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La Gracia Santificante

Asimismo a cualquiera que hablara contra el Hijo del hombre se le perdonará; pero a quien hablare contra el Espíritu Santo, despreciando su gracia, no se le perdonará ni en esta vida ni en la otra. Mat_12:32 

se entiende por gracia divina o gracia santificante un favor o don gratuito concedido por Dios para ayudar al hombre a cumplir los mandamientos, salvarse o ser santo, como también se entiende el acto de amor unilateral e inmerecido por el que Dios llama continuamente las almas hacia sí.

“La gracia es el favor, la ayuda gratuita e inmerecida que Dios nos da para responder a su llamado a ser hijos de Dios, hijos adoptivos, participantes de la naturaleza divina y de la vida eterna”. Los cristianos lo entienden como un don espontáneo de Dios a las personas – “generoso, gratuito y totalmente inesperado e inmerecido” – que toma la forma del favor divino, amor, clemencia y participación en la vida divina de Dios. Son el gran canal por el cual la gracia de su Espíritu es transmitida a las almas de los hijos de Dios, solo por gracia, en fe en la obra salvadora de Cristo y no por ningún mérito de nuestra parte, somos aceptados por Dios y recibimos el Espíritu Santo, que renueva nuestros corazones mientras nos equipa y nos llama a las buenas obras.

¿Qué es la gracia santificante?

Es un don sobrenatural, interior y permanente, que Dios nos otorga, por mediación de Jesucristo, para nuestra salvación, los sacramentos confieren la gracia que significan

Don sobrenatural: Supera la naturaleza humana

Don permanente: Mora en el alma mientras se está en gracia, sin pecado mortal

Toda alma pura exenta de pecado mortal está en gracia.

La gracia santificante es una participación de la vida divina. Esta vida divina no le es natural al hombre, le es añadida a su naturaleza. La gracia nos hace semejantes a Dios.

La gracia santificante hace el alma sea capaz de conocer a Dios como El se conoce, de amarle como el se ama, de vivir su vida divina.

La gracia santificante purifica el alma, borra los pecados mortales y la pena eterna.

La gracia santificante renueva el alma

La belleza del alma en estado de gracia participa de la infinita hermosura de Dios.

Dios nos hace partícipes de su naturaleza y de su vida propia.

…porque cualquiera que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos – el que se hallare en estado de gracia -, ése es mi hermano, ése es mi hermana, ése es mi madre.

Más inclinado hallarás a Dios a compadecerte y a excusarte que a condenarte sin piedad.

Para someternos a la voluntad del Padre debemos:

a) Cumplir lo que El nos manda: observar los mandamientos de Dios yHacer las cosas ordinarias con perfección no ordinaria.

b) Aceptar los males que Dios nos envía o que El permite. ” Antes ser gusano por la voluntad de Dios, que serafín por mi propia voluntad”.

” Trabaja como si todo dependiera de ti; al mismo tiempo ten confianza en Dios como si todo dependiera de El solo”.

Todo lo que hacemos lo realiza Cristo con y en nosotros. “No soy yo el que vivo; Cristo es quien vive en mí” (Gal 2, 20).

Somos los miembros de Cristo; luego existe la Comunión de los Santos. Así como todos los miembros de un mismo cuerpo están unidos con su cabeza única, igualmente lo están los miembros de Cristo: los justos en este mundo, las ánimas del purgatorio, los bienaventurados del cielo.

María es medianera universal en la obtención y en la distribución de las gracias divinas.

“Si alguien me ama, mi Padre le amará y vendremos a él, y estableceremos dentro de él nuestra morada”.

El alma en estado de gracia es comparable a un pesebre, a un copón, a un templo y a un cielo vivo.

¿No sabéis que el que sois el templo de Dios y que el Espíritu Santo habita en vosotros?

Si morimos en estado de gracia iremos al cielo.

“Si somos hijos de Dios, somos también herederos; herederos de Dios y coherederos de Cristo.

El cielo, según San Agustín, es: la exención de todo mal; la felicidad perfecta; la felicidad eterna.

“Nada son los sufrimientos de la vida presente comparados con la gloria que nos espera en el cielo” (2 Cor 4, 17).

“¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo, si llega a perder su ama?” (Mt 166, 26)

¿Cómo se conserva la Gracia santificante ?

Evitando el pecado mortal

Los medios principales para evitarlo son:

1. El recuerdo de la postrimerías

2. La huida de las ocasiones de pecado

3. La mortificación

4. La huida de la ociosidad

5. La oración

6. La frecuencia de los sacramentos

7. La devoción a María

8. La lucha contra las tentaciones

La Gracia santificante se propaga por medio de la oración, de la mortificación, de la palabra, del ejemplo, de la paciencia y la dulzura, y por las obras.

La gracia santificante constituye una perla que vale la vida, pasión y muerte de Cristo.

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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