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Santiago y el Pilar

Una noche en medio de su curso, estando el bienaventurado Santiago con los fieles cristianos sobredichos en contemplación y oraciones ocupado (y durmiendo algunos de ellos) oyó voces de ángeles que cantaban Ave María gratia plena (como quien comienza el suave invitatorio del oficio de los maytines de la Virgen gloriosa) el qual postrándose al instante de rodilla, vio a la Virgen Madre de Nuestro Señor Jesucristo que estaba entre dos coros de millares de ángeles, sobre un pilar de piedra mármol, en donde acordes acentos de la celestial milicia de los ángeles, dio fin a los maytines de la Virgen María con el verso Benedicamus Domino. El qual acabado, la bienaventurada Virgen María llamó para si muy dulcemente al bienaventurado apóstol Santiago y le dijo: he aquí hijo Diego el lugar señalado y diputado a mi honra, en el qual por tu industria en memoria mía sea mi iglesia edificada. Atiende a este Pilar que tengo por asiento, porque ciertamente mi hijo y tu maestro lo ha enviado del alto cielo, por manos de los ángeles. Junto a el asentarás el altar de la capilla en el qual lugar por mis ruegos, y reverencia, la virtud del muy Alto obrará prodigios y portentos admirables, especialmente en aquellos que en sus necesidades invocaren mi favor. Y estará el pilar en aqueste lugar hasta el fin del mundo…tiene la sobredicha capilla ocho pasos poco más o menos en ancho y diez y seis de largo, en la qual está el santo pilar a la parte alta hacia el Ebro, con el altar. Este es el relato de la primera capilla construida en España por orden de la virgen y su promesa. Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresar a Judea. Donde fue martirizado. fue decapitado, pero aún continuó su última labor apostólica al pie del cadalso cuando a modo de última voluntad pidió agua y bautizó a Josías, su ‘verdugo’ arrepentido”.

Dos de los discípulos de Santiago –Atanasio y Teodoro– robaron el cuerpo del apóstol y lo embarcaron en una nave, tripulada por ángeles. Tras una singladura de siete días la nave arribó milagrosamente a la localidad gallega hoy conocida como Padrón. Gobernaban Galicia en aquella época el rey Duyo y la “malvadísima reina Lupa” con su manifiesto anticristianismo. Atanasio y Teodoro buscaban un lugar digno para enterrar al apóstol. Este lugar fue luego abandonado y olvidado.

En el siglo IX, la noticia de que los restos de uno de los doce apóstoles se encontraban enterrados en el monte Liberum Donum se difundió velozmente y fomentó multitudinarias peregrinaciones. Con el pasar de los años, este lugar se convirtió, a lado de Roma, en uno de los principales puntos de peregrinación de los cristianos. En esa época Jerusalén estaba invadida por los musulmanes. Ya antes se menciona que este apóstol se aparece en los campos de batalla montado en un caballo blanco y empuñando una espada en la mano derecha para luchar contra los “infieles” musulmanes que habían invadido España desde el año 711.

Jacobo o Yago (que es la traducción al español del nombre hebreo de Iacob) cambia. La Iglesia primitiva lo nombra santo y se le invoca como Sant Iacob, que devino en Sant Yague o en Sant Yago.

Los Españoles que llegaron a America portaban un estandarte, de nombre Gonfalón, en una de sus caras estaban bordadas las armas del rey Carlos V y en la opuesta se veía pintado el apóstol Santiago en actitud de combate, sobre un caballo blanco, con escudo, coraza y casco de plumeros o airones, luciendo una cruz roja en el pecho y una espada en la mano derecha.

Este símbolo que fue muy importante para la expulsión de los moros de España, ahora era emblema de la conquista española de los aztecas e incas. Pero no solo fue la presencia de un estandarte, sino del Apóstol Santiago montado en su caballo blanco y empuñando su espada descendía de los cielos para ayudar a los españoles. Choy da cuenta de esto cuando cita a Fray Juan Tor quemada por su obra “Monarquía Indiana”, en la que sobre la Conquista de México se señala:

(…) se tuvo por cierto, que acabarán aquel día los castellanos, si no fuera, por lo que decían los indios, que la imagen de Nuestra Señora les echaba tierra a los ojos, y que un caballero muy grande, vestido de blanco, en un Caballo que con la Boca, Pies y Manos, hacía tanto mal, como el caballero con su espada (Lib. 4, cap. 69).

Por su parte Guamán Poma en Nueva Crónica señala lo siguiente: Sor Santiago Mayor de Galicia, apóstol de Jesucristo, en los momentos que los cristianos estaban cercados hizo otro milagro muy grande en la ciudad de Cuzco, por orden de Dios, dicen que lo vieron bajar al sol. Santiago con un trueno muy grande como rayo que cayó sobre la fortaleza de Sacsahuamán… y como cayó en tierra se espantaron los indios y dijeron que había caído illapa –trueno y rayo del cielo a favor de los cristianos… Dicen que vino encima de un caballo blanco (Cit. por Choy, 1958).

Existen más referencias de este tipo escritas por historiadores como Cieza,

Orellana y Caro de Torres y Betanzos. El inca Garcilazo de la Vega también narra sobre estas apariciones bélicas. Por la manera que está escrito podemos señalar que el Apóstol Santiago fue un símbolo victorioso de la conquista española en los territorios americanos donde era invocado por los españoles en los campos de batalla. Al respecto, Castro señala que Santiago

(…) en la conquista de México, ayuda a derrotar a Monctezuma. En el Tawantinsuyo les ayuda en la captura de Atahualpa; en el cerco del Cusco, efectuado por Manco Inca, en 1537, donde los españoles lloraban toda la noche ante el fuego devastador de los naturales, las aguas que inundaban la ciudad y la muerte segura, el apóstol aparece en el cielo montado sobre un caballo blanco blandiendo su espada y derrota a los tahuantinsuyanos. De esta suerte, Santiago Matamoros se convierte en “Santaigo Mata-indios” (Castro, 2000).

María Jesús DE ÁGREDA, en la Mística ciudad de Dios, Tercera parte, lo describe asi:

Traían los ángeles consigo prevenida una pequeña columna de mármol o jaspe, y de otra materia diferente habían formado una imagen, no grande, de la Reyna del cielo. Esta imagen traían otros ángeles con grande veneración, y todo se había prevenido aquella noche, con la potencia que estos divinos espíritus obran en las cosas que la tienen […] mandó a los santos ángeles que colocasen la columna y sobre ella la santa imagen en el mismo lugar que hoy está y así lo ejecutaron en un momento; y luego se erigió la columna y se asentó la sagrada imagen sobre ella […] sucedió este milagroso aparecimiento de María Santísima en Zaragoza, entrando el año del nacimiento de su Hijo nuestro Salvador de quarenta, la segunda noche a dos de enero […] y crean todos los que leyeren esta historia, que las antiguas dichas, y grandezas de esta Monarquía, las recibió por María Santísima y por los servicios que le hicieron en ella.

En el archivo capitular del Pilar existió un Libro de los Milagros, en la actualidad desaparecido, que fue utilizado para la descripción de algunos milagros de la Virgen referidos en la bibliografía que hará el canónigo Amada, como fue el caso de Antonio Fuertes en 1654. En el Libro primero del Registro de las Escrituras del Archivo de la Santa Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, de 1707, se señala la existencia de dos libros antiguos que recopilan los milagros,

Los relatos de milagros que han llegado a nuestros días y que fueron comenzados a recopilar en la Edad Media, o más tardíamente según su origen, fueron impresos con cierta abundancia en los siglos XVI y XVII, siendo bien conocido el influjo que la Contrarreforma produjo en esta actividad editorial. Porque se negaba por parte de estos herejes el milagro y la intercesión de la Virgen o los santos contra las posturas del catolicismo. Asi que para que no borraran la huella de los milagros se empezaron a imprimir para fortuna nuestra

En 1680 Joseph Félix Amada compiló los 23 milagros del libro de pergamino del siglo XV con otros 36 más que constaban en el fondo Milagros, en relaciones sueltas, del Archivo del Pilar.

Curaciones: sanación de enfermedades. Son muy abundantes y el Compendio recoge al menos una veintena de ellos siendo el de la reina Blanca de Navarra uno de los más famosos. En 1430 la reina enfermó y se le dio por muerta tres horas. Se le apareció la Virgen de El Pilar diciéndole que se arrimase a su pilar y le daría salud. Hizo el voto de visitar la capilla y le acompañaron su hijo el príncipe, las infantas, los obispos de Tiro y Pamplona y caballeros en un numeroso séquito. Estuvo varios días de vigilia y ofreció varias misas y preciosos dones. (M, 20)31. Otros milagros se realizan a personas de distinta procedencia social, edad y sexo y abarcan desde la curación de la vista a un ciego (M, 12) y a Felipe Cristóbal Fernández (M, 50), devolver el habla a Pedro Capdevila que la había perdido por 40 horas (M, 42), curar a Joseph Fernández, tullido de manos (M, 56), a un hombre que cayó rompiéndose varias costillas (M, 11), devolvió a la vida a una doncella muerta (M, 9), curó también al hijo de Alonso de Aragón, conde de Ribagorza (M, 28), a un niño de Belchite en 1460 (M, 45) y otros similares. Como el milagro de Calanda, el relato nos lleva  a la restitución de una pierna en 1640 a un joven calandino, Miguel Pellicer, cortada, según el proceso, dos años atrás en el hospital de Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza, tras haberle pasado por encima de la pierna un carro en el reino de Valencia. Este Miguel Pellicer había nacido en Calanda el 25 de marzo de 1617 y se trasladó a Castellón donde tuvo, a finales de julio de 1637 el accidente, fracturándose la tibia. Quiso marchar a Zaragoza al hospital de Nuestra Señora de Gracia donde, según el expediente del milagro, le fue amputada la pierna, gangrenada, cuatro dedos por debajo de la rodilla y enterrada en el cementerio del hospital. Pidió limosna a las puertas del templo del Pilar, hasta que decidió volver a su pueblo natal. Estando en Calanda en casa de sus padres el joven tuvo que ceder la habitación donde dormía a un soldado del frente de Cataluña. Una noche, la del 29 de marzo de 1640, su madre se levantó y vio que tenía ambas piernas, lo que en seguida se pensó que era un milagro, atribuido a la virgen del Pilar. Confesó que se untaba con el aceite de las lámparas y lo hizo a petición de la virgen que se le había aparecido en sueños.

Redención y liberación de cautivos. Es el caso de los hermanos Martín y Sancho Fernández, de Medina, acusados de un delito que no habían cometido y condenados a muerte fueron liberados por la intercesión de la Virgen y dejaron los grilletes en la capilla (M, 7). Este aparece en las primeras recopilaciones junto con el realizado a un hijo de una devota del Pilar cuando fue hecho prisionero por los musulmanes de Alcañiz, recién reconquistada Zaragoza. Liberado por la Virgen, cuando iban a alcanzarlos, lo cubrió con su manto y desaparecieron a ojos de sus perseguidores. También dejó sus cadenas de prisionero en la capilla (M, 4). Ambos están pintados en las sargas citadas de 1490. También lo fueron un zaragozano del castillo de Palma (M, 6) o Diego Romero de Tetuán en 1654 (M, 54).

32  Tomás DOMINGO y Esther CASORRÁN, El milagro de Calanda y otros favores extraordinarios…, op. cit.,(…)

33  Relación embiada por el excelentísimo señor don Fernando Carrillo, marqués de Villafiel y capitán (…)

14– Salvamento: calamidades en tierra y mar. Junto a las curaciones son los más numerosos. Dos de los más famosos, por estar también pintados en las sargas citadas del maestro de Luesia, son los referidos a sendos niños, uno arrebatado por un lobo a un matrimonio de Bigorre (Francia) y otro salvado de su caída al mar en la travesía de Palma a la península. El primero, el llamado milagro del niño y el lobo figuraba en el Libro de los milagros, por tanto redactado en la segunda mitad del siglo XV, aunque fuera anterior la fecha32. Un matrimonio del condado de Bigorre le pide a la Virgen tener descendencia. Nacido un hijo, mientras su madre realizaba las tareas domésticas, un lobo cogió al niño en sus fauces y se lo llevó al bosque. Invocada la Virgen, esta lo liberó y la madre se encontró en el camino del bosque a una señora con su hijo en el regazo. Agradecida le invitó a su casa pero cuando llegaron desapareció, entendiendo que había sido la Virgen la que había salvado a su hijo (M, 2). En el caso del milagro del niño caído al mar, la relación dice que un rico matrimonio mallorquín se encomendó a santa María del Pilar para tener descendencia. Estos, en agradecimiento por el nacimiento del hijo, emprendieron un viaje, a los cinco años, para ofrecer a su hijo en la santa capilla. El niño andaba por cubierta del barco y cayó al mar. Siguieron su camino hasta Zaragoza para cumplir la promesa de dar gracias. Cuando llegaron al Pilar el niño estaba en las gradas y contestó a sus padres que había sido la virgen la que le había llevado hasta allí. Como limosna ofrecieron una barca de plata de treinta marcos de peso (M, 3). También hay salvamento de personas de fenómenos naturales (de rayos, riadas, tormentas…) (M, 27) o de acciones injustas (acusaciones falsas, condenas…) (M, 8 y 19). Hay muchos coincidentes con otros santuarios: como los de caídas a pozos… (M, 17, 21, 22 y 53) y pueden verse en la recopilación citada de Crémoux del monasterio de Guadalupe. Intercede en momentos políticos, salvando siempre a buenos devotos; es el ejemplo que cita del atentado en 1492 en Barcelona contra el rey Fernando II quien recibió una cuchillada en el cuello (M, 25) o la protección de un soldado en la batalla de Lepanto (M, 30) o a la Armada española en 1679 (M, 59); milagro este que tuvo su pliego suelto33.

15– Prodigios. Posterior al Compendio es el llamado portento o milagro de la centella (5-9-1798). Como ya hemos dicho, durante el rezo del Rosario, una centella entra en el templo rebotando en varias columnas y, ni los efectos eléctricos ni los gases, producen daño en los orantes gracias a la intervención de la Virgen. Prodigios son considerados el que una pintura de la imagen de la Virgen del Pilar no se hunda en el Ebro (M, 35) o que no pueda rasgarse en Embún (M, 36) o evite inundaciones en el comienzo de la fábrica del nuevo templo en 1681 (M, 55).

34  Grabado de mediados del siglo XIX en el que la Virgen aparece en el boquete de una muralla produci (…)

35 Vid. Nota 18.

16– Apariciones posteriores de la Virgen. El más famoso milagro de la Virgen fue su aparición en un portillo de la muralla de Zaragoza cuando los musulmanes atacaban nuevamente la ciudad, conquistada por los cristianos dirigidos por el rey Alfonso I en 1118. Las relaciones de milagros la identifican con la del Pilar, pero la imagen es distinta34. La Virgen vuelve a aparecerse a las tropas aragonesas en la llamada batalla de las Eras (16 de mayo de 1808). Tras la marcha de Palafox a Belchite, en la retaguardia, los zaragozanos plantan batalla a las tropas imperiales francesas en las afueras de la ciudad. Según un grabado la Virgen se apareció rodeada de ángeles y sobre nubes, lo que hizo que rindieran las armas35. En dicho grabado se aprecia cómo un muchacho presenta el águila imperial a Palafox (derecha de la composición), cuando éste no participó; era la propaganda providencialista de la que se rodeó Palafox la que generó este y otros grabados similares para alentar a las tropas y animar a los zaragozanos al identificar la lucha contra el francés con los deseos milagrosos del Pilar. La aparición de la Virgen del Pilar en la batalla de las Eras de Zaragoza (1808) inicia el sentimiento identitario del Pilar con los Sitios, la propaganda antifrancesa y el inicio del patriotismo baturro. Son estos los que podemos llamar milagros “políticos”, o más bien, el uso político de los milagros; en donde se aprecia cómo vírgenes y santos tienen especial predilección por unas tierras, ciudades o reinos determinados, desplegando su protección, su ayuda sobrenatural a luchas y guerras de defensa de un territorio: es el caso del siglo XII con la Virgen del Portillo (como se ha dicho no es la imagen del Pilar pero los Compendios lo vinculan), lo será también en el llamado milagro de Calanda por su utilización por la Monarquía española con Felipe IV a la cabeza o lo son las múltiples manifestaciones en torno a la guerra de la Independencia.

Aun hay diferencias sobre si es la columna de la flagelación o si fue la que estuvo atado Jesus en casa de Caifás.

la Virgen dejó una imagen para ser colocada sobre el pilar en que se le apareció al apóstol y esta imagen es milagrosa, en primer lugar, porque la dejó la propia Virgen, después porque se muestra incorruptible la madera según se percibe al tacto (pasados más de 1600 años) y el polvo no se posa en el rostro de la imagen.

La talla de la Virgen del Pilar ha estado también en el centro de las polémicas por considerar un amplio sector que fue “prenda dexada sobre la columna por la misma Virgen” y que fueron los ángeles sus artífices, esta ofrenda mariana es considerada un milagro; uno más dentro del mayor que fue la propia Aparición.

Santiago el mayor, apóstol y discípulo de Jesús, fue quien recibió la visita de la virgen En España el culto a Santiago apóstol fue intenso durante la Edad Media, época en que fueron descubiertos sus restos en Compostela. En ese lugar se levanta un gran santuario. Durante la época de la reconquista española fue conocido como Santiago Matamoros, pues se apareció en medio de las batallas paraapoyar a los cristianos en las guerras que tenían perdidas y en su caballo blanco mataba a los musulmanes que invadieron la península ibérica durante un milenio.

La idea de «Santiago Mataindios» llegó a América durante la época de la conquista europea. Se dice que Santiago vino para matar a los infieles (quienes no profesan la fe verdadera).

En el Perú se menciona el milagro de la aparición del apóstol Santiago para ayudar a los españoles en sus guerras contra los indígenas. Jesucristo llamó a Santiago: «hijo del trueno» (Boanerges). Santiago  se apareció durante el sitio de la ciudad del Cusco.

En la actualidad la fiesta de Santiago se celebra en varias regiones del Perú.

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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