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El cambio de paradigma

En el libro Se socava la Iglesia, de Mary Ball de Martínez, se hacen algunas denuncias sobre como cierto Humo penetró la iglesia.

El abuelo de Eugenio Pacelli , Marcantonio, llegó a Roma en los años 1840 cuando su hermano Ernesto, miembro de la firma bancaria Rothschild, se comprometió a hacer un fuerte préstamo a los Estados Papales bajo Gregorio XVI.

Eugenio fue educado de una manera especial, pues no asistió a una escuela. Sin embargo se le otorgó un diploma del Liceo Visconti, el centro educativo más hostil a la Iglesia en Roma,  recién egresado fue puesto bajo el cuidado del Secretario de Estado de Leon XIII, el Cardenal Rampolla. Cuando el Papa León XIII falleció en 1903, en el cónclave, las votaciones favorecían al  Cardenal Rampolla; pero el emperador Franz Josef vetó la elección. Rampolla pertenecía a la Secta…

Cardenal Rampolla

Entonces el joven P. Pacelli, después de ordenarse meteóricamente, pasó a ser secretario personal del Cardenal Rampolla y su compañero constante. Cuando no viajaba, sus colegas íntimos dentro del Vaticano eran los integrantes del “equipo” Rampolla: Della Chiesa, Gasparri, Radini-Tedeschi y el joven Roncalli, toda su forma de pensar y de creer se le preparó mucho antes de que se encontrara con aquel sacerdote joven fuertemente politizado, Giovanni Montini.

En 1934, el secretario Pacelli viajó a Buenos Aires y a Estados Unidos, donde fue huésped de Franklin D. Roosevelt en Hyde Park. En Nueva York fue hospedado por Myron C. Taylor, conocido miembro de la Secta.

El jesuita francés Pierre Teilhard de Chardin causaba excitación con sus exégesis evolucionistas. A pesar de que estas fueron desechadas, no fueron condenadas por el Vaticano, sino por la propia Compañía de Jesús que le prohibió publicar obras religiosas y dictar conferencias. Sin embargo, Pacelli —ya como Papa—, presionó a los jesuitas para que le levantaran tal prohibición.

La encíclica del Papa Pacelli: Divino Afflante Spiritu. En opinión al exégeta Raymond Brown, hace posible considerar en los seminarios católicos que los primeros capítulos del Génesis no fueron históricos, que el libro de Isaías no fue un solo libro, que el evangelio de San Mateo no fue obra de un testigo ocular, que los evangelios contenían imprecisiones en sus detalles.

El padre Hans Küng escribió refiriéndose a Divino Afflante: “Esta encíclica muestra hasta qué punto la Iglesia está dispuesta a aceptar actitudes modernas en los métodos de exégesis y al mismo tiempo, su desaprobación tácita de los decretos antimodernistas del Papa Pío X. Es más, el documento proporciona un claro reconocimiento de la autoridad de los textos originales sobre cualquier traducción, antigua o moderna. Por tanto, da una disminución clara a la importancia de la Vulgata”.

«Todos los hombres honrados y todos los hombres inteligentes que son honrados reconocen que la revolución ocurrió con la publicación de la encíclica del Papa Pío XII, Mystici Corporis. Fue entonces cuando se colocaron las bases para el “nuevo tiempo” de donde saldría el Segundo Concilio Vaticano.»Virgilio Rotondi S. J.

Eugenio Pacelli, Papa Pío XII, es el pontífice que hizo más para cambiar la Iglesia; pero los conservadores lo ven como el último pilar sólido de la ortodoxia. Jamás un papa hizo tanto por los judíos. Ningún papa se esmeró por complacer a los marxistas como él, la base de su pontificado fué la solidaridad humana.

El nuevo ecumenismo se promovió en simposios, poniendo por encima de la mente y la razón, el corazón y el sentimiento.

En 1947, Pío XII constituyó una comisión para la transformación de la liturgia sagrada poniendo como secretario de la misma al padre Annibale Bugnini.

Pío XII dio permiso para la celebración de misas vespertinas reduciendo el tiempo de ayuno eucarístico a sólo tres horas

El Padre Virgilio Rotondi, miembro del grupo editorial de Civiltá Cattólica, confesó que un día quedó atónito al escuchar que el Papa Pio XII decía: “¡Reza por mí, Padre; pide que no me vaya al infierno!

Algo similar ocurrió a Pablo VI, quien al final de sus días clamó: “¡Tengo miedo de morir!”.

Solo un milagro lo hubiera hecho renunciar a la revolución…

En 1971, unos cuatro mil católicos de diversas nacionalidades pasaban la noche hincados en los escalones de la Basílica de San Pedro. Habían ido a suplicar al Papa que restituyese la Misa, los sacramentos y el catecismo. El papa se negó a escucharlos…

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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