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El entierro del Gloria termina in Coena Domini

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La Cuaresma empieza el Miércoles de Ceniza, durante los cuarenta días anteriores al Triduo Pascual, el obispo pedía a los penitentes que tuvieron que expiar faltas graves (principalmente piratería, homicidio, adulterio, hechicería y apostasía) que se alejaran del ambón y se ubicaran en el narthex o atrio, destinado a los catecúmenos y pecadores públicos, desde donde podían ingresar a la iglesia una vez que se completara la penitencia el jueves santo cuando se renueva el bautismo.

In Coena Domini, es una colección de censuras de excomunión contra los perpetradores de varias ofensas, cuya absolución le estaba reservada al Papa.

El canon décimo del Concilio de York (1195) le ordena a todos los sacerdotes publicar censuras de excomunión contra los perjuros con campana y vela encendida tres veces al año.

El Concilio de Londres (1200) ordena la publicación anual de excomunión contra los hechiceros, los perjuros, incendiarios, ladrones y los culpables de violación el jueves santo, estas son las causales de Anatema in coena Domini:

  • (I) La apostasía, la herejía y el cisma;
  • (2) Las apelaciones del Papa a un concilio general;
  • (3) La piratería en los mares del Papa;
  • (4) El saqueo de buques naufragados, y la incautación de pecios y desechos;
  • (5) La imposición de nuevos peajes e impuestos, o el incremento de los antiguos en los casos en que no era permitido por la ley o por autorización de la Santa Sede;
  • (6) La falsificación de bulas y breves apostólicos;
  • (7) El suministro de armas, municiones o material de guerra a los sarracenos, los turcos, o a otros enemigos de la cristiandad;
  • (8) La obstaculización de la exportación de alimentos y otros productos a la sede de la corte romana;
  • (9) La violencia hecha a los viajeros en su camino hacia y desde la corte romana;
  • (10) La violencia contra los cardenales;
  • (11) La violencia contra los legadosnuncios, etc.;
  • (12) La violencia hecha contra los que trataban asuntos con la corte romana;
  • (13) Las apelaciones de los eclesiásticos a las cortes seculares;
  • (14) La avocación de las causas espirituales de los tribunales eclesiásticos a los civiles;
  • (15) El sometimiento de los eclesiásticos a tribunales civiles;
  • (16) El abuso contra jueces eclesiásticos;
  • (17) La usurpación de los bienes de la Iglesia, o el embargo de la misma sin permiso de las autoridades eclesiásticas adecuadas;
  • (18) La imposición de diezmos y los impuestos sobre los eclesiásticos, sin permiso especial del Papa;
  • (19) La injerencia de jueces laicos en el capital o las causas criminales de los eclesiásticos;
  • (20) La invasión, ocupación o usurpación de cualquier parte de los Estados Pontificios.

La Cuaresma es tiempo de preparación para la Pascua o Paso del Señor. Es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Es tiempo para la conversión del corazón.

No se canta ni el Gloria ni el Aleluya; tampoco se adorna el templo con flores y el órgano y demás instrumentos callan, a no ser que sea para sostener el canto. La única excepción corresponde al cuarto domingo, tradicionalmente llamado “Laetare” o Gaudete, en el que se puede cambiar de color al rosa (mezcla entre el morado y el blanco, por la proximidad de la Pascua,); se pueden poner algunas flores y usar instrumentos, pero sigue callado el Gloria y por supuesto el Aleluya. También en las solemnidades y fiestas que coincidan —habitualmente son dos importantes: San José (19 de marzo) y la Anunciación del Señor (25 de marzo)— pueden quitarse estos signos penitenciales, empleando vestiduras blancas

♦  El color de los ornamentos es el morado para significar el luto y la penitencia que debe acompañar nuestro camino hacia la Pascua.

♦  Durante este tiempo no se recita ni se canta el Gloria y el Aleluya. Se deben destacar los cantos penitenciales y el Cordero de Dios.

♦  La aclamación al Memorial : «Por tu cruz y resurrección nos has salvado, Señor.» es la más apropiada para el Tiempo de Cuaresma.

El Directorio litúrgico-pastoral que lleva por título Canto y música en la celebración (Secretariado Nacional de Liturgia  1992) nos da las pautas que debemos seguir:

«Son tan ricos y característicos los textos de este tiempo preparatorio de la Pascua que difícilmente pueden sustituirse por otros. Lo importante es musicalizarlos debidamente o saber escoger los cantos más acertados.

  • Merecen especial atención como días clave los domingos, pero también los viernes de Cuaresma y el Miércoles de Ceniza con que se abre.
  • No se debe usar música instrumental durante las celebraciones litúrgicas —misa y oficio especialmente— si no es para sostener el canto. Se permiten el cuarto domingo (Laetare), solemnidades y fiestas.
  • El canto de entrada ha de hacer captar desde el principio de la Misa que estamos en domingo cuaresmal. El primer domingo de Cuaresma se podría empezar con las letanías de los Santos para entrar en el ejercicio cuaresmal y como signo del bautismo, pues la invocación de los santos nos evoca la que se hace en la renovación de las promesas en la Vigilia pascual.
  • En los domingos de Cuaresma no se sustituye el salmo responsorial por otros cantos penitenciales.
  • El Aleluya no se canta ni se dice en Cuaresma, incluidas solemnidades y fiestas. Al ser sustituido por una breve aclamación, se hace ver que estamos en camino hacia la Pascua en que se volverá a entonar el Aleluya.
  • Para utilidad de los fieles, en lugar del símbolo niceno-constantinopolitano, la profesión de fe se puede hacer, especialmente en el tiempo de Cuaresma y en la Cincuentena pascual, con el símbolo llamado de los apóstoles. Es más breve, pero proporcionalmente se centra más en el misterio pascual: pasión, muerte y resurrección.
  • La oración de los fieles se podría resaltar cantando la respuesta, que bien puede ser Kyrie eleison.
  • Cántese el prefacio propio de cada domingo, cuando los hay, como en el ciclo A. La tercera aclamación, “Por tu cruz y resurrección nos has salvado, Señor”, podría cantarse todos los domingos de Cuaresma como algo característico, después de la consagración.
  • La bendición solemne, propia de Cuaresma, también puede cantarse. [Con la 3ª edición del Misal, en su IGMR, se señala que es obligatorio cada domingo la Oración sobre el pueblo y luego la bendición en lugar de la posibilidad de usar la bendición solemne trimembre].
  • El canto final sería preferible omitirlo, especialmente en este tiempo, como un signo más de la austeridad cuaresmal. Si se canta, que sea especialmente breve y adecuado remitiendo siempre al itinerario pascual.
  • El Attende Domine (en latínen castellano) es típico y modélico como canto cuaresmal. El olvidarlo sería una pérdida.
  • Los cantos que enfatizan la pasión y muerte de Cristo deben usarse con casi exclusividad en la última semana, la 5ª del tiempo de Cuaresma. El prefacio I de la Pasión del Señor se dice en las ferias de esta semana».

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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