos de Palestina. Desde esta época las condiciones de los cristianos se hicieron intolerables. Los turcos prohibieron los servicios cristianos, devastaron iglesias, asesinaron peregrinos. Fueron las noticias de estos abusos las que provocaron el Concilio de Clermont (1095) y trajeron a los cruzados en 1099.

Fueron muchos los excesos del islam, las monjas tenían que cortarse la nariz antes de partir a tierra santa para evitar ser secuestradas y vendidas como esclavas sexuales. Los peregrinos eran reducidos a la esclavitud y cada vez la situación se hacía más insoportable.

Surgieron ejércitos de caballeros que cobraban por llevar caravanas a tierra santa, proteger los peregrinos y mujeres y traerlos a salvo.

  1. En el año 629 los mahometanos lanzaron su primer ataque contra los territorios cristianos de Bizancio, dando lugar a la llamada Batalla de Mu’tah, que acabó con la victoria de las fuerzas cristianas.
  2. En el año 632, pocos meses antes de su muerte, Mahoma atacó a los cristianos gasánidas, del rey Al-Harith ibn Jabalah un reino árabe cristiano aliado del Imperio bizantino. En agosto de 636 este reino fue finalmente derrotado e invadido por las fuerzas musulmanas tras la Batalla de Yarmouk.
  3. En septiembre de 635 el general árabe musulmán Jalid ibn al-Walid tomó la ciudad de Damasco, cuya población era de mayoría cristiana. La ciudad ya había sido atacada por los ejércitos islámicos en abril de 634. Una contraofensiva bizantina intentó recuperar la capital siria, pero una nueva victoria musulmana en agosto de 636 la dejó en manos islámicas.
  4. En noviembre de 636 el califa Umar ibn al-Jattab sometió a asedio a Jerusalén, entonces bajo dominio cristiano bizantino. A comienzos de abril de 637 la ciudad fue tomada por los musulmanes, tras la firma de un acuerdo que permitía permanecer a los cristianos de la urbe a cambio del pago de un tributo.
  5. Entre 638 y 639 las fuerzas islámicas invadieron la Armenia bizantina. Armenia había sido, en el año 301, el primer país en convertirse oficialmente al Cristianismo.
  6. Entre 639 y 642 los musulmanes invadieron el Egipto bizantino, de mayoría cristiana. La toma de Alejandría en diciembre de 642 fue seguida de la quema de muchas iglesias, entre ellas la Iglesia de San Marcos, que entonces albergaba los restos de este Apóstol.
  7. En 640 los árabes musulmanes atacaron y saquearon la ciudad cristiana de Duin, en la Armenia persa. En un segundo ataque en 642, los musulmanes tomaron definitivamente la ciudad: 12.000 de sus habitantes fueron asesinados y 35.000 fueron esclavizados.
  8. En 645 la Armenia persa cayó definitivamente en poder musulmán. Era un territorio en su mayoría poblado por cristianos.
  9. En 651 árabes musulmanes atacaron el reino cristiano de Makuria, localizado en el sur del Egipto actual. La invasión fue rechazada y el reino cristiano firmó un tratado de paz que le obligaba pagar un tributo a los musulmanes.
  10. En 668 el primer califa islámico Omeya, Muawiya ibn Abi Sufyan, inició una ofensiva contra el Imperio cristiano bizantino, ocupando la ciudad de Calcedonia y atacando la capital, Constantinopla, en 669.
  11. Entre 674 y 678 los musulmanes iniciaron su primer asedio de Constantinopla, la capital cristiana del Imperio bizantino. Llegaron a abrir brecha en las poderosas murallas que protegían la ciudad en el Estrecho del Bósforo, pero el sitio acabó en una victoria cristiana.
  12. En 698 las fuerzas islámicas tomaron la ciudad bizantina de Cartago, bajo dominio cristiano. Los invasores arrasaron la ciudad y masacraron a sus habitantes.
  13. En el año 711 el Califato Omeya inició la invasión de la Península Ibérica, logrando someter a todos sus reinos cristianos en nueve años. Dio comienzo, a continuación, una resistencia cristiana que duraría siete siglos hasta lograr la expulsión de los invasores.
  14. Entre 717 y 718 el Califato Omeya lanzó un nuevo asedio contra Constantinopla, sufriendo una nueva derrota. La dura resistencia de los cristianos bizantinos impidió, por el momento, una invasión musulmana del este de Europa. A inicios del siglo VIII, 60 peregrinos cristianos de Amorium fueron crucificados.-Los musulmanes pedían dinero a los peregrinos, amenazándolos con saquear la Iglesia de la Resurrección si no lo daban.
  15. En 732 un ejército omeya atacó y saqueó la ciudad aquitana de Burdeos, perpetrando una brutal matanza de cristianos. La invasión islámica del resto de Francia y de la Europa central fue frenada por el rey franco Carlos Martel, abuelo de Carlomagno, en la Batalla de Poitiers en octubre de ese año, que terminó en derrota musulmana.
  16. En 830 Roma sufrió un ataque islámico. Fueron saqueadas las antiguas basílicas de San Pedro y de San Pablo, y fueron arrasados la ciudad y el monasterio de Subiaco.
  17. En 846 una nueva ofensiva islámica atacó y saqueó Roma. Saquearon nuevamente las antiguas basílicas de San Pedro y de San Pablo.Inicios del siglo IX: Las persecuciones crecen severamente, tal que muchos cristianos tienen que huir a Constantinopla u otras ciudades cristianas.
  18. En 977 el caudillo musulmán Almanzor empezó una continua serie de ataques contra los reinos cristianos de la Península Ibérica, campañas que continuó hasta su fallecimiento en 1002. En 997, en su campaña más famosa, atacó Santiago de Compostela, quemando la iglesia dedicada al Apóstol Santiago y robando sus campanas, obligando a prisioneros cristianos a transportarlas a Córdoba para usarlas como lámparas en su mezquita. Las campañas de Almanzor se caracterizaron por sus terribles matanzas de cristianos, convirtiendo en esclavos a aquellos a los que no asesinaba. En los siguientes 10 años, centenares de iglesias fueron quemadas, y gran número de cristianos se convirtieron al Islam simplemente para salvar sus vidas.
  19. En 1004, el Califa al-Hakim, ordenó la destrucción de iglesias, quema de cruces, y confiscación de propiedades de la Iglesia. En 1009 el califa Huséin al-Hakim Bi-Amrillah destruyó la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, en el marco de una persecución islámica contra los cristianos de Tierra Santa.
  20. En 1076 los turcos selyúcidas, musulmanes fundamentalistas, tomaron Jerusalén y sometieron a una dura persecución a los peregrinos cristianos que acudían a Tierra Santa, torturándolos y matándolos.

San Francisco de Asis, que fue uno de los cruzados, logro, que los franciscanos administren la basílica del santo sepulcro a perpetuidad, aunque el portal de la basílica es abierto por una familia musulmana.

La basílica está construida sobre la roca del Gólgota. Un hoyo enmarcado en plata indica el lugar donde se levantó la cruz. Bajo la cúpula de la iglesia hay una pequeña capilla de mármol con un atrio, la llamada capilla del ángel. En ella se guarda la piedra que los ángeles apartaron del sepulcro de Jesucristo. El Santo Sepulcro, conserva la piedra sobre la que reposó el cadáver del Redentor.

Jerusalén no es sólo el lugar de la pasión y de la muerte de Cristo, sino también aquél en donde anuncia que ha llegado la hora del fin de los privilegios del antiguo pueblo elegido, ya que los verdaderos adoradores preferidos por su Padre le rendirán un culto nuevo, habla del santuario de su cuerpo, que sustituirá al antiguo lugar sagrado: su humanidad será el “lugar” de la presencia y de las manifestaciones de Dios para toda la humanidad, refiriéndose al rito de la misa o transustanciación.

El Apocalipsis describe una Jerusalén “nueva”, que “baja” del cielo, que implora, junto con el Espíritu Santo (22,17-20), la venida del esposo, para que pueda transfigurarse en la ciudad nueva y eterna.

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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