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Hijos Santos de padres Santos

2 Maccabees 7 1-2 9-14 - Hermann Martdom of the Maccabees

Jesus funda el matrimonio indisoluble, cuando nos hace caer en cuenta que el cuerpo, es Templo del Espíritu Santo, y que estará con nosotros, como familia, hasta el fin del mundo…

El matrimonio funda la familia, porque cuando prohíbe el divorcio, prohíbe la esclavitud servil y los hijos dejan de ser una propiedad.

La familia funda la sociedad occidental que hoy está siendo destruida…

Para hacernos una idea de lo que debe ser la familia, veamos ejemplos de un mundo que quizá ya no existe. Porque las familias tenían como objetivo producir personas que se salvaran, que fueran santos, porque nada impuro llega al cielo.

El matrimonio de Basilio y Emilia, vivieron en Capadocia entre el siglo III y IV. Mantuvieron la fe durante la persecución de Galerio Máximo, y tuvieron nueve hijos, de los cuales cuatro son santos muy populares: san Basilio Magno, san Gregorio de Nisa, san Pedro de Sabaste y santa Macrina.

El matrimonio de santa Silvia con el senador Gordiano, fue un ejemplo de integridad incorruptible en la política en el siglo VI. De cuyo ejemplo se nutrió su hijo, san Gregorio Magno, que fue político de joven. Ya como Papa, salvó Roma de los bárbaros lombardos y del abandono bizantino, reorganizó la liturgia (de donde surgió el «canto gregoriano») y evangelizó la lejana Inglaterra.

Pero regresando a nuestros tiempos nos encontramos con ejemplos notables…

El matrimonio de Luigi y Maria Beltrame. Ella era maestra y él llegó a ser abogado general adjunto del Estado italiano. Tuvieron cuatro hijos: una monja, dos sacerdotes y una madre de familia. Octogenarios, todos acudieron a la beatificación de sus padres. «Entre mamá y papá se dio una especie de carrera por crecer espiritualmente», dijo su hijo, el padre trapense Paolino, que co-ofició la misa con su hermano Tarsicio, cura diocesano. Organizaban grupos de exploradores católicos entre los huérfanos y niños de la calle, producto de la guerra. Por un milagro sucedido en un joven que les rezó como pareja de esposos, fueron Beatificados, aparte de la vida abnegada que llevaron.

Los padres de santa Teresita de Lisieux, el matrimonio de Louis Martin y Zélie Guérin, tuvo nueve hijos, cuatro fallecieron en la niñez, lo que era común en aquellos tiempos. Las cinco hijas restantes se hicieron monjas. Una ya es Santa. Don Louis es el patrono de los enfermos de la cabeza.

Pero no pueden faltar los mártires, como los siete hermanos macabeos y su madre a quienes les es arrebatada la vida por el tirano Antíoco Epifanes. El primero muere confesando su lealtad a las leyes. (2 Mac 7,2-4).

El segundo muere afirmando que Dios resucitará a una vida eterna a todos los que mueren por su ley (2 Mac 7,7-9). Lo que demuestra por primera vez una afirmación tan rotunda sobre la resurrección de la carne.(Mac 7,11.14.23.29.36: 12,38-46; 14,4-6;  Dan 12,2-3).

El tercero muere de forma intrépida (2 Mac 7,12), sorprendiendo al rey y sus secuaces. El cuarto muere proclamando su propia resurrección, cosa inesperada para el rey (2 Mac 7,12-14).

El quinto, al morir, predice una suerte maldita para el rey y su familia (2 Mac 7,15-17; ver 2 Mac 9,5-29). El sexto muere confesando la doctrina de la retribución, según la cual, en esta vida, Dios premia y castiga (2 Mac 7,18).

Después de haber sido aconsejado por su madre, de permanecer firme ante las propuestas del rey Antíoco, el último de aquellos jóvenes desafía al rey, que lo hace torturar más que a los demás hermanos, muriendo valientemente y confiando en Dios (2 Mac 7,24-40).

Y finalmente, igual suerte corre su madre (2 Mac 7,41-42), dejando un ejemplo para las futuras generaciones, de heroísmo y valentía, y sellando con su propia muerte aquel valor y fe que les había infundido a sus hijos.

Dejamos para el final la muerte a manos del comunismo, tan tirano como el malvado Antíoco Epifanes o más, que asesinó cobardemente a toda una familia, compuesta por Mujeres, su delito? Creer en Dios.

En 1936 María Teresa Ferragud Roig, valenciana de 83 años, ocultaba en su casa a sus cuatro hijas monjas.

María Jesús, María Felicidad y María Verónica Masiá Ferragud eran clarisas capuchinas de Agullent. Josefa era agustina descalza.

Los “Héroes rojos” se querían llevar a las cuatro religiosas a la fuerza, Doña María Teresa dijo: «Donde van mis hijas, voy yo». Las animaba diciendo: «Hijas mías, no temáis, esto es un momento y el cielo es para siempre».

Mataron a las monjas, una a una, delante de su madre y dijeron a la anciana: «Oye, vieja, ¿tú no tienes miedo a la muerte?».

Ella contestó: «Toda mi vida he querido hacer algo por Jesucristo y ahora no me voy a volver atrás. Matadme por el mismo motivo que a ellas, por ser cristiana».

Era el 25 de octubre de 1936, fiesta de Cristo Rey.

 

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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