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Excomulgado

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El 17 de abril de 1521, en la ciudad alemana de Worms, Martin Lutero compareció ante el emperador Carlos V en la asamblea de los príncipes del Sacro Imperio Romano. El Papa León X le había excomulgado hacía meses, pero Lutero no se retractó de las herejías que había dicho contra Dios, la virgen, los santos y la Iglesia católica.

El emperador ratifico la excomunión y años mas tarde en su lecho de muerte diría:

“Mucho erré en no matar a Lutero, y si bien lo dejé por no quebrantar el salvoconducto y palabra que le tenía dada, pensando de remediar por otra vía aquella herejía, erré, porque yo no era obligado a guardarle la palabra, por ser la culpa de hereje contra otro mayor Señor, que era Dios, y así yo no le había ni debía guardar palabra, sino vengar la injuria hecha a Dios.” 
Carlos I de España (emperador Carlos V), Monasterio de Yuste

La frase mas famosa de lutero fue: “Sé pecador y peca fuertemente, pero cree con más fuerza … Durante la vida debemos pecar”.

“Ciertamente Dios es muy grande y poderoso, bueno y misericordioso…, y estúpido”

Liberó su sexualidad del estigma del pecado, convivio con una monja y tuvo varios hijos con ella.

«Nos dijo que, cuando estaba prisionero, el diablo lo había malvadamente atormentado y que había reído de todo corazón cuando él (Lutero) tomó en su mano un cuchillo, diciéndole: “¡Ve adelante! ¡Suicídate!” (…). Esto me ha ocurrido muy a menudo, tanto como para ponerme en la mano un cuchillo… que¡¡ pensamientos malvados me venían a la mente de tal modo, de manera de no poder ya rezar» (“Charlas de sobremesa”) donde se reporta, entre otras, una de sus conversaciones con el pastor Güben, Leonhard Beyer, ocurrida en el año 1551

“Yo no tengo mejor remedio que la ira. Pues si quiero escribir, rezar y hablar bien, entonces debo estar airado; entonces se refresca toda mi sangre, mi entendimiento es agudizado, y todas la impugnaciones ceden.”

(Conversaciones de sobremesa, Luther Deutsch, pg 357)

A Zwinglio le escribe espantado: «Le asusta a uno ver cómo donde en un tiempo todo era tranquilidad e imperaba la paz, ahora hay dondequiera sectas y facciones: una abominación que inspira lástima […] Me veo obligado a confesarlo: mi doctrina ha producido muchos escándalos. Sí; no lo puedo negar; estas cosas frecuentemente me aterran». Y aún preveía desastres mayores. Un día le confiaba a su amigo Melanchton: «¿Cuántos maestros distintos surgirán en el siglo próximo? La confusión llegará al colmo».

Sobre los campesinos catolicos escribe:

“Nada más venenoso, dañino y demoníaco que esta gente, que sólo impulsan actividades satánicas”, “que sirven al demonio bajo la apariencia de Evangelio”, “de ahí que se merezcan una y mil veces la muerte corporal y espiritual, “son peones del demonio” y “conforman una federación satánica de maldad y perdición”.

“Hay que huir de ellos como del mismo demonio”.

insta a los Príncipes alemanes, a aniquilarlos:

 “Quien puede y quiere ahogar a un rebelde hace bien en ejecutarlo, puesto que ante un rebelde público toda persona es dos cosas: juez y verdugo. Igual que pasa con un fuego, que el mejor es quien primero lo sofoca… De igual manera aquí, quien pueda debe destruir, ahorcar y asesinar, en secreto o en público… Como ocurre quien se ve obligado a matar un perro rabioso… Un cristiano piadoso debiera sufrir cien veces la muerte, si fuera menester, antes de aceptar lo más mínimo en el tema de los campesinos”.

estos campesinos católicos eran un problema para los protestantes así que escribió otro sermón:

“Los predicadores son los mayores criminales, ya que exhortan a la autoridad a que, en función de su cargo, castiguen a los impíos malvados. Yo, Martín Lutero, he matado a todos los campesinos rebeldes, pues he llamado a matarlos; que toda su sangre caiga sobre mis hombros. Pero yo la remito a nuestro señor Dios, que me ha ordenado transmitir este mandato suyo”.

En el ya citado escrito Contra las bandas de campesinos saqueadoras, insiste:

“Así la autoridad debe actuar con tranquilidad y consuelo y asesinar con buena conciencia mientras le quede un soplo de vida. Ésta es su ventaja, que los campesinos tienen mala conciencia y hacen cosas injustas y serán asesinados por ello, y serán presa eterna del demonio en cuerpo y alma. Pero la autoridad, que tiene buena conciencia y hace cosas justas, puede dirigirse a Dios con toda la seguridad de su corazón y decirle: Mira, Dios mío, me nombraste príncipe e colocaste como Señor, no puedo dudar de que me has encomendado blandir la espada sobre los malhechores (Rom 13, 4). Es tu palabra, no cabe mentira; debo cumplir mi función sin vacilar, de lo contrario pierdo tu gracia; es también evidente que estos campesinos se han hecho acreedores a la muerte con reiteración ante ti y ante el pueblo, me has mandado castigarles… Y yo quiero castigarles y matarles mientras me quede un soplo de vida, tú lo juzgarás y lo encontrarás justo”.

“¡Peca con arrojo, pero cree con mayor arrojo y alégrate en Jesús, quién es victorioso sobre el pecado, la muerte y el mundo!”

(Carta a Philipp Melanchthon  del 1.8.1521, EW Intercambio de epístolas 2, Nº 424)

 

Por #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

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