Categorías
Arte Sacro

Semblanza de Benito

Benedicto XVI Muere el 31 de diciembre, día de san Silvestre, 33 Obispo de Roma y víspera de la Solemnidad de la Santísima Madre de Dios, reina de los Ángeles.

Es enterrado un de 5 enero, Víspera de la Epifanía del Señor.

Hemos pasado de la muerte a la vida dicen las lecturas, en la Misa de la vigilia. Que recuerdan al Ángel. “Aparécese por 3 vez el ángel a José y le dice que regrese a palestina pues herodes acaba de morir en medio de los tormentos mas atroces, que reserva el cielo a los perseguidores. Viendo comido por los gusanos sus podridos miembros, que se caen a pedazos, su hijo Arquelao al posesionarse al trono hace morir a 3000 de sus súbditos”.

El evangelio nos recuerda este día A Natanael, de quien Cristo dijo, “ahí tenéis un israelita de Verdad” y cuando Natanael le pregunta de donde lo Conoce…

Jesús le responde, Cuando estabas bajo la Higuera te Vi,

No sabemos que sucedió bajo la higuera, pero Natanael cae a sus pies y declara, Tu eres el hijo de Dios. A lo que Cristo responde, veras cosas mayores.

“En verdad os digo que veréis el cielo abierto y a los Angeles de Dios subir y Bajar”.

Esta lectura en un tiempo escatologico como el que vivimos nos debe mover; este mes veremos pasar un cometa muy cerca de la tierra… que hace 1 mes nadie sabía que existía.

En torno a la solemnidad de la Epifanía, se han desarrollado muchas tradiciones y expresiones. Entre estas se pueden recordar:

– el solemne anuncio de la Pascua y la orientación de todas las fiestas hacia la mayor de las solemnidades cristianas;

– el intercambio de «regalos de Reyes»; una costumbre que tiene sus raíces en el episodio evangélico de los dones ofrecidos por los Magos al niño Jesús (cfr. Mt 2,11), y en un sentido más radical, en el don que Dios Padre ha concedido a la humanidad con el nacimiento entre nosotros del Enmanuel (cfr. Is 7,14; 9,6; Mt 1,23).

Es decir es tiempo de recibir regalos y el mayor es el paso de la muerte a la Vida o Pascua que vivimos en estos tiempos. «Siempre di gracias de que mi vida estuviera ligada a la celebración de la Pascua», decía Joseph Ratzinger.

De Benedicto XVI se dijo que es «un conservador en el sentido más profundo de la palabra, es decir, alguien que cree que la tradición refleja verdades importantes y debe ser respetada».

En su época al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, algunos de los sobrenombres con que lo apodaron reflejan su férreo compromiso con la ortodoxia: se lo conocía como el «rottweiler de Dios» o el «Panzer cardenal».

Cuando renunció a su papado, L’Osservatore Romano -el diario del Vaticano- lo despidió como un «pastor rodeado de lobos».

Hablaba en alemán, inglés, italiano, francés y español. También dominaba el portugués y latín.

Era hijo de Jose y Maria, Joseph Ratzinger, su padre, era un agente de policía, su madre Maria Rieger, era ama de casa, y sus hermanos Georg y María. Su hermano era también sacerdote.

Como todos los alemanes el joven Ratzinger, de 16 años, tuvo que pertenecer obligatoriamente entre 1943 y 1944 al Hitlerjugend, las famosas «juventudes hitlerianas» del Partido Nacionalsocialista. Ratzinger fue capturado en 1945, y estuvo preso.

«Algo ocurrió durante la sacramentación sacerdotal, (ambos hermanos fueron ordenados en 1951) lo que para mí fue una señal. Un ave entró volando a la catedral, se posó sobre el altar y comenzó a cantar. No soy supersticioso, pero de algún modo, eso significó que las cosas debían ser de esa manera».

Fue un asesor del arzobispo de Colonia, Josef Frings, un reformista que asistió el Concilio Vaticano II de 1962, en el que la Iglesia católica reformuló sus definiciones.

Pero luego, cuando Ratzinger dio clases en la Universidad de Tubingen, se enfrentó al espíritu juvenil de la época, que clamaba por cambios sociales profundos. «Para él, el marxismo y el liberalismo penetraban la pureza y la concepción de los dogmas en la fe católica», de hecho en su testamento escribe “con la sucesión de las diferentes generaciones, he visto derrumbarse tesis que parecían inamovibles y resultar meras hipótesis: la generación liberal (Harnack, Jülicher, etc.), la generación existencialista (Bultmann, etc.), la generación marxista. He visto y veo cómo de la confusión de hipótesis ha caído y vuelve a surgir lo razonable de la fe. Jesucristo es el camino, la verdad y la vida”.

«A partir de 1968 Joseph Ratzinger confiesa haber visto a sus compañeros sacerdotes o seminaristas enlodarse del mundo y dio un giro conservador y se convirtió no solamente en un antiprogresista, sino en un persona que defendía el dogma y la religión de manera muy ortodoxa, muy fuerte».

Fue nombrado arzobispo de Múnich y Frisinga en 1977, y después cardenal, el más alto título que puede conceder un Papa a uno de sus siervos.

Juan Pablo II lo llamó 5 años después a Roma para asumir la prefectura de la Congregación para la Doctrina de la Fe, encargada de vigilar la ortodoxia del catolicismo (lo que antes se llamaba la Santa Inquisición).

Un teólogo que personificaba la Iglesia más tradicional se convirtió en el contrapeso que el Papa requería ante posturas como las de la teología de la liberación, o el modernismo de la Compañía de Jesús. Contra el Modernismo y el comunismo que algunos infiltrados estaban propagando por el mundo a través de la Iglesia, fundando grupos guerrilleros por todo el mundo. «Gran parte de la crisis del catolicismo en América Latina se debe a esta postura del llamado cristo de los pobres, un “cristo histórico comunista” cuya figura se regó como pólvora por América latina, con la teología de la liberación». Desde Castro en Cuba apoyado por el obispo que lo sacó de la cárcel hasta obispos y curas que tomaron las armas, algunos de los cuales fueron dados de baja mientras asesinaban policías como fue el caso de alguno en Colombia.

En 2005, el cónclave para elegir al sucesor de San Pedro fue rápido. El 19 de abril de aquel año Ratzinger, de 78 años, asumió el liderazgo de más de 1.300 millones de católicos como Benedicto XVI.

Inmediatamente separó a unos 400 sacerdotes de la Iglesia, lo que no le perdono la secta eclesiástica y el llamado «lobby gay» de la curia, quienes minaron su misión papal.

Algunos percances como el de la copa de vino o la muerte de su mucama trágicamente atropellada, lo llevaron a una renuncia que la historia no había visto en más de 600 años.

Pero Ratzinger seguía vivo, y escribió un libro junto al cardenal guineano Robert Sarah en defensa del celibato, en el momento en que Francisco consideraba levantarlo. De hecho, el sínodo de la sinodalidad ya habla de sacerdotisas y otras “novedades”, lo que volvió a frenar al famoso lobby.

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s