Categorías
Arte Sacro

Persecuciones Romanas

persecucic3b3n-cristianos-catacumbas1

Pedro Advierte en su primera carta:

“Tened en medio de los gentiles una conducta ejemplar a fin de que, en lo mismo que os calumnian como malhechores, a la vista de vuestras buenas obras den gloria a Dios en el día de la Visita. Sed sumisos, a causa del Señor, a toda institución humana: sea al rey, como soberano, sea a los gobernantes […]. Pues esta es la voluntad de Dios: que obrando el bien, cerréis la boca a los ignorantes insensatos. (2, 12-15; asimismo, 1, 6-7)

No adorar el emperador “divo emperator”, ni pagar el impuesto para solventar la divinidad, era un crimen y los cristianos no lo pagaban porque aceptarían con ello que existe más de un Dios.

Los cristianos eran obligados a escoger, apostasía o tortura y martirio, había tres tipos de apostatas, los lapsus eran los apostatas que renegaban de Dios, los sacrificati turificati, eran los que sacrificaban al emperador y por último los libelatici, que pagaban por un certificado de apostasía para salvarse.

Policarpo de Esmirna (c. 70 – c. 155) fue un obispo romano de la Iglesia primitiva. Considerado por la Iglesia católica como padre apostólico o conocedor en vida de algunos de los apóstoles. Fue obispo de la ciudad de Esmirna, siendo consagrado por San Juan, Policarpo, unos días antes de ser arrestado y sentenciado a la muerte

Antes del año 70 vivían dos millones y medio de judíos en Judea y bastante más de cuatro millones en la diáspora romana.

De los que vivían en Judea más de 1.200.000 fueron asesinados por los romanos según flavio josefo.

7be62104-8676-434e-9492-fa7ad2da89d7-9018-rome-Crypts-and-Catacombs-and-Dark-Heart-of-Rome-ComboSaver-Tour-01

Filón, un judío alejandrino, afirmó que en Egipto había por lo menos un millón de judíos en ese tiempo. También había una gran cantidad en la cercana Libia, en la ciudad de Cirene y sus alrededores.

“había poblaciones judías en todo el territorio de las llanuras del Tigris y el Éufrates, desde Armenia hasta el golfo Pérsico, así como hasta el mar Caspio al nordeste, y Media al este”. Según la Encyclopaedia Judaica, había 800.000 judíos o más.

los fariseos empezaron a quitar la dignidad de judío a los hijos de cristianos y a destruir las comunidades de cristianos conversos arrasando matando y quemando. En Chipre los judíos masacraron a la población siendo reprimidos después por Roma con toda severidad.

Adriano, harto de la situación, ordenó una serie de medidas muy duras como la prohibición de la circuncisión.

Por todo el Mediterráneo los judíos atacaron a los cristianos provocando de nuevo las consabidas matanzas. En 135 Severo toma Jerusalén y se terminan con los últimos reductos aislados.

3538944227_16052bd095_b

El emperador Adriano no se anduvo con contemplaciones. Romanos y no romanos pedían un escarmiento ejemplar y Adriano dictó las condiciones de la derrota. Esta vez no les dejaría ni la tierra:

El judaísmo fue prohibido en la Tierra Prometida de Israel y el pueblo judío dispersado en una diáspora que despobló Palestina. La religiosidad sacrificial desapareció, con lo que los fariseos fortalecieron aún más el control absoluto y exclusivo de la espiritualidad judía.

De los que vivían en Judea alrededor de 1.200.000 fueron asesinados por los romanos según Flavio Josefo.

Muchos creyeron en Jesús y se convirtieron ante la contundencia de la resurrección y las profecías cumplidas.

Decio y Diocleciano culparon a los cristianos por las invasiones de los godos y los desastres naturales.

Entre el año 303 y 311, la iglesia soportó persecuciones tan terribles que todo lo que ocurrió anteriormente fue olvidado.

Nunca se sabrá realmente el número de millones muertes que produjo esta especie de posesión Satánica del mundo Romano y Neopagano contra los cristianos de ayer y de hoy.

Entre 303 y 304 d.C. se emitió un edicto por el cual “Las iglesias cristianas debían ser quemadas”, “todas las copias de la Biblia debían ser quemadas; todos los cristianos fueron privados de cargos públicos y derechos civiles; y finalmente, todos, sin excepción, debían hacer sacrificios a los dioses so pena de muerte” además “que todas las provisiones en los mercados debían ser rociadas con vino del sacrificio (a los Idolos)”, los cristianos tenían que cometer apostasía o morirse de hambre, se consideraba que los cristianos odiaban a la raza humana (odium generis humani).

En las tres primeras rebeliones (66 -135 dC), mueren hasta 2,5 millones de personas: ¡el 3½ por ciento de la población del Imperio! Cerca de los dos tercios son civiles indefensos:

La élite judía, también helenizada, huye o es masacrada. El cruento sitio Romano termina con el incendio del Templo (del año 70) y la muerte de casi todos los moradores: no menos de 600.000 estima Tácito; hasta 1.100.000 personas, según el judío romanizado Flavio Josefo. Los pocos sobrevivientes mueren sin rendirse (Herodio, Macareo, Masada).

El Imperio esclaviza y deporta 100.000 judíos, arrasa a Jerusalén, cuyo templo no será reconstruido, y la condena a permanecer en ruina por 60 años.

En 116 dC, poco antes de morir Trajano, la Guerra de Kitos, segunda rebelión judía contra el Imperio (115-17), arranca con otro baño de sangre, según el historiador romano Casio Dío: exterminio de la población griega de Cirene, en el actual litoral libio (220.000 personas), seguido por el de los griegos de Salamis en Egipto (240.000), a donde ingresan los rebeldes. En ese país, la implacable represión romana lleva decenas de miles de judíos a la muerte. Para Adriano, quien asume en 117 DC, el pueblo judío rechaza la asimilación.

En 132 estalla la segunda guerra. Jerusalén, Gaza, Absalón son ocupadas, los ‘celotes’ helenizados, cristianos-judíos son masacrados.

Expulsados de Jerusalén, los rebeldes frenan el avance imperial con una política de ‘tierra arrasada’ y se refugian en Betar, aniquilida por el ejército imperial en 135, junto con otras 50 ciudades y cerca de 1.000 pueblos.

En Israel, el exterminio romano es conocido como el ‘primer Holocausto’. Judea es rebautizada Siria-Palestina y sus moradores judíos son esclavizados o exiliados por 200 años.

Aparte de las persecuciones de Nerón y Domiciano, durante el siglo I los cristianos tuvieron que enfrentarse con mayor frecuencia con la animadversión de los escribas y fariseos, rectores del judaísmo, que con las autoridades romanas.

El historiador Suetonio escritor prominente de principios del siglo II corrobora la versión

Clemente I, menciona las revueltas causadas en Roma en tiempo del emperador Claudio «por un tal Cresto», menciona en su “Vida de los doce césares” las persecuciones

Tácito, en sus Anales, habla de la persecución a los cristianos («nombre que toman de un tal Cristo.

Hubo diez grandes persecuciones romanas contra el Cristianismo, denominadas generalmente con el nombre de los emperadores que las decretaron:

catacumbasjpg-2_1024san-cimmino-1024x540

Nerón,

Domiciano, el historiador griego Dión Casio, pretor y cónsul. En el libro 67 de su Historia Romana afirma que bajo Domiciano fueron acusados y condenados «por ateísmo» (ateótes) el consul Flavio Clemente y su mujer Domitila, y con ellos muchos otros que «habían adoptado los usos judaicos».Refiriendose al cristianismo. Simeón, obispo de Jerusalén, fue crucificado a los 120 años. Flavia, hija de un senador romano, fue desterrada al Ponto; y se dictó una ley diciendo: «Que ningún cristiano, una vez traído ante un tribunal, quede exento de castigo sin que renuncie a su religión».

La acusación de ateísmo, en este siglo, es dirigida contra quien no considera divinidad suprema la majestad imperial. Domiciano, durísimo restaurador de la autoridad central, pretende el culto máximo a su persona, centro y garantía de la «civilización humana».

Es notable que un intelectual como Dión Casio llame «ateísmo» el rechazo del culto al emperador. Significa que en Roma no se admite ninguna idea de Dios que no coincida con la majestad imperial. Quien tiene una idea diversa es eliminado como gravemente peligroso para la «civilización humana».

Trajano, Entre 109 y 111 dC, Plinio el Joven fue gobernador de la provincia de Bitinia, Durante su mandato, Plinio encuentra a los cristianos, y escribe al emperador sobre ellos, refiriendole que había ordenado la ejecución de varios cristianos. Sin embargo, no estaba seguro de qué hacer con aquellos que dijeron que ya no eran cristianos, y pidió consejo a Trajano. El emperador respondió que los cristianos no deben ser buscados y que las acusaciones anónimas deben ser rechazadas como una muestra «indigna de nuestra época», y si se retractan y «adoran a nuestros dioses», deben ser liberados. Los que persistan, sin embargo, deben ser castigados. Víctima de este período es Ignacio obispo de Antioquía,. Trajano fue a Antioquía y exigió que todos sacrificaran a los dioses. Ignacio, obispo de Antioquía y pupilo del apóstol Juan, se rehusó, fue llevado a Roma como ciudadano romano, y allí martirizado al ser arrojado a los animales salvajes.

Ignacio escribió esto a Policarpo, otro discípulo de Juan, camino a Roma: “Que el fuego, la horca, los animales salvajes, los huesos quebrados, el desmembramiento, los moretones en todo el cuerpo, y los tormentos del diablo y del infierno mismo vengan sobre mí, para que pueda ganar a Cristo Jesús”. Todos los asistentes al Coliseo abrazaron su Fe.

Marco Aurelio (161-180), emperador filósofo, pasó 17 de sus 19 años de imperio guerreando. En las Memorias en que cada noche , bajo la tienda militar, anotaba algunos pensamientos «para sí mismo», se encuentra un gran desprecio hacia el cristianismo. Lo consideraba una locura, porque proponía a la gente común, ignorante, una manera de comportarse (fraternidad universal, perdón, sacrificarse por los otros sin esperar recompensa) que solo los filósofos como él podían comprender y practicar después de largas meditaciones y disciplinas.

El hecho de que los cristianos pongan la ‘salvación’ en la ‘fe’ en un hombre crucificado (como los esclavos) en Palestina (una provincia marginal) y proclamado resucitado, es una locura. El hecho de que los cristianos crean en el mensaje de este crucificado, dirigido preferentemente a los marginados y a los pobres (al ‘polvo humano’) y que predica la fraternidad universal (en una sociedad bien escalonada en forma de pirámide y considerada ‘orden natural’) es otra locura intolerable que causa fastidio , que lo trastorna todo. A los cristianos hay que eliminarlos como destructores de la civilización humana». En un escrito del 176 prohibió que sectarios fanáticos, con la introducción de cultos hasta entonces desconocidos, pusieran en peligro la religión del Estado. Toda la doctrina cristiana, para los intelectuales Romanos, es locura, como locura es la pretensión de la resurrección (es decir, del predominio de la vida sobre la muerte), la preferencia dada por Dios a los humildes, la fraternidad universal. Todo esto es irracional.

El filósofo griego Celso, en su “Discurso verdadero”, escribe: «Recogiendo a gente ignorante, que pertenece a la población más vil, los cristianos desprecian los honores y la púrpura, y llegan hasta llamarse indistintamente hermanos y hermanas…

El objeto de su veneración es un hombre castigado con el último de los suplicios, y del leño funesto de la cruz ellos hacen un altar, como conviene a depravados y criminales».

Las florecientes comunidades del Asia Menor fundadas por el apóstol Pablo fueron sometidas día y noche a robos y saqueos por parte del populacho. En Roma el filósofo Justino y un grupo de intelectuales cristianos fueron condenados a muerte. La floreciente cristiandad de Lión fue aniquilada a raíz de la acusación de ateísmo e inmoralidad. (Perecieron entre torturas refinadas también la muy joven Blandina y el quinceañero Póntico).

Grandes calamidades públicas (de las guerras a la peste) habían suscitado la convicción de que los dioses estuvieran enojados contra Roma. Cuando se constató que en las celebraciones expiatorias ordenadas por el emperador, los cristianos estaban ausentes, el furor popular buscó pretextos para arremeter contra ellos.

Esta situación siguió también en los primeros años del emperador Cómodo, hijo de Marco Aurelio.

Septimio Severo, En el 202 aparece un edicto de Septimio Severo, que conmina graves penas para quien se pase al judaísmo y a la religión cristiana. Las devastaciones más llamativas las sufrieron la célebre Escuela de Alejandría y las comunidades cristianas de Africa. De los mitos propagados por la leyenda negra hay uno muy importante que tiene que ver precisamente con la biblioteca de Alejandria. Del cual vale la pena ver un bosquejo:

Hipatia Según el mito fue una astrónoma, en realidad fue una «divina filósofa» platónica, el obispo cristiano Sinesio de Cirene es la única fuente que tenemos sobre ella, a la que llama en sus cartas «madre, hermana, maestra y benefactora». Podría ser una leyenda creada por un cristiano eremita, al que se acusa de haberla llevado a la muerte. Aunque murió dos años antes que ella.

Para Eurípides, la mujer siempre es culpable, es un botín de guerra, circula de acuerdo a la guerra, a la conquista.

Para los griegos -y Aristóteles en el libro sobre la Política, cap III, vers 1, lo explica claramente- la ciudadanía es la posibilidad de participar en el poder político; la mujer constituía, el sector social más alejado de la posibilidad de participar en él, por cuanto que, a diferencia de los metecos y los esclavos, no podía convertirse nunca en ciudadana.

Los griegos dividen las mujeres en varias categorías, Están:

las neuróticas : Medea, Fedra, Alcestis, Evadne, Electra;

Las locas: Casandra, Agave, Theonoe;

las inútiles: Ifigenia, Polixena, Macaria, Antífona;

las victimas: Alcmena, Aetra, Iocasta. Helena; y

las únicas que sirven, las madres: Hécuba, Clitemnestra, Andrómaca, Creusa, Hermione.

Pero hipatia no fue madre, fue virgen hasta el final, aunque no vivió la castidad, se especula que era lesbiana…

Nunca fue directora de la Biblioteca de Alejandría, ni ésta fue destruida por los cristianos, como quieren hacer creer los neopaganos…

La biblioteca fue incendiada por Julio César, saqueada junto con el resto de la ciudad por Aureliano en el año 273, y rematada por Diocleciano en 297.

En el año 391 fue destruido lo que quedaba del templo del Serapeo después de la destrucción por los judíos en tiempos de Trajano.

Diocleciano, para conmemorar la hazaña, puso allí su gran columna, que representaba el poder imperial del emperador Dios mas  sanguinario que ha existido, razón por la cual los cristianos derribaron la dicha columna, ya que era el símbolo de las persecuciones que sufrieron durante trescientos años y por los 300.000 cristianos que Diocleciano mató.

El paganismo siguió existiendo en Alejandría hasta que llegaron los árabes. Y el neoplatonismo siguió floreciendo, hasta que lo recuperó el renacimiento cristiano, antes que se perdiera para siempre.

Sócrates Escolástico en el siglo V, un Hereje Nestoriano al servicio del patriarca de Constantinopla Néstorio, enemigo del patriarca de Alejandría Cirilo, Inició la leyenda de Hipatia.

La atribución a Cirilo de Alejandría de la autoría del asesinato fue cosa del escritor pagano Damascio, que escribió la «Vida de Isidoro», que es una apología del paganismo durante el final del siglo V y principios del VI.

No obstante, la auténtica leyenda surge con la obra de John Toland en 1720. Éste era un irlandés, hijo ilegítimo de un sacerdote católico, que se hizo protestante y posteriormente activo militante del ateísmo en la Gran Logia de Londres. Después vino Voltaire (Un Esclavista); después, el historiador Edward Gibbon, quien, para argumentar su tesis acerca de que el cristianismo es la causa interna de la decadencia del Imperio Romano, utiliza la leyenda de Hipatia y declara a Cirilo responsable de todos los conflictos que estallaron en Alejandría en el siglo V. Todos los autores citados, y alguno más, tienen una cosa en común, pertenecen a la Secta.

Maximino el Tracio (235-238) devastó la Iglesia de Roma con la deportación a las minas de Cerdeña de los dos jefes de la comunidad cristiana, el obispo Ponciano y el presbítero Hipólito.

Propició una cacería a los cristianos que se desencadenó en Capadocia cuando se creyó ver en ellos a los culpables de un terremoto. La revuelta popular nos revela hasta qué punto los cristianos eran todavía considerados «extraños y maléficos» por la gente.

Bajo el emperador Decio (249-251) se desencadena la primera persecución sistemática contra la Iglesia, con la intención de desarraigarla definitivamente. Decio originario de Panonia, está muy apegado a las tradiciones romanas. autorizó varias comisiones itinerantes para visitar las ciudades y aldeas y supervisar la ejecución de los sacrificios y para entregar los certificados por escrito a todos los ciudadanos que las efectuasen. Los cristianos a menudo tuvieron oportunidad de evitar el castigo efectuando sacrificios públicos o quemando incienso en honor a los dioses romanos, pero si se negaban eran acusados por los romanos de impiedad. La negativa era castigada con arresto, encarcelamiento, tortura y ejecuciones. en Roma fue martirizado el obispo Fabián, y con él muchos sacerdotes y laicos. En Alejandría hubo persecución acompañada de saqueos. En Asia los mártires fueron numerosos: los obispos de Pérgamo, Antioquía, Jerusalén. El gran estudioso Orígenes fue sometido a una tortura deshumana, y sobrevivió cuatro años (reducido a una larva humana) a los suplicios.

Los cristianos huyeron a refugios en el campo, y algunos compraron sus certificados de sacrificio, denominados libelli, entre ellos según la carta 67 de Cipriano, por lo menos dos obispos españoles. La persecución, que parece herir mortalmente a la Iglesia, termina con la muerte de Decio en combate contra los godos en la llanura de Dobrugia.

san lorenzo

Valeriano (257) Inicio una improvisa, dura y cruenta persecución de los cristianos. No se trató, sin embargo, de un asunto de religión, sino de dinero. Ante la precaria situación del imperio, el consejero imperial Macriano indujo a Valeriano a remediarla secuestrando y expropiando los bienes de los cristianos acaudalados. Hubo mártires ilustres (desde el obispo Cipriano al papa Sixto II, y al diácono Lorenzo). Pero fue tan solo un robo encubierto por motivos ideológicos, que terminó con el trágico fin de Valeriano. En el 259 cayó prisionero de los persas con todo su ejército y fue obligado a una vida de esclavo, que lo llevó a la muerte. 

El emperador Aureliano el año 271 ordenó a los soldados y a los ciudadanos romanos abandonar la vasta provincia de Dacia y sus minas de oro: la defensa de esas tierras costaba ya demasiada sangre.

Puesto que no había más provincias para conquistar y explotar, toda la atención se dirigió al cristiano. Sobre él se abatieron impuestos, obligaciones, prestaciones (manutención de acueductos, canales, cloacas, caminos, edificios públicos…) cada vez más onerosos.

Literalmente ya no se sabía si se trabajaba para sobrevivir o para pagar los impuestos. En el año 284, después de una brillante carrera militar, fue aclamado emperador Diocleciano, de origen dálmata. Debido al desastre de las provincias, en lo sucesivo los impuestos serían pagados per cápita y por yugada, es decir, un tanto por cada persona y por cada pedazo de terreno cultivable.

El cobro fue confiado a una burocracia enorme que no se dejaba escapar nada haciendo imposible evadir el fisco, que castigaba de manera deshumana a quien lo hacía y que costaba muchísimo al Estado.

Los impuestos eran tan pesados que quitaban la gana de trabajar. Remedio: Se prohibió abandonar el puesto de trabajo, el pedazo de tierra que se cultivaba, el taller, el uniforme militar.

«Tuvo así inicio -escribe F. Oertel, profesor de historia antigua en la Universidad de Bonn- la feroz tentativa del Estado de exprimir la población hasta la última gota… Bajo Diocleciano se realizó un integral socialismo de Estado: terrorismo de funcionarios, fortísima limitación a la acción individual, progresiva interferencia estatal, gravosa tasación».

Diocleciano. Hacia el año 302 Galerio, pagano devoto, presionó a Diocleciano para empezar una persecución general contra los cristianos, tras consultar al oráculo de Apolo (un ángel caído). Cuatro edictos consecutivos (febrero del 303- febrero del 304) impusieron a los cristianos la destrucción de las iglesias, la confiscación de los bienes, la entrega de los libros sagrados, la tortura hasta la muerte para quien no sacrificara al emperador, es difícil determinar qué motivos pudieron inducir a Diocleciano a semejante genocidio… La persecución alcanzó su máxima intensidad en Oriente, especialmente en Siria, Egipto y Asia Menor. A Diocleciano, que abdicó en el 305, le sucedió como «Augusto» Galerio, y como «César» Maximino Daya, quien se demostró más fanático que él.

Hay historiadores que describen esta persecución como «la más grande y la última», «la más violenta», y hasta dicen que fue «nada menos que el exterminio del nombre de cristiano».

La persecución de Diocleciano, también llamada «Gran Persecución», fue la última y quizá más sangrienta persecución a los cristianos en el Imperio romano, emitió una serie de edictos que abolían los derechos legales de los cristianos y exigían a la vez que cumplieran con las prácticas religiosas tradicionales. Edictos posteriores se enfocaron en el clero y demandaban sacrificios universales, ordenando a todos los habitantes realizar sacrificios a los dioses.

Los diez mil mártires de monte Ararat fueron los soldados romanos que, dirigidos por San Acacio, se convirtieron al cristianismo y fueron crucificados en el Monte Ararat en Armenia por orden del emperador romano Diocleciano, no hay consenso si ocurrió en Nicomedia o Ararat.

Las persecuciones se ensañaron con los elementos litúrgicos, -llegando incluso a consagrar a los ángeles caídos o ídolos del panteón Romano todo el vino que se producía en los mismos viñedos, de manera que no sirviera a la transustanciación- era el pensamiento pagano introducido por los judíos entre los Romanos, sobre un libro secreto que convertía a los cristianos en ángeles u otra criatura desconocida, y la costumbre de los seguidores de un tal “cresto”, que se tomaban la sangre de un sacrificado y consumían su cuerpo, pero para hacer el sacrificio necesitaban verdadero vino y un libro secreto.

Esto los llevo, dado el grado de ignorancia suma, donde los que sabían leer eran solo los cristianos, que consultaban la biblia, los escribas judíos, y los helenizantes que eran judíos cultos que ahora eran agnóstico y los peores enemigos de los cristianos, los llevo reitero, a buscar destruir las cartas Paulinas y todo lo que hablara de Jesús no solo en el antiguo testamento, sino en los libros paganos como la república que ya habla de un “justo crucificado”.

La persecución de Juliano

Juliano el Apóstata fue el último emperador pagano del Imperio romano. Se crio en un momento en que el paganismo estaba en declive, en Roma. Al ser proclamado augusto en el año 361, Juliano de inmediato declaró su fe a los antiguos dioses romanos y buscó provocar un renacimiento pagano. Sin embargo, fue asesinado en Persia en el año 363 y su intento de restaurar el paganismo finalmente fracasó. Era hijo de un hermanastro de Constantino.

Buscando como decíamos destruir todo vestigio profético, animaron a los paganos a incendiar el tesoro más grande para el cristianismo, cuál era la biblioteca de Alejandría, donde se depositaba no solo la biblia Septuaginta, cartas de los apóstoles hasta ahora pérdidas, profecías platónicas y aristotélicas, hasta evangelios apócrifos.

Sería la iglesia primero de la mano de San Gerónimo luego con san Benito y luego los benedictinos y toda la cristiandad, quienes rescataron los tesoros quemados miserablemente, con el único objetivo que negar el hecho histórico de la encarnación del mismísimo Dios, profetizada a todas las naciones.

Este hecho es tan claro que los judíos aún esperan al mesías, los musulmanes lo mismo al que llaman el imán Mahdi, los budistas e hinduistas esperan la reencarnación de Brahaman o el Krishna, Buda etc.

Nunca sabremos las profecías que se perdieron, lo que se sabe es gracias a lo que se salvó de qumram que también creyeron haberlo destruido todo.

La biblia es fiel y que hay Miles de metros de documentos en los rollos de qumram que nos hablan de la guerra entre el bien y el mal entre la luz y las tinieblas.

El odio a San Cirilo es, porque el ha exaltado en la historia de la humanidad, la condición femenina, pues a él se debe la expresión «Theotokos», palabra griega que significa “madre de Dios”. Titulo dado a la Virgen María.

La expansión del Cristianismo

La navegación era muy intensa en todo el Mediterráneo. Algunas embarcaciones de alta mar podían llevar varios centenares de pasajeros: Hech 27,37 dice que en el barco que llevaba a Pablo viajaban 276 personas. Era muy difícil calcular el tiempo de los viajes porque dependía del capricho del viento. Así, de Ostia (el puerto de Roma) a Alejandría el viaje duraba de 8 a 9 días, la familia de San Juan tenía el negocio de las exportaciones de pescado salado a Roma que llegaba en menos de una semana.

José de Arimatea estaba en el negocio de los mármoles y los romanos eran grandes clientes de la piedra egipcia incluidas las pirámides completas y los obeliscos que viajaban por todo el mediterráneo …

Antioquía era un centro de primera importancia en esta red. Pablo parte de allí, y allí regresa en sus distintos viajes misioneros.

La Via Egnatia (que unía Roma con Bizancio) es recorrida por Pablo en el tramo Filipos – Anfípolis – Apolonia – Tesalónica. Y al llegar cautivo a Roma transitará la célebre Via Apia, pasando por Foro de Apio y Tres Tabernas.

En los caminos, cada 25 millas (la distancia que se podía llegar a recorrer a pie por día) un puesto de guardia garantizaba seguridad a los viajeros.

Los cristianos de Antioquia fueron asesinados por los judíos.

San Juan Crisóstomo alrededor del año 407, en su “Adversus Judaeos”. Advirtió a los cristianos de Antioquía que confraternizaban con “los judíos, quienes sacrifican a sus hijos e hijas a los demonios, ultrajan la naturaleza, y trastornan las leyes de parentesco… son los más miserables de entre los hombres… lascivos, rapaces, codiciosos, pérfidos bandidos, asesinos empedernidos, destructores poseídos por el diablo. Sólo saben satisfacer sus fauces, emborracharse, matarse y mutilarse unos a otros…”.

 

 

 

 

 

 

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s