Categorías
Criterio

LA RENDICIÓN DE LOS ABSOLUTOS

La rendición de los absolutos: de la verdad a la gestión

La misión de la Iglesia no consiste en administrar procesos ni en negociar la verdad revelada, sino en custodiarla y anunciarla. Su autoridad no nace del consenso político ni de la eficacia diplomática, sino del mandato recibido de Cristo. Por eso, cuando lo que durante siglos se tuvo por innegociable empieza a tratarse como materia de compromiso, muchos fieles sienten que algo esencial se está perdiendo.

I. El naufragio diplomático

El Gobierno de Andorra, el penultimo que aun defiende la vida contra el crimen del aborto, negocia con la Santa Sede una «fórmula jurídica» que permita despenalizar el aborto sin que el obispo de Urgell, copríncipe del Principado, tenga que firmar la ley, trasladando la rúbrica al copríncipe francés. Conviene decirlo con precisión: Roma no ha modificado la doctrina sobre el aborto. Pero precisamente ahí reside la inquietud de sus críticos. Aunque el obispo no firme, la Iglesia participa en la búsqueda de un mecanismo que haga posible una legislación que considera moralmente ilícita. Para muchos fieles, el problema ya no es únicamente el resultado jurídico, sino el mensaje que transmite el proceso: que incluso un principio absoluto puede entrar en el terreno de la negociación institucional.

Desde esa óptica, el episodio no aparece aislado. Se vincula con el acuerdo entre la Santa Sede y China sobre el nombramiento de obispos, con las controversias suscitadas por Fiducia Supplicans que Permite bendiciones a parejas irregulares y con el proceso sinodal permanente. Sus críticos perciben un mismo desplazamiento: de proclamar con claridad la verdad recibida a gestionar situaciones excepcionales mediante fórmulas pastorales y diplomáticas.

II. El rebaño que desaparece

Mientras la diplomacia eclesial concentra buena parte de sus esfuerzos en el diálogo con gobiernos y organismos internacionales, el mapa del cristianismo cambia aceleradamente.

En Oriente Medio, las comunidades que dieron origen al cristianismo continúan reduciéndose por la guerra, la persecución y la emigración. En distintos países asiáticos y africanos persisten episodios de violencia contra cristianos que apenas alcanzan repercusión internacional. Miles de fieles abandonan cada año las tierras donde el Evangelio fue anunciado por primera vez.

Al mismo tiempo, Hispanoamérica —durante siglos el mayor bastión del catolicismo— experimenta un profundo cambio religioso. El crecimiento de iglesias evangélicas y pentecostales, la secularización y el alejamiento de la práctica sacramental han transformado el panorama eclesial de numerosos países. Para muchos analistas católicos, este fenómeno plantea una pregunta incómoda: ¿puede una Iglesia centrada principalmente en procesos, estructuras y debates internos descuidar la prioridad permanente de anunciar a Cristo y transmitir íntegramente la fe?

III. La caridad sin la justicia

La reciente crisis de Ceuta reabrió otro debate de fondo. Numerosas instituciones eclesiales respondieron con ayuda humanitaria a quienes cruzaban la frontera. Ese compromiso con la asistencia a personas necesitadas forma parte de la tradición cristiana y responde al mandato evangélico de socorrer al prójimo.

Sin embargo, algunos sectores cuestionan que el discurso eclesial haya puesto mucho menos énfasis en otros principios igualmente presentes en la doctrina social de la Iglesia: el derecho del Estado a proteger sus fronteras, la responsabilidad de garantizar la seguridad de la población, el bien común el deposito de la Fe y el orden jurídico.

La cuestión no es oponer caridad y justicia, sino recordar que ambas forman parte de una misma doctrina. Como escribió Benedicto XVI en Caritas in Veritate, la caridad separada de la verdad y de la justicia corre el riesgo de convertirse en sentimentalismo.

Conclusión

Una Iglesia que contempla el vaciamiento de las antiguas comunidades cristianas de Oriente, la transformación religiosa de Hispanoamérica y la creciente secularización de Occidente se enfrenta a un desafío que trasciende la diplomacia y la organización pastoral. Su misión fundamental continúa siendo anunciar el Evangelio, custodiar el depósito de la fe y confirmar a los creyentes en la verdad recibida.

El debate que hoy atraviesa al catolicismo no consiste únicamente en cómo responder a cada crisis concreta, sino en una pregunta más profunda: ¿hasta dónde puede llegar la adaptación pastoral sin que los fieles perciban que aquello que durante siglos fue presentado como permanente ha pasado a entenderse como negociable? Para quienes expresan esta preocupación, la cuestión decisiva no es si la Iglesia dialoga con el mundo —siempre lo ha hecho—, sino si el diálogo termina sustituyendo al anuncio claro de la verdad que afirma custodiar.

Porque la sal conserva precisamente cuando mantiene su sabor. Si pierde aquello que la distingue, deja de transformar el mundo para comenzar, poco a poco, a parecerse a él.

Avatar de #bottegadivina

De #bottegadivina

Bottega Divina es un Canal dedicado a aplicar la tradición moral Cristiana a situaciones críticas en la política y la sociedad. Abogamos y velamos por la aplicación de los principios fundamentales de la sociedad, como el derecho natural, en los ámbitos políticos y sociales.

Deja un comentario