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Dignidad de Invocar

La santa misa, es el Sacrificio, muerte y Resurrección, mística y literal de Jesucristo, el Mesías y no es un hecho inventado por el Hombre, es un mandato especifico de Nuestro señor en el cual se cumple su orden. Haced esto, en conmemoración mía.

“Si alguno dice que la Misa no es un verdadero y propio sacrificio; o, que es sólo Cristo que se nos da como alimento; sea anatema” (Denzinger, “Enchir.”, 10ma ed. 1908, n. 948) O sea que aquel que no crea y acepte esa proposición queda excomulgado, queda excluido de la Iglesia, Concilio de Trento.

Allí no se ejecutan trucos de magia o sortilegios con las manos para convertir el pan en el cuerpo de Cristo. Como creyera Simón el mago, quien pidió a san Pedro le enseñara a hacer milagros y por ello fue castigado ejemplarmente.

En la epíclesis el sacerdote invoca el espíritu santo humildemente, en presencia de la congregación.

Ya en el año 500 San Cirilo de Jerusalén la describe así: «Una vez santificados nosotros mismos por estos himnos espirituales, suplicamos a Dios amante de los hombres que envíe el Espíritu Santo sobre los dones ahí colocados para que haga del pan el cuerpo de Cristo y del vino la sangre de Cristo, pues todo lo que toca el Espíritu viene a ser santificado y transformado»

Una vez transformado en el cuerpo de Cristo se aplica el pasaje de la zarza, “El lugar en que estás, tierra santa es”, pero mas reverente, por tratarse del verdadero cuerpo, sangre, alma y divinidad, así que debemos postrarnos ante El y solo el sacerdote puede tocarlo. Como vemos en el incidente del arca, cuando alguien viendo que el arca iba a caer, puso su mano para evitarlo y a pesar de la buena intención, por no ser sacerdote, nos relata 2 de Samuel 6:7 “Pero la ira del Señor se encendió contra Uzá. Dios le hirió por su atrevimiento y murió allí mismo junto al arca”.

Por eso dice san pablo en la carta a los Romanos 10:17 “Por tanto, la fe viene de la predicación, y la predicación, a través de la palabra de Cristo”.

Este acto de predicar la palabra de Dios e invocarlo, para que efectúe el milagro, también vincula al sacerdote con la ley recibida por Moisés acerca del sacerdote. Porque hay ciertas irregularidades que impiden a un hombre ser sacerdote.

Dice levítico 21 “Si alguno de tus descendientes tiene algún defecto físico, no podrá acercarse a mi altar para presentarme las ofrendas que se queman en mi honor. No podrá ser mi sacerdote nadie que sea ciego, bizco, cojo, manco, jorobado, enano, o que esté deforme, que tenga alguna enfermedad de la piel, o que tenga los testículos aplastados.

Código de Derecho Canónico original de 1917 Canon 984

Los siguientes son irregulares por defecto:

1. Ilegítimos, ya sea la ilegitimidad pública u oculta, a no ser que hayan sido legitimados o profesados juramentos solemnes;

2. Aquellos impedidos en el cuerpo, que no pueden, por su deformidad, conducir el ministerio del altar. Para que impida el ejercicio de una orden ya recibida en forma legítima, sin embargo, se requiere que el defecto sea más grave, y los actos que pueden ejercerse correctamente no pueden ser prohibidos por este defecto;

3. Aquellos que son epilépticos, insanos, o están poseídos por el demonio; pero si el defecto surge después de la recepción de las órdenes, y se demuestra que se han liberado, el Ordinario puede permitir que sus súbditos vuelvan a ejercer las órdenes ya recibidas.

“Por ley divina, ciertos defectos corporales constituyen un obstáculo para ser ordenado (Wernz, Jus Decretalium, Tit. VII, n. 2, p. no. Gasparri, Sacra Ordinatione, vol. I, Cap. III, p. 156, n. 250).

“El defecto del cuerpo se subdivide en cuatro categorías principales: debilidad, mutilación, deformidad e incurabilidad. La categoría general de debilidad incluye la ceguera; la mudez (que está instituida por ley divina, de manera que el pontífice romano no puede dispensarla); el tartamudeo si provoca risa o escarnio; la mutilación (definida como la pérdida de un ojo, brazo, pierna, pulgar o dedo índice); la cojera (aunque no requiera el uso de bastón); la pérdida de la nariz u orejas como resultado de una amputación (a no ser que el cabello cubra la deformidad). También son irregulares los enanos, gigantes y jorobados, por razón de su deformidad.”

“Bajo la categoría de incurabilidad se incluyen; paralíticos, leprosos, sifilíticos, personas que no pueden tomar una pequeña cantidad de vino sin experimentar nauseas, homosexuales y hermafroditas.”

Canon 1040: Quedan excluidos de la recepción de las órdenes quienes estén afectados por algún impedimento, tanto perpetuo, que recibe el nombre de irregularidad, como simple.

1041  Son irregulares para recibir órdenes:

1 quien padece alguna forma de amencia u otra enfermedad psíquica por la cual, según el parecer de los peritos, queda incapacitado para desempeñar rectamente el ministerio;

2 quien haya cometido el delito de apostasía, herejía o cisma;

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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