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Arte Sacro

Milagrosa

Felipe Igualdad un miembro menor de la Casa de Borbón, los reyes de Francia. Partidario de la Revolución francesa y guillotinado por ésta en 1793. Fue el padre del último rey de Francia. Luis Felipe I, rey de los burgueses, derrocado en la revolución de 1848.

Había ascendido al trono en 1830, el mismo año de la primera aparición moderna de la Virgen Santísima, lo que Pío XII llamó la «era de María», periodo en el cual se aparecieron las vírgenes de La Salette, Lourdes, Fátima e infinidades más, hasta nuestros días, la virgen trae un mensaje del cielo, una advertencia sobre las consecuencias la revolución contra Dios.

La noche del 18 al 19 de julio de 1830

Catalina, que tenía un gran deseo de ver a la Virgen, se acostó aquella noche. Poco después, escuchó una voz infantil que la llamaba por su nombre. Al despertar, encontró a un niño radiante, quien le dijo:

“Ven a la capilla: la Virgen te espera”.

Catalina siguió al niño hasta la capilla. Al entrar, todas las velas estaban encendidas como si fuera misa de medianoche. Allí, el niño le dijo:

“Aquí está la Virgen”
y, transformándose en un ángel, se colocó a su lado.

Catalina vio entonces a la Virgen María sentada en una silla junto al altar.
Esta silla todavía se conserva en la capilla.

La Virgen habló largamente con ella sobre tiempos difíciles y la misión que tendría más adelante.


Segunda aparición – 27 de noviembre de 1830

En esta visión, mientras Catalina oraba, la Virgen se le apareció nuevamente, esta vez de pie, rodeada de luz, con un globo en sus manos y luego con las manos extendidas desprendiendo rayos luminosos.

A su alrededor se formó la inscripción:

“Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti”

La Virgen le pidió a Catalina:

“Haz acuñar una medalla según este modelo.
Todos los que la lleven recibirán grandes gracias”.

La virgen que se apareció en la Rue de Bac en Paris, le dictó a Santa Catalina Labouré, unas instrucciones precisas «Haz, acuñar una medalla según este modelo. Las personas que la lleven con confianza recibirán grandes gracias»

La medalla, comenzó a ser distribuida en medio de la epidemia de cólera que asoló París.

A medida que se iba distribuyendo la medalla, los milagros obtenidos por la intercesión de la Virgen de la “medalla milagrosa” se iban multiplicando. El apodo de ‘milagrosa’ le fue dado por el pueblo fiel, que veía como la medalla que estaban distribuyendo las Hijas de la Caridad operaba prodigios contra el cólera, que solo podían ser calificados como milagros.

En un colegio, durante esta gran epidemia, todas las niñas llevaban la Medalla Milagrosa excepto una, cuyos padres eran protestantes y no permitieron que la usara.

 Fue la única que murió, mientras que las demás se salvaron.

Un Barón desafió al Judío Ratisbona a portar la medalla, este aceptó la apuesta. Pocos días después entró a una iglesia pidiendo la confesión, el sacerdote al enterarse que se trataba del famoso judío, le dijo que primero debía bautizarse, para resumir la historia, se hizo sacerdote y está en proceso de canonización.

La virgen, en revelaciones privadas recomienda tomar “una medalla de mi Divino Corazón, o una medalla que lleve la Cruz Adorable. Meteréis ambas medallas en un vaso de agua; beberéis esa agua que ha sido doblemente bendecida y purificada. Una sola gota en vuestra comida bastará para eliminar, no ya la plaga, sino el flagelo de mi justicia (LA MEDALLA MILAGROSA), por si misma reúne las condiciones necesarias, daréis una gota de esta agua a las pobres almas que hayan sufrido el flagelo de enfermedades desconocidas, las que atacan al corazón, al espíritu y a la palabra.

Santa Catalina pregunta, que son esos rayos que salen de tus manos? La virgen responde

“Estos rayos son el símbolo de las gracias que María consigue para los hombres.” ¿Y las que se detienen en el aire? Pregunta

Esas son las gracias que no me piden.

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De #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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