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Confianza

Al alma culpable , oprimida bajo el peso de sus faltas ,Jesús decía :“Confía, hijo, tus pecados te son perdonados” .“Confianza”, decía también a la enferma abandonada que sólo de Él esperaba la cura,” tú Fe te ha salvado”.

Cuando los Apóstoles temblaban de pavor viéndole caminar en medio de la obscuridad sobre el lago de Genesaret, Él los tranquilizaba con esta expresión que les restablecía la paz: “Tened confianza, soy Yo, no temáis”. Y en la noche de la Cena, conociendo los frutos infinitos de su Sacrificio, Él profería, al partir hacia la muerte, ese grito de triunfo: “¡Confiad!¡Confiad!¡Yo he vencido al mundo!”

Las palabras del Señor “son espíritu y son vida”. “Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”. Como otrora a sus discípulos, es ahora a nosotros, a quienes nuestro Señor invita a la confianza. ¿Por qué rehusaríamos oír su voz?

El Evangelio narra que la pesca milagrosa dejó estupefacto a San Pedro. Con su impetuosidad habitual, él midió de un golpe de vista la distancia infinita que separaba la grandeza del Maestro de su propia pequeñez. Tembló de terror sagrado y prosternándose, rostro en tierra, exclamó: “Señor, apártate de mí, que soy hombre pecador”.

Jesús enseguida se aproximó al Apóstol sobrecogido de espanto: “No temas”, le dijo, y le hizo levantarse.

¡Ustedes también, Cristianos, que han recibido tantas pruebas de su amor, no teman!

Cuanto más miserables seamos, más compasión Él tiene de nuestro infortunio, más desea cumplir, junto a nosotros, su misión de Salvador. ¿Acaso no vino a la tierra sobre todo por los pecadores?

La confianza: “Es la esperanza fortalecida por sólida convicción” la confianza y la esperanza pertenecen a la misma virtud: una no es más que el florecimiento completo de la otra.

¿Qué fuerza soberana da firmeza a la esperanza, a punto de hacerla inquebrantable a los asaltos de la adversidad? ¡La Fe! La confianza es la Fe con Esperanza.

“El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el defensor de mi vida. ¿Quién me hará temblar?”

La confianza es “firme, estable y constante en grado tan eminente, que nada en el mundo puede, no digo derrumbarla, ni siquiera perturbarla”

“¿Quién es este hombre que hasta los vientos y el mar le obedecen?”. Jesús cura a los enfermos. –Muchos ciegos se le acercan a tientas; claman ante él su infortunio: “¡Hijo de David, ten compasión de nosotros!”. El Maestro les toca los ojos, y ese divino contacto los abre a la luz

“Tengo compasión de la muchedumbre –les dice- y si les envío a sus casas en ayunas desfallecerán en el camino”. Y multiplica los pocos panes que les quedaban a los discípulos.

¿Como no vamos a tener confianza en el Señor?, pero debemos orar más con la confianza puesta en Él

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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