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Arte Sacro

Corredentora

“Oh Virgen bendita, Madre de Dios, desde Vuestro trono celestial donde reináis, dirigid Vuestra mirada misericordiosa sobre mí, miserable pecador, indigno servidor Vuestro. Aunque bien sé mi propia indignidad, deseo reparar por las ofensas cometidas contra Vos por lenguas impías y blasfemas, y desde lo más profundo de mi corazón, Os alabo y exalto como a la creatura más pura, más perfecta, más santa, de entre todas las obras de las manos de Dios. Bendigo Vuestro santo Nombre, Os alabo por el exaltado privilegio de ser verdaderamente la Madre de Dios, siempre Virgen, concebida sin mancha de pecado, Corredentora de la raza humana”. Con Indulgencias del santo Oficio. San Pío X, 22 de enero de 1914

El Santo Oficio alaba la costumbre de añadir al nombre de Jesús el nombre «de su madre, Corredentora nuestra, la bienaventurada María» (Sección de Indulgencias) en el Decreto Sunt Quos amor, de 26 jun. 1913 [AAS 5 (1913) 364]

“Por la naturaleza de su obra, el Redentor debía asociar a su Madre con su obra. Por esta razón, Nosotros la invocamos bajo el título de Corredentora. Ella nos dio al Salvador, lo acompañó en la obra de redención hasta la cruz, compartiendo con Él los sufrimientos, la agonía y la muerte en los que Jesús dio cumplimiento cabal a la redención humana”. 30 de noviembre de 1933, Pio XI

“María acompañó a su divino Hijo en el más discreto silencio, ponderando todo en las profundidades de su corazón. En el calvario, permaneciendo al pie de la cruz, en la inmensidad y profundidad de su sacrificio maternal, … María, nuestra Protectora, La Corredentora, a quien ofrecemos nuestra oración con gran efusión, haga que nuestro deseo corresponda con el deseo del Redentor”. Juan Pablo II, el 31 de marzo de 1985

«Asociada por un vínculo estrecho e indisoluble a los misterios de la Encarnación y de la Redención … ; creemos que la Santísima Madre de Dios, nueva Eva, Madre de la Iglesia, continúa en el cielo su misión maternal para con los miembros de Cristo, cooperando al nacimiento y al desarrollo de la vida divina en las almas de los redimidos». (Credo de Pablo VI, n. 15)

María cooperó a nuestra redención:

l) Creyendo en las palabras del Arcángel Gabriel;

2) Consintiendo libremente en el misterio de la Encarnación;

3) Aceptando todos los sufrimientos que entrañaban, para su Hijo y para Ella, los dolores de la Cruz,

4) Porque abdicó de sus derechos de Madre;

5o) Porque inmoló a su Hijo ofreciéndolo voluntariamente por la salvación de los hombres.

De este modo – por la asociación tan íntima como misteriosa a la obra slvífica de su Hijo – puede afirmarse que Ella verdaderamente ha redimido a todos los hombres y se le puede llamar Corredentora del género humano.

María fue llamada “Corredentora” por el Papa Juan Pablo II en cinco (5) ocasiones durante su pontificado.

“Corredentora”, como ha sido usado por los papas, no significa que María es una diosa igual a Jesucristo, al igual que la identificación que hace San Pablo de todos los Cristianos como “Colaboradores de Dios” (1 Co 3:9), no significa que todos los Cristianos son dioses igual al único Dios.

 Todos los Cristianos son correctamente llamados a ser colaboradores o “corredentores” con Jesucristo (Col 1:24) en la recepción y cooperación con la gracia necesaria para la propia redención y la redención de otros –la redención personal subjetiva se hizo posible por la redención histórica objetiva o “readquisición” alcanzada por Jesucristo, el “Nuevo Adán”, el Redentor, y por María, la “Nueva Eva”, la Corredentora.

Los títulos Marianos de Corredentora y Mediadora de todas las gracias (y también el de Abogada), de ninguna manera violan la prohibición de 1 Tm 2:5 contra toda forma de mediación paralela, autónoma o rival, sino que demuestran la excepcional y única participación maternal en aquella una, perfecta y salvífica mediación de Jesucristo.

Significado etimológico esencial del término “corredentora”.

El prefijo en Latín, cum, significa “con” (y no “igual a”).

El verbo en Latín re(d)-emere significa, “re-adquirir”, y el sufijo –trix, significando “uno que hace algo”, es femenino.

El término corredentora expresa la participación activa y excepcional de María, en la actividad divina y humana, de la redención alcanzada por Jesucristo.

El rol de María como Corredentora con y supeditada a su divino Hijo, se da al pie de la Cruz, donde el sufrimiento total del corazón de la madre, es obedientemente unido a los sufrimientos del corazón del Hijo para el cumplimiento del plan de redención del Padre: “¡Mujer, ahí tienes a tu hijo! Luego dice al discípulo, ahí tienes a tu madre”. (Jn 19:27)

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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