El panorama espiritual de Venezuela es un complejo entramado de mitos esotéricos, sincretismo religioso y manipulación política que fascina y alarma por igual. Allí nace la teoría de la era de acuario y la Nueva Era en 1948 a través del belga Serge Raynaud de la Ferrière; el esoterismo en el continente estaba fragmentado en logias, centros teosóficos o espiritistas. Al fundar la Gran Fraternidad Universal (GFU) en Caracas, de la Ferrière unificó bajo una sola doctrina el yoga, la astrología, el vegetarianismo, la cábala y el hermetismo, presentando la «Ciencia de la Nueva Era» como una alternativa a las religiones tradicionales, Venezuela transformó sus prácticas ancestrales en un fenómeno sociopolítico de alcance global.
El corazón de este sincretismo radica en el espiritismo de las «Tres Potencias»: la reina indígena María Lionza, el Cacique Guaicaipuro y el Negro Felipe. Esta tríada encarna la resistencia indígena y africana. Con el tiempo, este culto asimiló la devoción popular al Dr. José Gregorio Hernández y adoptó deidades de la santería cubana como Changó, el orisha del fuego. Lo que comenzó como una expresión folclórica derivó en prácticas que la Asociación Internacional de Exorcistas de Roma ha señalado con preocupación, advirtiendo sobre el peligro de las infestaciones espirituales ligadas a la santería y la necromancia.
Bajo el mandato de Hugo Chávez, este entramado místico fue instrumentalizado por el Estado. Informes y testimonios documentan rituales santeros y paleros dentro del Palacio de Miraflores para consolidar el poder. El clímax de esta sacralización política ocurrió en 2014, cuando el partido de gobierno presentó el «Padrenuestro Chavista» («Chávez nuestro que estás en los cielos…»), una oración que la Iglesia Católica condenó inmediatamente como una transgresión idólatra.
Esta intensa carga mística conecta de forma tangencial con la herencia de los antiguos Caribes, tribus guerreras cuya ferocidad y prácticas antropófagas rituales marcaron el territorio colonial. En la actualidad, el uso político de la fe y el auge de prácticas esotéricas extremas han llevado a teólogos y críticos a catalogar este sincretismo no como una fe tradicional, sino como un epicentro de manipulación espiritual contemporánea.
El hombre más rico del Todos los tiempos, el sultán musulmán Mansa Musa, que en sus viajes a la meca repartía toneladas de oro provenientes de los esclavos que iba vendiendo y capturando por el camino, era un esclavista de raza negra, que secuestraba a su propio pueblo de Mali para venderlo en el mercado Islámico de esclavos, que aún existe y florece en medio y lejano Oriente.
Las religiones afroamericanas son una serie de religiones relacionadas entre sí, que tienen sus raíces en África y fueron desarrolladas por los esclavos traídos hacia América, en diferentes zonas del Caribe y Latinoamérica (principalmente en Brasil, Venezuela, Colombia y el Sur de Estados Unidos).
Todas estas modalidades del Vudú y la Santería, shamanismo, yoruba, Candomblé, Lukumbi, Umbanda, culto Shangó, Palo Mayombé, Obeah, etc, adoran un ídolo en forma de serpiente y usan enteógenos o drogas psicoactivas en sus ritos de aproximación a la deidad, como hicieran en el cerro de la popa, en Colombia, con el santo cachón.
La mariguana es consumida por los Rastafaris como algo sagrado, sostienen que fue encontrada en la tumba del Rey Salomón y uno de sus mandamientos es adorar al padre-madre una especie de Pachamama como a dios.
Nigeria, Benin y Togo, una región que ha llegado a conocerse como Yorubaland. De donde proviene La religión Yoruba con sus Orishas, varias formas divinas en el sistema religioso Yoruba, tienen Templos donde adoran Pitones, como en la capital de Benín, considerado lugar sagrado por los seguidores del vudú, que es religión oficial de Benin. En estos países, tienen a la serpiente por Dios. Mas de 30 millones de personas pertenecen a la religión del vudu en África y no se sabe cuántas en América ya que desde nueva Orleans hasta sur América hay millones de devotos, países cuya religión está cambiando por una nueva a pasos agigantados.
El satanismo, fue reconocido oficialmente como religión en los Estados Unidos
Anteriormente era considerado una secta, ahora, goza de exención de impuestos y accede a subvenciones públicas.
Esto para no hablar de cuba donde Fidel castro era palo mayombe o Venezuela donde tienen un padre nuestro al comandante Chávez, en toda América el socialismo del siglo 21 revivió las costumbres del ocultismo, en Colombia reciente mente los movimientos desmovilizados, hicieron ritos públicos a las religiones ancestrales con chamanes, lo mismo se vio en Bolivia con Evo Morales. O la santa muerte en México en la posesión de López Obrador.
Con esto vemos que lo que parece lejano en la distancia y el tiempo forma parte del mundo contemporáneo, y el futuro posible, con bailes alrededor de un tazón de maíz, unos caracoles, un pollo recién sacrificado, drogas y alcohol. Sin descartar sacrificios humanos, como lo hicieran los habitantes de los pueblos ancestrales en las pirámides y plazas.


































